
PARA SABERLO TODO SOBRE LOS 22 ARCANOS MAYORES EN TAROLOGÍA A TRAVÉS DEL MUNDO
Arcanos Mayores
Los arcanos mayores del tarot, a menudo considerados como el corazón y el alma del tarot, son una serie de 22 cartas que representan un viaje espiritual y psicológico profundo. Cada carta es un arquetipo, simbolizando una etapa clave de la vida, experiencias humanas universales, o lecciones espirituales esenciales. Este viaje, a veces llamado “El Camino del Loco”, comienza con El Loco (numerado 0), una carta que simboliza la inocencia, el potencial y los comienzos espontáneos. Atraviesa temas complejos como el conocimiento (El Ermitaño), la transformación (La Muerte) y el equilibrio (La Templanza), para culminar en una plenitud y una realización representadas por El Mundo. Los arcanos mayores son a menudo vistos como guías para la reflexión personal, ofreciendo insights profundos en los grandes desafíos de la vida, tales como los retos, los cambios y las realizaciones espirituales. Reflejan no solo las diversas fases de la vida sino también los aspectos internos de nuestro ser, como nuestras aspiraciones, nuestros miedos y nuestras esperanzas. En una lectura de tarot, la presencia de una carta mayor indica generalmente un aspecto importante de la vida del consultante, una influencia mayor o un consejo crucial a tener en cuenta. Estas cartas ofrecen una riqueza de simbolismo y significado, haciendo del tarot una herramienta poderosa para la adivinación, la meditación y el crecimiento personal.
Significado e Interpretación de los 22 arcanos mayores en tarología: todo sobre sus características.
¿Qué es un arcano mayor en tarología?
Un arcano mayor en tarología es una de las cartas más significativas y simbólicas de un juego de tarot. Constituyendo una parte esencial del mazo, estas cartas son 22 en total en un juego de tarot tradicional. Cada arcano mayor lleva un número (del 0 al 21) y un nombre específico, representando un concepto, un arquetipo, o una etapa de la vida humana.
Los arcanos mayores simbolizan los grandes temas y las lecciones espirituales de la vida, a diferencia de los arcanos menores que reflejan los aspectos más cotidianos y prácticos. Por ejemplo, El Loco (número 0) simboliza el comienzo de un viaje, la inocencia y los potenciales no realizados, mientras que La Muerte (número 13) representa la transformación y la renovación.
Estas cartas son a menudo interpretadas como mensajes importantes o influencias mayores en una lectura de tarot. Pueden indicar cambios significativos, desafíos, oportunidades de crecimiento o fuerzas profundas actuando en la vida del consultante. Debido a su naturaleza profundamente simbólica, los arcanos mayores son considerados portadores de mensajes espirituales y consejos de vida profundos, ofreciendo perspectivas sobre el desarrollo personal, los dilemas existenciales y los recorridos espirituales.
Los 22 Arcanos Mayores en Tarología
Los 22 arcanos mayores en tarología forman la columna vertebral de un juego de tarot, ofreciendo una visión profunda de los grandes misterios y temas de la vida. Cada carta representa un arquetipo único, desde “El Loco”, simbolizando los comienzos inocentes y los potenciales infinitos, hasta “El Mundo”, que encarna la culminación y la unidad. Estas cartas atraviesan un espectro de experiencias humanas, tales como la fuerza interior (La Fuerza), la transformación (La Muerte) y el equilibrio (La Justicia), ofreciendo insights sobre los desafíos, las transiciones y las realizaciones espirituales. En tarología, los arcanos mayores son a menudo vistos como guías para la reflexión personal y el crecimiento espiritual, jugando un papel central en la adivinación y la meditación. Aquí están a continuación:
I. El Mago

Numerología: 1
Elemento: Aire
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Aleph
Planta: Laurel
Piedra: Ojo de tigre
Signo astrológico / Planeta: Mercurio
Significado al derecho: Nuevos comienzos, creatividad, ingenio, habilidad, confianza en uno mismo
Significado al revés: Falta de dirección, vacilación, voluntad débil, engaño, deshonestidad
El Mago
II. La Sacerdotisa (o la Gran Sacerdotisa)

Numerología: 2
Elemento: Agua
Polaridad: Femenina
Letra hebrea: Beth
Planta: Luna – Vinca
Piedra: Piedra de Luna
Signo astrológico / Planeta: Luna
Significado al derecho: Intuición, sabiduría, conocimiento oculto, introspección, feminidad, paciencia
Significado al revés: Secretos revelados, superficialidad, olvido, ignorancia, falta de comprensión, estancamiento
La Sacerdotisa (o la Gran Sacerdotisa)
III. La Emperatriz

Numerología: 3
Elemento: Tierra
Polaridad: Femenina
Letra hebrea: Gimel
Planta: Mirto
Piedra: Cuarzo rosa
Signo astrológico / Planeta: Venus
Significado al derecho: Fertilidad, belleza, naturaleza, abundancia, maternidad, creatividad, comodidad
Significado al revés: Dependencia, negligencia, vacío interior, estancamiento, falta de innovación, infertilidad
La Emperatriz
IIII. El Emperador

Numerología: 4
Elemento: Fuego
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: He
Planta: Roble
Piedra: Rubí
Signo astrológico / Planeta: Aries / Marte
Significado al derecho: Autoridad, poder, control, estabilidad, bases sólidas, liderazgo, realización
Significado al revés: Tiranía, rigidez, abuso de poder, falta de control, debilidad, autoritarismo
El Emperador
V. El Sumo Sacerdote (o el Hierofante)

Numerología: 5
Elemento: Tierra
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Vau
Planta: Muérdago
Piedra: Turquesa
Signo astrológico / Planeta: Tauro / Venus
Significado al derecho: Tradición, espiritualidad, enseñanza, consejo, conformidad, moralidad, fe
Significado al revés: Dogmatismo, rigidez, intolerancia, desacuerdo, rebelión contra lo tradicional, desilusión
El Sumo Sacerdote (o el Hierofante)
VI. Los Enamorados

Numerología: 6
Elemento: Aire
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Zain
Planta: Rosa
Piedra: Esmeralda
Signo astrológico / Planeta: Géminis / Mercurio
Significado al derecho: Amor, armonía, elección, relaciones, atracción, alineación de valores, decisión
Significado al revés: Desequilibrio, conflicto, separación, decisión difícil, tentación, desunión
Los Enamorados
VII. El Carro

Numerología: 7
Elemento: Agua
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Cheth
Planta: Laurel
Piedra: Zafiro
Signo astrológico / Planeta: Cáncer / Luna
Significado al derecho: Victoria, ambición, control, determinación, dirección, éxito a pesar de los obstáculos
Significado al revés: Falta de dirección, agresividad, obstáculos, fracaso, pérdida de control, vanidad
El Carro
VIII. La Justicia

Numerología: 8 (u 11, según el sistema de tarot)
Elemento: Aire
Polaridad: Femenina
Letra hebrea: Lamed
Planta: Helecho
Piedra: Jade
Signo astrológico / Planeta: Libra / Venus
Significado al derecho: Equidad, verdad, ley, claridad, integridad, causa y efecto, responsabilidad
Significado al revés: Injusticia, parcialidad, falsas acusaciones, falta de responsabilidad, desequilibrio
La Justicia
IX. El Ermitaño

Numerología: 9
Elemento: Tierra
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Yod
Planta: Alcanfor
Piedra: Cuarzo ahumado
Signo astrológico / Planeta: Virgo / Mercurio
Significado al derecho: Sabiduría, introspección, soledad, búsqueda interior, prudencia, reflexión, guía
Significado al revés: Aislamiento excesivo, rechazo de consejos, estancamiento, inmovilidad, rechazo de la sociedad
El Ermitaño
X. La Rueda de la Fortuna

Numerología: 10
Elemento: Fuego
Polaridad: Neutra
Letra hebrea: Kaph
Planta: Anís
Piedra: Topacio
Signo astrológico / Planeta: Júpiter
Significado al derecho: Cambio, ciclos, destino, suerte, movimiento, evolución, oportunidades
Significado al revés: Mala fortuna, resistencia al cambio, ciclos negativos, estancamiento, mala suerte
La Rueda de la Fortuna
XI. La Fuerza

Numerología: 11
Elemento: Fuego
Polaridad: Femenina
Letra hebrea: Teth
Planta: Laurel
Piedra: Diamante
Signo astrológico / Planeta: Leo / Sol
Significado al derecho: Valor, fuerza interior, dominio de sí mismo, compasión, determinación, influencia sutil
Significado al revés: Debilidad, falta de confianza, abuso de poder, falta de disciplina, agresividad
La Fuerza
XII. El Colgado

Numerología: 12
Elemento: Agua
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Mem
Planta: Sauce
Piedra: Ópalo
Signo astrológico / Planeta: Neptuno
Significado al derecho: Sacrificio, suspensión, renuncia, introspección, perspectiva diferente, paciencia
Significado al revés: Estancamiento, desconexión, resistencia al cambio, sacrificio inútil, autosabotaje
El Colgado
XIII. El Arcano sin nombre (o La Muerte)

Numerología: 13
Elemento: Agua
Polaridad: Neutra
Letra hebrea: Nun
Planta: Ciprés
Piedra: Obsidiana
Signo astrológico / Planeta: Escorpio / Plutón
Significado al derecho: Transformación, fin de un ciclo, renovación, cambio inevitable, liberación, metamorfosis
Significado al revés: Miedo al cambio, estancamiento, apego al pasado, fin retrasado, resistencia a la renovación
El Arcano sin Nombre
XIV. La Templanza

Numerología: 14
Elemento: Fuego
Polaridad: Femenina
Letra hebrea: Samekh
Planta: Iris
Piedra: Amatista
Signo astrológico / Planeta: Sagitario / Júpiter
Significado al derecho: Equilibrio, armonía, moderación, paciencia, mezcla, adaptación, tranquilidad
Significado al revés: Desequilibrio, exceso, falta de moderación, conflicto interno, impaciencia, desacuerdo
La Templanza
XV. El Diablo

Numerología: 15
Elemento: Tierra
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Ayin
Planta: Cardo
Piedra: Ónice
Signo astrológico / Planeta: Capricornio / Saturno
Significado al derecho: Materialismo, tentación, obsesión, indulgencia, dependencia, poder
Significado al revés: Liberación de las cadenas, reconquista del poder, escape de las restricciones, negación, rechazo a enfrentar la realidad
El Diablo
XVI. La Torre

Numerología: 16
Elemento: Fuego
Polaridad: Neutra
Letra hebrea: Pe
Planta: Ajo
Piedra: Granate
Signo astrológico / Planeta: Marte
Significado al derecho: Cambio repentino, revelación, colapso de estructuras, crisis, liberación, despertar
Significado al revés: Miedo al cambio, evitación de la catástrofe, desastre evitado por poco, resistencia al trastorno
La Torre
XVII. La Estrella

Numerología: 17
Elemento: Aire
Polaridad: Femenina
Letra hebrea: Tzadi
Planta: Verbena
Piedra: Aguamarina
Signo astrológico / Planeta: Acuario / Urano
Significado al derecho: Esperanza, inspiración, serenidad, renovación, fe, curación, optimismo, claridad
Significado al revés: Desesperanza, falta de fe, pesimismo, melancolía, desilusión, pérdida de equilibrio
La Estrella
XVIII. La Luna

Numerología: 18
Elemento: Agua
Polaridad: Femenina
Letra hebrea: Qoph
Planta: Jazmín
Piedra: Piedra de luna
Signo astrológico / Planeta: Piscis / Neptuno
Significado al derecho: Intuición, sueños, ilusión, incertidumbre, inconsciente, exploración interior, misterio
Significado al revés: Confusión, miedo, engaño, desilusión, ansiedad, malentendidos, desorientación
La Luna
XVIIII. El Sol

Numerología: 19
Elemento: Fuego
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Resh
Planta: Girasol
Piedra: Ámbar
Signo astrológico / Planeta: Sol
Significado al derecho: Vitalidad, éxito, alegría, plenitud, claridad, energía positiva, calidez
Significado al revés: Pesimismo, falta de energía, decepciones claras, tristeza, melancolía, eclipses temporales de felicidad
El Sol
XX. El Juicio

Numerología: 20
Elemento: Fuego
Polaridad: Masculina
Letra hebrea: Shin
Planta: Diente de león
Piedra: Rodonita
Signo astrológico / Planeta: Plutón
Significado al derecho: Renacimiento, juicio, despertar, redención, toma de conciencia, decisiones importantes, llamada
Significado al revés: Autojuicio, miedo al juicio, retraso en las decisiones, estancamiento, arrepentimientos, rechazo a aceptar el pasado
El Juicio
XXI. El Mundo

Numerología: 21
Elemento: Tierra
Polaridad: Femenina
Letra hebrea: Tav
Planta: Laurel
Piedra: Malaquita
Signo astrológico / Planeta: Saturno
Significado al derecho: Logro, integración, viaje, éxito, plenitud, culminación, armonía
Significado al revés: Incompletitud, no realización, falta de cierre, desunión, retraso en los logros
El Mundo
XXII. El Loco

Numerología: 0 (o sin número, o 22)
Elemento: Aire
Polaridad: Neutra
Letra hebrea: Aleph (según ciertas tradiciones)
Planta: Retama
Piedra: Cuarzo claro
Signo astrológico / Planeta: Urano
Significado al derecho: Libertad, espontaneidad, inocencia, aventura, posibilidades infinitas, comienzo de un viaje
Significado al revés: Imprudencia, distracción, ingenuidad, irresponsabilidad, caos, decisión irreflexiva, despreocupación
El Loco
Organización y estructura del Tarot de Marsella
El Tarot de Marsella, un juego de cartas de gran antigüedad probablemente originario de la Edad Media, ha mantenido su estructura original a lo largo de los siglos. Esto incluye la numeración, la organización de las cartas, y los arquetipos, que han permanecido inalterados desde las primeras versiones conocidas, tales como el Tarot de Marsella de Jean Noblet, hasta las ediciones modernas.
Este juego se compone de dos tipos de cartas: 22 arcanos mayores y 56 arcanos menores, totalizando 78 cartas. Los arcanos menores están divididos en cuatro palos de catorce cartas cada uno, del as al diez, más cuatro figuras, y son identificables por sus enseñas: bastón, espada, dinero y copa. Los arcanos mayores, por su parte, parecen ofrecer una estructura menos evidente.
Para entender la organización de los arcanos mayores, es crucial examinar los arquetipos que representan, sobrepasando así una simple jerarquía o lógica matemática. Estas cartas están numeradas, indicando un orden específico.
Un elemento intriga: El Loco, una de las cartas, no posee número. Este personaje, con su bolsa y su bastón, aparece como un vagabundo fuera del tiempo, vestido como un trovador o un bufón del rey. En la Edad Media, el bufón tenía la función de narrar historias. ¿Y si fuera él, El Loco, quien se encontrara siendo el narrador de la historia del Tarot de Marsella?
El Loco en el origen del tarot de Marsella
El Loco, nuestro guía y narrador en el Tarot de Marsella, nos llevará en una aventura fascinante. Los 21 arcanos mayores están divididos en tres grupos de siete cartas, creando así tres secuencias de siete. A lo largo de este triple septenario, El Loco viajará de carta en carta, comenzando su periplo con El Mago y terminándolo con El Mundo, marcando una parada en cada arcano para enriquecer su relato.
El primer septenario: Del comienzo a la independencia
Nuestra historia comienza por un evento universal: el nacimiento, simbolizado aquí por El Mago. El Loco, nuestro protagonista, se despierta a un mundo de posibilidades ilimitadas, explorando su entorno con el asombro inocente de un niño. La Sacerdotisa le ofrece las primeras enseñanzas, sentando las bases de su educación. Luego, La Emperatriz, como una figura materna, aporta seguridad afectiva, educación y protección. La creatividad del joven florece, sus ideas brotan, marcando el despertar de su pensamiento inventivo. Con El Emperador, figura paterna, materializa estas ideas, construyendo y dando forma al mundo a su alrededor. Gana en seguridad, en confianza, y comienza a jugar un papel activo en su propia vida. El Sumo Sacerdote, como un guía espiritual, le inculca la razón, la moral, despertando en él un pensamiento crítico, la tolerancia y el sentido del perdón. Estas enseñanzas resultan cruciales cuando llega el momento, con Los Enamorados, de hacer sus primeras elecciones significativas, de experimentar la duda y el cuestionamiento. Aprende a aceptar sus errores. El septenario se cierra con una nota victoriosa con El Carro, donde, después de muchas vacilaciones, El Loco triunfa sobre sus incertidumbres. Ya no es un niño; armado con las llaves de la vida adulta, está listo para comprometerse en las siguientes etapas de su viaje.
En este ciclo, El Loco atraviesa el camino de la infancia a la autonomía: de una infancia protegida y amada, pasa a la afirmación de sí mismo y a la construcción de su personalidad junto a figuras parentales. Esta educación completa y armoniosa lo conduce hacia la independencia y un deseo natural de emancipación.
El segundo septenario: De la experiencia material a las pruebas iniciáticas
El Loco, ahora listo para abrazar plenamente la edad adulta, se apresta a poner en práctica las lecciones de su infancia (primer septenario). Se confronta primero con La Justicia, aprendiendo los principios de equidad y las consecuencias de sus acciones. El Ermitaño lo invita luego a la reflexión y a la introspección, enseñándole la paciencia y la sabiduría, y ofreciéndole una mejor comprensión del tiempo. Prosiguiendo su recorrido, El Loco comprende la inestabilidad y los ciclos cambiantes del mundo, lecciones reveladas por La Rueda de la Fortuna. Aprende que la vida está hecha de azares y oportunidades, y que el valor, como indica la carta de La Fuerza, es esencial para navegar en estas aguas turbulentas.
Sin embargo, es El Colgado quien presenta el verdadero desafío, colocando a El Loco en una posición de impotencia y suspensión, obligándolo a soltar y aceptar la prueba. Esta confrontación con los obstáculos de la vida le enseña el sacrificio y la renuncia, llevándolo a una transformación irreversible. El Arcano Sin Nombre simboliza entonces la pérdida y la separación, los aspectos de su vida que El Loco debe abandonar para progresar. El septenario termina con La Templanza, un ángel protector que aporta a El Loco serenidad y equilibrio emocional, ayudándolo a superar este capítulo penoso.
Esta fase del viaje de El Loco se concentra en la exploración del mundo material y sus desafíos. Después de haber interiorizado las reglas y los caprichos de la vida (justicia, tiempo, azar), El Loco se equipa para afrontar sus primeros obstáculos. Estas experiencias lo transforman profundamente, despertando en él un deseo de conexión con el ámbito espiritual.
El tercer septenario: Del camino espiritual a la realización de sí mismo
En esta última etapa de su viaje, El Loco, ahora rico en experiencias, aspira a elevarse espiritualmente. Comienza por una confrontación interior, luchando contra sus propios impulsos y deseos, encarnados por la figura provocadora de El Diablo. Las tentaciones abundan, y El Loco debe liberarse de sus apegos físicos y materiales. Esta liberación se acompaña de la tormenta de La Torre, que sacude su orgullo y su arrogancia, conduciendo a una caída dolorosa. De esta caída, El Loco emerge debilitado, como La Estrella, probado pero ganando en humildad.
A partir de esta humildad nace la esperanza. El Loco, revigorizado, se lanza con fe en la búsqueda de sus aspiraciones espirituales, entrevé el mundo espiritual y se sumerge en las profundidades de su inconsciente. La Luna, símbolo de miedos, de sueños y de ilusiones, hace su camino oscuro e incierto. Pero El Loco logra distinguir lo real de lo soñado, guiado por la luz reveladora de El Sol que disipa sus dudas y le aporta la alegría y la iluminación.
El Juicio marca entonces un momento de despertar y de renacimiento espiritual, significando la ascensión de El Loco hacia una conciencia elevada. Finalmente, El Mundo representa la culminación de su periplo, el alcance de su ideal de armonía y de plenitud. El Loco concluye su búsqueda espiritual en un estado de plena realización de sí mismo, convirtiéndose en un ser completo y realizado.
En este último septenario, El Loco emprende un viaje interior para afrontar y trascender sus imperfecciones. Se reconstruye gracias a su fe y a sus esperanzas, llevando a una transformación espiritual última. Alcanza un estado de logro e ideal, marcando el fin de su búsqueda evolutiva.
Un perpetuo recomenzar…
Aunque la historia parezca concluida, El Loco nos ha enseñado una lección esencial: la vida es un encadenamiento incesante de eventos, de giros, de coincidencias y de oportunidades. Semejante a La Rueda de la Fortuna, el Tarot de Marsella forma un círculo, donde el final de un ciclo es inmediatamente seguido por el comienzo de otro.
Así, El Loco encarna el arquetipo del viajero eterno, cuya búsqueda es infinita. El Tarot de Marsella, a través de sus misterios, nos recuerda que la vida es una sucesión continua de ciclos que atravesamos, al igual que El Loco, una y otra vez, hasta el final de cada uno de ellos, y esto hasta nuestro último aliento.
Y detrás del velo de la muerte, ¿quién puede decir lo que nos espera…