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Historia y Origen de la Tarología
La tarología, una forma antigua de adivinación, tiene sus orígenes en las cartas de juego europeas del siglo XV. Inicialmente, estas cartas se utilizaban para juegos, pero en el siglo XVIII, comenzaron a interpretarse para la adivinación. Las cartas de tarot comprenden 78 cartas, divididas en arcanos mayores y menores. Los arcanos mayores, en número de 22, simbolizan los grandes temas y eventos de la vida, mientras que los 56 arcanos menores se refieren a los aspectos cotidianos y prácticos. Con el tiempo, la tarología ha evolucionado, incorporando elementos de misticismo, cábala y astrología. Figuras como Antoine Court de Gébelin y Éliphas Lévi en los siglos XVIII y XIX contribuyeron a la asociación de las cartas de tarot con el esoterismo. La popularidad de la tarología aumentó considerablemente en el siglo XX, particularmente con la creación del tarot Rider-Waite, que introdujo ilustraciones detalladas para cada carta. Hoy en día, la tarología se utiliza tanto para la adivinación como herramienta de meditación y desarrollo personal, reflejando su evolución a través de la historia y su capacidad para adaptarse a diferentes culturas y creencias.

Inicialmente, el tarot se utilizaba para el entretenimiento antes de ser adoptado para la adivinación. En el siglo XVIII, figuras como Antoine Court de Gébelin relacionan el tarot con tradiciones esotéricas y místicas, especialmente el antiguo Egipto.
Con el ocultismo del siglo XIX, el tarot se convierte en una herramienta de adivinación y meditación espiritual, integrando conceptos de cábala, alquimia y astrología.
La Tarología: todo lo que necesitas saber sobre la historia y los orígenes de los tarots adivinatorios del siglo XV hasta hoy
Las cartas de tarot, una forma de cartas de juego, vieron la luz en Italia en el siglo XV, inicialmente llamadas “carte da trionfi” o “naipe a trionfi”. No fue hasta principios del siglo XVI que se utilizaron los términos “tarocchi” en italiano y “tarot” en francés.
Estas cartas fueron originalmente pintadas para la familia Visconti, siendo una de las primeras series de tarot conocidas el Tarot Visconti-Sforza. Se distinguen por una quinta serie de 22 cartas ornamentadas con imágenes alegóricas, además de las enseñas latinas tradicionales.
El tarot de Marsella, famoso por estas ilustraciones alegóricas, tomó impulso a finales del siglo XVIII. Inicialmente mencionado por Papus, este estilo de tarot ganó popularidad gracias a Paul Marteau, quien nombró su juego destinado a la cartomancia “Antiguo Tarot de Marsella”.
En paralelo, el “tarot belga a colores latinos” (o “Rouen-Bruselas”) coexistió en Francia en el siglo XVIII, antes de extenderse a Bélgica. También es interesante notar que el “Tarot bruselense”, hace referencia a tarots a colores franceses producidos en Bruselas.
Otra variante notable es el tarot de Besanzón, similar al tarot de Marsella pero con modificaciones específicas. Nacido probablemente en Estrasburgo a principios del siglo XVIII, reemplaza la Papisa (triunfo II) y el Papa (triunfo V) por Juno y Júpiter, posiblemente debido a connotaciones blasfemas o para evitar referencias al papado. La producción continua de estas cartas en Besanzón en el siglo XIX dio nombre a esta variante.
Estas cartas de tarot, más allá de su uso lúdico, también han adquirido una dimensión adivinatoria, especialmente en la práctica de la taromancia, donde se utilizan para predecir el futuro o para la meditación. Cada carta, particularmente en los arcanos mayores, simboliza conceptos universales, experiencias humanas o fuerzas espirituales, lo que las hace ricas en simbolismo y significado.
Aparición y evolución de la tarología
Origen en la mitad norte de Italia en el siglo XV
El tarot, con sus orígenes que se remontan a mediados del siglo XV en el norte de Italia, constituye un elemento fascinante de la historia de los juegos de cartas. Las primeras cartas de tarot estaban ricamente decoradas, como lo testimonian las iluminaciones de las cartas de la familia Visconti y del rey Carlos VI de Francia. Estos juegos, conocidos como “juegos de triunfos”, precedían a los tarots de Marsella, que claramente derivan de ellos.
Los tarocchi de Lombardía, en Italia, son hoy considerados como los prototipos de los tarots modernos. Estos juegos comparten un origen común e ilustran la evolución de las cartas de tarot a lo largo de los siglos. Los juegos de cartas europeos primitivos parecen haber sido influenciados por los juegos de cartas orientales de los Mamelucos. Estos últimos, introducidos en Europa a finales del siglo XIV, se piensa que tienen orígenes chinos, transmitidos a los Mamelucos probablemente por los mongoles.
La estructura del tarot se distingue de la de los juegos de cartas Mamelucos y otros juegos tradicionales. Por ejemplo, el tarot incluye veintidós triunfos especiales y utiliza cuatro honores por color en lugar de tres, con diez cartas numerales en lugar de nueve como en los juegos de cartas españoles.
En cuanto al tarot de Marsella, un motivo particularmente extendido también podría encontrar su origen en Italia. Por ejemplo, la plancha xilográfica de la Hoja Cary de la colección de la universidad de Yale, datando aproximadamente entre 1450 y 1550, y seis cartas de un tarot del siglo XVI o XVII encontradas en el Castello Sforzesco en Milán presentan similitudes sorprendentes con el motivo de Marsella, especialmente la ausencia de títulos en las cartas.
Estos elementos históricos muestran la riqueza y complejidad de la evolución de las cartas de tarot, revelando influencias culturales diversas y una historia fascinante que atraviesa continentes y siglos.
Sus inicios en Francia en el siglo XVI
El tarot, un juego de cartas fascinante con orígenes en Italia, encontró su camino a Francia, probablemente introducido por los soldados de Carlos VIII y Luis XII durante las invasiones a Italia en 1494 y 1499. Aunque algunos pensaron inicialmente que el tarot francés había influenciado las versiones italianas, esta idea ha sido cuestionada desde entonces.
Uno de los juegos de tarot franceses más antiguos conocidos es el de Catelin Geoffroy, datando de 1557 en Lyon. De este juego, subsisten treinta y ocho cartas, mostrando enseñas únicas incluyendo Loros, Pavos Reales, y un León, inspiradas por un juego de cartas sin triunfos creado en 1544 por el grabador alemán Virgil Solis. La cuarta enseña podría estar representada por Monos, aunque esto sigue siendo especulativo. Los triunfos de este juego reflejan las alegorías comunes a los juegos de tarots italianos. Este juego de Geoffroy, mencionado en obras literarias como “Gargantúa”, se conserva hoy en el Museum angewandte Kunst (Museo de artes aplicadas) de Fráncfort.
El tarot ganó popularidad y se extendió gracias a la invención de la xilografía (grabado en madera), que fue el principal método de producción de cartas de juego hasta el siglo XVIII. Esta técnica permitió una producción más amplia y accesible de estos juegos, favoreciendo su difusión a través de Europa.
Es interesante notar que el tarot en Francia evolucionó diferentemente de su homólogo italiano, adoptando variaciones únicas en sus enseñas e ilustraciones, lo que testimonia la adaptación cultural y la influencia local en la historia del tarot. Estos juegos de tarot históricos no son solo artefactos culturales sino también ventanas a las creencias, artes y tradiciones de la época.

En Francia en el siglo XVII
En el siglo XVII, tres juegos de tarot parisinos se distinguen en la historia del tarot. El primero, conocido como “tarot de París”, es un juego anónimo que data de principios del siglo XVII. Es notable porque es el segundo juego de tarot más antiguo conservado íntegramente con sus setenta y ocho cartas. Luego, tenemos el tarot de Jean Noblet, al que solo le faltan cinco cartas numeradas VI a X de la serie de espadas, y el de Jacques Viéville, también completo con setenta y ocho cartas, ambos aparecidos hacia 1650. Estos juegos reflejan la diversidad y evolución del diseño de los tarots en esta época.
Otro juego notable del siglo XVII es el tarot de Marsella creado por Philippe Vachier. Una versión fechada en 1639, completa y en excelente estado de conservación, fue descubierta y vendida en subasta en marzo de 2023 por un monto récord de 65.000 €. Este juego es hoy considerado como el tarot de Marsella más antiguo conocido.
El juego de Noblet muestra una influencia milanesa significativa, mientras que los juegos anónimos y el de Viéville presentan características similares a los juegos boloñeses de principios del siglo XVI. Estas diferentes influencias destacan los intercambios culturales y artísticos entre las regiones de Italia y Francia en la creación y concepción de los tarots.
También es de notar que la primera regla impresa del juego de tarot fue redactada por el abad Michel de Marolles y publicada en Nevers en 1637. Este documento histórico ofrece una perspectiva valiosa de cómo se jugaba el tarot en esa época.
A pesar de su popularidad y riqueza artística, los juegos de tarot parecen haber conocido un declive en la segunda mitad del siglo XVII, quizás debido a la evolución de gustos y modos de vida, o al surgimiento de nuevos juegos y entretenimientos. No obstante, estos juegos de tarot del siglo XVII permanecen como artefactos culturales importantes, testimoniando la historia y diversidad de los juegos de cartas en Europa.
En Francia en el siglo XVIII
Durante el siglo XVIII, el tarot en Francia conoció momentos notables así como un declive progresivo de su popularidad. Entre los creadores destacados de esta época, encontramos a Jean Dodal de Lyon, originario de Aviñón, alrededor de 1701, así como Jean y Jean-Pierre Payen (1713 y 1745) y Nicolas Conver (1760) en Marsella. Joseph Fautrier, también activo en Marsella en el siglo XVIII, contribuye a esta tradición.
Sin embargo, el tarot, antaño popular en Francia, vio declinar su interés desde finales del siglo XVII. Permaneció relativamente en uso solo en Provenza, Alsacia, Franco Condado, y en las regiones fronterizas con Alemania y Suiza. En otras regiones, el tarot era a menudo confundido con los juegos de cartas de enseñas españolas y ya no se jugaba tanto.
La producción francesa de tarots, mayoritariamente destinada a la exportación hacia regiones como Piamonte o Alemania, refleja esta baja de popularidad en el territorio nacional. Sin embargo, los carteros, particularmente en el sureste de Francia, continuaban produciendo estos juegos de cartas.

Un cambio notable en la producción de tarot se produjo a mediados del siglo XVIII, cuando los carteros alemanes comenzaron a reemplazar las enseñas italianas por enseñas francesas y los triunfos tradicionales por motivos animalísticos o escenas pintorescas. Estas innovaciones alemanas influyeron en el renacimiento del tarot hacia finales del siglo XIX, contribuyendo a relanzar el interés por el juego en Francia.
Este período de la historia del tarot en Francia está marcado por una transición, reflejando tanto los cambios culturales como las influencias internacionales. El tarot, aunque menos jugado, continuaba evolucionando y adaptándose, demostrando su capacidad para reinventarse y mantenerse relevante a través de los siglos.
En Francia en el siglo XIX
En el siglo XIX, el tarot conoció desarrollos significativos, especialmente en Francia, donde diferentes fabricantes y estilos coexistían. Entre ellos, Lequart era un productor notable de tarots, conocido por su “Tarot italiano”. Más tarde, esta empresa fue adquirida por Grimaud, otro nombre importante en la historia del tarot. Además del Tarot italiano, tarots italianos de doble cabeza también fueron producidos, especialmente por Grimaud y Gaudais. Estos juegos, con sus enseñas italianas, coexistían con los tarots de enseñas francesas, ilustrando la diversidad y riqueza de la cultura del tarot en esta época.
En Marsella, un centro importante para la producción de tarots, Jean-Baptiste Camoin jugó un papel clave. Primero retomó la fábrica de Nicolas Conver, un fabricante de tarots reputado, luego dominó el mercado de cartas de juego en esta ciudad portuaria. Camoin modernizó los modos de producción y publicó hacia 1880 una versión modificada del Tarot de Nicolas Conver. Esta versión se distinguía por una paleta de colores más restringida, adaptada a los nuevos métodos de producción industrial de la época.
Estos cambios reflejan la adaptación del tarot a las evoluciones tecnológicas y comerciales del siglo XIX. Las innovaciones en las técnicas de impresión y producción permitieron una difusión más amplia de los juegos de tarot, haciendo estas cartas más accesibles al gran público. Este período marca también un punto de inflexión en la historia del tarot, donde el juego comienza a modernizarse manteniendo sus raíces tradicionales.
En Francia en el siglo XX
Durante el siglo XX, el tarot conoció transformaciones mayores, particularmente en su adaptación a las corrientes esotéricas y a la cartomancia. Un ejemplo notable es el tarot Rider-Waite, concebido por Arthur Edward Waite e ilustrado por Pamela Colman-Smith, publicado en el Reino Unido por las ediciones Rider. Este juego, influenciado por las teorías de Éliphas Lévi y por la sociedad esotérica Golden Dawn, introdujo ilustraciones detalladas en todas las cartas, incluyendo las cartas de puntos (o menores), una innovación mayor. Las ilustraciones mezclaban los estilos Arts and Crafts y Art Nouveau, reflejando el sincretismo del ocultismo británico moderno. Este juego se convirtió en una referencia en el mundo anglosajón para los tarots de vocación esotérica.
En Francia, el Tarot Nuevo, publicado por Grimaud e inspirado por el tarot alemán de Ludwig Wüst de 1865, comenzó a dominar el mercado a principios del siglo XX. Este tarot, caracterizado por triunfos temáticos y enseñas francesas, suplantó ampliamente los modelos de tarot italiano.
Sin embargo, en 1930, Paul Marteau revitalizó el interés por el tarot tradicional, especialmente con el lanzamiento del Antiguo Tarot de Marsella. Esta versión, basada en los colores tardíos de la edición Camoin del siglo XIX y ciertos dibujos de un tarot de Besanzón, tuvo un gran éxito, particularmente en el dominio de la adivinación.
Otro desarrollo mayor en el mundo del tarot esotérico fue el Tarot de Thoth, concebido por el célebre ocultista británico Aleister Crowley y pintado por Frieda Harris. Creado entre 1938 y 1943, este juego, rico en simbolismo e imaginería compleja, no fue publicado hasta 1969. El Tarot de Thoth se convirtió en otro pilar en la práctica moderna del tarot, especialmente en círculos ocultos y esotéricos.
El siglo XX fue por tanto un período de renacimiento e innovación para el tarot, marcado por una fusión de tradiciones antiguas y nuevas interpretaciones, reflejando los cambios culturales y espirituales de la época. Estos desarrollos contribuyeron a ampliar el alcance y atractivo del tarot, transformándolo de juego de cartas en una herramienta de adivinación y meditación espiritual.
Variantes históricas de las cartas de tarología
Juego de cartas de tarot de Marsella en 1890
El Tarot de Marsella es uno de los estándares entre los juegos de cartas de tarot utilizados para la adivinación. Su origen se remonta al siglo XVII en Francia, aunque versiones anteriores pudieron existir. Este tarot se distingue por su estilo artístico característico, con imágenes simples pero simbólicamente ricas. Los colores primarios y los motivos claros hacen las imágenes fácilmente reconocibles. El Tarot de Marsella ha influenciado muchos otros juegos de tarot y permanece como uno de los más populares y utilizados para la lectura y meditación.
Los arcanos mayores del Tarot de Marsella también llamados los “triunfos”
Los arcanos mayores del Tarot de Marsella son 22 en número y representan un viaje espiritual a través de diferentes arquetipos. Este viaje comienza con el Loco que a menudo no está numerado o se considera como el 0, y termina con el Mundo. Cada carta tiene su propia simbología profunda, por ejemplo, El Mago representa el potencial y los nuevos comienzos, mientras que La Rueda de la Fortuna simboliza el cambio y los ciclos de la vida. El Emperador, la Papisa, la Estrella, y la Muerte son algunas de las otras cartas notables, cada una ofreciendo una perspectiva única sobre los desafíos, oportunidades y aspectos de la condición humana.
El Loco o El Mat | I – El Mago | II – La Papisa | III – La Emperatriz | IIII – El Emperador |
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V – El Papa | VI – El Enamorado | VII – El Carro | VIII – La Justicia | VIIII – El Ermitaño |
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X – La Rueda de Fortuna | XI – La Fuerza | XII – El Colgado | XIII – La Muerte | XIIII – Templanza | XV – El Diablo |
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XVI – La Torre | XVII – La Estrella | XVIII – La Luna | XVIIII – El Sol | XX – El Juicio | XXI – El Mundo |
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Los arcanos menores del Tarot de Marsella
Los arcanos menores del Tarot de Marsella comprenden 56 cartas divididas en cuatro series o “colores”: Espadas, Bastos, Copas y Oros. Cada serie contiene 14 cartas, del As al 10, seguidas por una Sota, un Caballero, una Reina y un Rey. Estas cartas tratan los aspectos más cotidianos y prácticos de la vida, reflejando las emociones (Copas), las acciones y la voluntad (Bastos), el intelecto (Espadas), y los aspectos materiales o financieros (Oros). A diferencia de los arcanos mayores, los menores se concentran más en las situaciones concretas y proporcionan consejos más específicos sobre cómo navegar en los desafíos de la vida cotidiana.
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | Sota | Caballero | Dama | Rey | |
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Copa | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | |
Basto | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() |
Oro | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() |
Espada | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() | ![]() |
Juegos de cartas del tarot de Besanzón y otros tarots revolucionarios
El tarot de Besanzón es una fascinante variación del célebre tarot de Marsella, que vio la luz probablemente en Estrasburgo a principios del siglo XVIII. Fue introducido en Besanzón hacia 1800 por Jean Jerger, originario de Kehl en Alemania y habiendo recibido su formación en Alsacia. En Besanzón, esta variante se convirtió en una especialidad local, producida exclusivamente en esta región desde principios del siglo XIX.
En términos de estructura, el tarot de Besanzón es similar al tarot de Marsella, pero se distingue por el reemplazo de dos arcanos mayores: la Papisa (II) y el Papa (V) son reemplazados respectivamente por las figuras de Juno y Júpiter. Este cambio probablemente estaba destinado a evitar controversias religiosas. Otra diferencia notable concierne al as de copa, que presenta una forma más redondeada que la observada en el tarot de Marsella. A veces, el Ermitaño es renombrado el Capuchino en esta variante.
Varios carteros contribuyeron a la creación y comercialización de los tarots de Besanzón, especialmente Pierre Lachapelle, Nicolas-François Laudier, Sebastian Heinrich Joia, Johann Christoph Hes, Andreas Benedictus Göbl, Josef Rauch Miller, J.-B. Benoist, J. Jerger, y Lequart.
Durante la Revolución francesa, versiones laicizadas del tarot de Besanzón emergieron. En estas versiones, figuras como la Emperatriz o el Emperador fueron reemplazadas por representaciones más neutras como la Abuela y el Abuelo, y el Ermitaño se convirtió en el Pobre, en conformidad con las directrices revolucionarias sobre los juegos de cartas.
En paralelo, los tarots llamados Belgas de Rouen y Bruselas, también llamados cartas de Suiza, constituyen otra categoría interesante de tarots de enseñas latinas. Producidos en Bélgica en el siglo XVIII, los ejemplos más antiguos conocidos son sin embargo franceses, provenientes de Rouen. Estas cartas combinan elementos del tarot de Jacques Viéville y del retrato boloñés, aunque su origen exacto permanece como un misterio.
En el tarot Belga, modificaciones similares a las del tarot de Besanzón se observan: la Papisa (II) y el Papa (V) son reemplazados por el Español – Capitán Fracaso y Baco. Otras cartas, como el Loco (numerado XXII), El Mago, El Diablo, El Rayo, y La Luna, muestran similitudes con los motivos del tarot de Jacques Viéville, mientras que El Mundo recuerda un motivo del tarot anónimo de París del siglo XVII. Estas variaciones testimonian la rica diversidad y evolución constante de las cartas de tarot a través de la historia y las culturas europeas.
Otras hipótesis de los orígenes y evoluciones de los juegos de cartas de tarot
Hipótesis egipcia del tarot
La hipótesis de un origen egipcio del tarot, popularizada por Antoine Court de Gébelin, es una teoría fascinante pero ampliamente desacreditada. Court de Gébelin, en su obra del siglo XVIII, sugirió que las cartas de tarot provenían de Egipto, calificándolas de “cartas malditas”. Esta teoría se inscribía en un contexto de egiptomanía, un entusiasmo por el antiguo Egipto que era entonces muy extendido en Europa.
Esta fascinación por Egipto, amplificada por eventos como la campaña de Egipto de Napoleón, condujo a una ola de interés por los símbolos y jeroglíficos egipcios, considerados como portadores de secretos misteriosos. Ocultistas célebres como Etteilla, Papus, Éliphas Lévi, y Aleister Crowley retomaron esta idea, incorporándola en sus enseñanzas y sus creaciones de tarots. Etteilla, por ejemplo, creó el Gran Etteilla y el Gran Etteilla II, juegos de cartas inspirados en esta teoría egipcia.
Sin embargo, esta hipótesis fue refutada por investigaciones posteriores, especialmente por Romain Merlin en el siglo XIX. A pesar de esto, la idea continuó inspirando a numerosos creadores de juegos de tarot. Éliphas Lévi incluso sugirió un origen judío para el tarot, relacionándolo con el alfabeto de Thoth, aunque esta teoría también es contestada.
Estas especulaciones y teorías han contribuido a la riqueza y diversidad de los juegos de tarot, dando nacimiento a versiones inspiradas por el antiguo Egipto y por otras culturas y sistemas de creencias. Estas creaciones han continuado multiplicándose y evolucionando, enriqueciendo el mundo del tarot hasta el siglo XXI, gracias a las diversas casas editoriales especializadas en este dominio.

Hipótesis bohemia del tarot
En su obra “Versuch den Ursprung der Spielkarten, die Einfuehrung des Leinenpapieres, und den Anfang der holzschneidekunst in Europa zu erforschen” publicada en 1784, Breitkopf propuso una teoría según la cual los juegos de cartas de tarot habrían sido transmitidos a Europa por los Bohemios. Según esta hipótesis, los Bohemios, originarios de India, habrían transmitido primero estas cartas a los árabes, quienes habrían introducido luego las cartas en Europa. Esta teoría vinculaba por tanto el origen del tarot a India y a las tradiciones bohemias.
Sin embargo, como para otras teorías sobre los orígenes del tarot, la de Breitkopf fue cuestionada. Romain Merlin, un investigador del siglo XIX, deconstruyó esta hipótesis demostrando que las cartas ya estaban en uso en Europa antes de la llegada de los Bohemios. Además, subrayó que la práctica de la adivinación por las cartas, a menudo utilizada para apoyar la hipótesis bohemia, era un fenómeno relativamente reciente y no podía por tanto ser utilizada como prueba de un origen antiguo.
A pesar de la contestación de esta teoría, influenció a ocultistas notables como Papus. Su tarot, aunque descrito por su creador como de inspiración egipcia, fue nombrado “el tarot de los bohemios”. Esta designación ilustra cómo las ideas, incluso las desacreditadas, pueden influenciar la cultura y la evolución de las prácticas adivinatorias y esotéricas. El tarot de los bohemios de Papus refleja el interés persistente por los orígenes místicos y exóticos del tarot, un interés que ha nutrido el imaginario colectivo y la creatividad en el dominio de la tarología.
Hipótesis alternativas del tarot
La historia del tarot de Marsella está envuelta en misterios y especulaciones diversas, con varias teorías alternativas que buscan explicar su origen. Entre estas, encontramos hipótesis variadas, cada una proponiendo una génesis diferente para estas cartas emblemáticas.
- Tradición Báquica: Según esta teoría, el tarot sería resultado de una tradición báquica, vinculada al dios griego Dionisio (Baco para los romanos), símbolo de la liberación, la embriaguez y la fertilidad. Esta hipótesis sugiere que los símbolos y rituales vinculados a Dionisio habrían influenciado la concepción e imaginería del tarot.
- Origen Celta: Otra teoría postula que el tarot tiene raíces celtas. Esta perspectiva es apoyada por la idea de que los celtas, conocidos por su riqueza simbólica y espiritualidad, habrían podido influenciar la creación del tarot con sus sistemas de creencias y adivinación.
- Creación por los Cátaros: Algunos autores avanzan que el tarot habría sido creado por los Cátaros, un grupo religioso medieval conocido por sus creencias gnósticas y su oposición a la Iglesia católica romana. Esta teoría sugiere que el tarot habría podido servir como medio de preservación y transmisión de las enseñanzas cátaras.
- Obra del Abad Benedictino Suger: Otra hipótesis propone que el tarot fue concebido en la Edad Media por el abad benedictino Suger, conocido por su influencia en el arte y la arquitectura, especialmente en la construcción de la Basílica de Saint-Denis. Esta teoría sugiere que Suger habría integrado en el tarot elementos de simbolismo cristiano y medieval.
Todas estas teorías, aunque intrigantes, a menudo carecen de pruebas concretas y permanecen ampliamente especulativas. Sugieren no obstante que el origen del tarot de Marsella podría ser anterior a la aparición de las cartas de tarot italianas en el siglo XV, sugiriendo raíces más antiguas y diversas para estas cartas fascinantes. Estos diversos orígenes supuestos reflejan el interés continuo y la fascinación por el tarot, no solo como herramienta de adivinación, sino también como un artefacto cultural e histórico rico en simbolismo y misterio.
Hipótesis como evolución de los juegos italianos
La investigación sobre los orígenes y evolución del tarot de Marsella ha conducido a ciertos autores a explorar la idea de que este juego de cartas, aunque poseyendo un origen lombardo, habría integrado diversos patrimonios y tradiciones que le eran anteriormente extraños. Estas influencias no se excluyen mutuamente y podrían incluso estar interconectadas, reflejando la complejidad y riqueza del tarot.
- Influencia de los Humanistas del Renacimiento Italiano: Una perspectiva sugiere que el tarot fue enriquecido por las ideas y artes de los humanistas del Renacimiento italiano. Este período, caracterizado por un renacimiento intelectual y cultural, habría podido influenciar las imágenes y simbólicas de las cartas de tarot, enriqueciéndolas con nuevas dimensiones filosóficas y estéticas.
- Tradición Hermética y Neoplatónica: Otra teoría avanza que el tarot de Marsella contiene elementos provenientes de la tradición hermética y neoplatónica. Cartas del tarot presentan alegorías y símbolos similares a los encontrados en los textos griegos de Platón, traducidos al latín por Marsilio Ficino. Estos elementos podrían reflejar las influencias de la astrología, numerología e ideas filosóficas del Renacimiento. Christophe Poncet, por ejemplo, propone una disposición no cronológica del tarot, basada en los conceptos astrológicos y numerológicos de Ficino, sugiriendo una estructura alineada con los tres niveles del alma y los siete astros clásicos.
- Compañerismo de la Edad Media: Otra hipótesis interesante vincula el tarot al compañerismo medieval. Esta idea fue especialmente popularizada por Oswald Wirth en su “Tarot de los imagineros de la Edad Media”. Según esta teoría, el tarot podría haber incorporado símbolos y enseñanzas provenientes de las tradiciones de los compañeros constructores, estos artesanos de la Edad Media reputados por sus conocimientos esotéricos y saber hacer.
- Tradición Astrológica: Finalmente, la astrología también es considerada como una influencia mayor en el desarrollo del tarot de Marsella. Las correspondencias astrológicas en las cartas podrían reflejar una integración de los conocimientos y prácticas astrológicas en la estructura e imaginario del tarot.
Estas diferentes perspectivas ilustran la manera como el tarot de Marsella, aunque poseyendo raíces históricas claras, pudo enriquecerse y evolucionar a lo largo de los siglos, absorbiendo y reflejando diversas corrientes de pensamiento, tradiciones artísticas, y sistemas de creencia. Esto subraya la naturaleza dinámica y adaptable del tarot como herramienta de adivinación y objeto cultural.
Utilización del tarot en cartomancia y más generalmente en esoterismo
- Origen Lúdico de las Cartas de Tarot: Es ampliamente reconocido que las cartas en el origen del tarot de Marsella, así como el tarot mismo, fueron inicialmente concebidas con fines lúdicos. Esto significa que su primer uso estaba probablemente vinculado a juegos de cartas, más que a la adivinación o al esoterismo.
- Evolución hacia la Cartomancia: La cartomancia utilizando el tarot de Marsella no parece emerger hasta finales del siglo XVIII. Antoine Court de Gébelin y Louis de Fayolle, conde de Mellet (a menudo designado bajo la abreviatura ‘M. le C. de M.’), son las figuras clave en esta transición. Michael Dummett, un investigador eminente en este dominio, sostiene que todos los usos modernos del tarot en cartomancia se derivan de estas dos personalidades. Aunque ciertos autores sugieren usos adivinatorios del tarot en fechas anteriores, estas teorías están menos respaldadas por pruebas concretas.
- Terminología Esotérica: A partir de 1863, los términos “láminas mayores y menores” o “arcanos mayores y menores” comenzaron a utilizarse para designar las cartas del tarot en los círculos esotéricos y ocultistas. Esta nueva terminología refleja un cambio en la percepción y utilización del tarot, pasando de un simple juego de cartas a una herramienta con significados más profundos y místicos.
- Diversidad de Usos Modernos: En las corrientes ocultistas, herméticas y esotéricas contemporáneas, el tarot es atribuido a diversos usos, yendo de un camino iniciático a la preservación de tradiciones antiguas (como la alquimia) y a la adivinación. Estos enfoques modernos del tarot enriquecen su patrimonio cultural y espiritual, conservando a la vez un reconocimiento de sus orígenes históricos y lúdicos.
La historia del tarot de Marsella ilustra por tanto una evolución notable, pasando de un juego de cartas recreativo a un rico símbolo de conocimiento esotérico y práctica adivinatoria, manteniendo a la vez un vínculo con su pasado lúdico.
El tarot de Marsella en la cultura popular y en las artes
El tarot de Marsella, con su rico simbolismo y patrimonio cultural, ha inspirado diversas formas de expresión artística, yendo del arte plástico a la literatura, pasando por la música, el cine, la televisión, el cómic y los videojuegos. He aquí una visión enriquecida de su influencia a través de estos diferentes dominios:
Artes Plásticas
- Surrealistas: Artistas como André Breton, André Masson y Max Ernst crearon el “Juego de Marsella”, inspirándose en el tarot de Marsella.
- Niki de Saint Phalle: Su “Giardino dei Tarocchi” se inspira en la serie de los triunfos del tarot de Marsella.
Literatura
- Gustav Meyrink: “El Golem” hace referencia al tarot, especialmente a través del personaje de Pernath que se identifica con el Mago.
- Italo Calvino: En “El Castillo de los destinos cruzados”, los personajes mudos se comunican con ayuda de cartas de tarot.
- Michel Tournier: “Viernes o los limbos del Pacífico” utiliza el tarot de Marsella para predicciones.
- André Breton: Su poema “Arcano 17” está inspirado por la 17ª carta del tarot, la Estrella.
- Stephen King: La serie “La Torre Oscura” evoca una forma de cartomancia con cartas similares al tarot.
- James Joyce: En “Finnegans Wake”, la carta de la Estrella juega un papel importante.
- William Lindsay Gresham: “El Charlatán” asocia cada capítulo a un arcano mayor del tarot.
- Erin Morgenstern: “El Circo de los sueños” integra el tarot de Marsella en su relato.
Música
- Tarot: Un grupo de heavy metal finlandés lleva este nombre.
- Paul Dirmeikis: Este compositor creó un ciclo de 22 composiciones inspiradas por los arcanos mayores.
Cine y Televisión
- “Vive y deja morir”: Esta película de James Bond utiliza la taromancia como elemento clave.
- “Sherlock Holmes 2: Juego de sombras”: Una tirada de tarot juega un papel en la intriga.
- “Knight of Cups”: Terrence Malick utiliza las cartas de tarot para estructurar su película.
- “Escaflowne”: El anime integra la cartomancia en su relato.
Cómic
- “La Extraña Aventura de Jojo”: Los poderes de los personajes son nombrados según las cartas del tarot.
Videojuego
- “Persona”: Este videojuego clasifica las invocaciones según los arcanos del tarot.
- “The Binding of Isaac”: Las cartas de tarot se utilizan para obtener bonificaciones.
- “Cyberpunk 2077”: El juego integra triunfos del tarot en un contexto futurista.
Estas diversas adaptaciones muestran cómo el tarot de Marsella, más allá de su papel original de juego de cartas y herramienta de adivinación, se ha convertido en una fuente de inspiración rica y polivalente en múltiples dominios artísticos y culturales.