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Piernas inquietas

Características de las piernas inquietas

  • El síndrome de las piernas inquietas es un trastorno neurológico crónico.
  • Se manifiesta por un deseo imperioso de mover las extremidades inferiores.
  • En el caso de un SPI aislado, el deseo de moverse se siente durante los momentos de reposo.
  • Existen varios remedios de la abuela que ayudan a atenuar los síntomas de las piernas inquietas.

Todo lo que debes saber sobre los remedios caseros para tratar el síndrome de piernas inquietas

El síndrome de piernas inquietas es una afección que afecta a cerca del 5 al 10% de la población en Occidente. En Francia, aproximadamente el 8,5% de los habitantes lo padecen.

Actualmente, este trastorno es incurable. Sin embargo, existen tratamientos que pueden mejorar la calidad de vida de las personas que lo padecen. Fitoterapia, aromaterapia, litoterapia u otras, hay multitud de opciones disponibles para los pacientes.

Otras denominaciones de esta patología son “SPI”, “síndrome de Willis-Ekbom” e “impaciencias nocturnas”.

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

El síndrome de piernas inquietas es un trastorno neurológico crónico. Se manifiesta como una necesidad imperiosa de mover las extremidades inferiores. Esta necesidad de movimiento puede aparecer de manera aislada o periódica. También puede manifestarse durante el día o durante la noche.

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Casos aislados

En el caso de un SPI aislado, el deseo de moverse se siente durante los momentos de reposo. Esto puede ocurrir tanto de día como de noche, en posición sentada, acostada o de inmovilidad prolongada.

También va acompañado de una sensación de molestia en las piernas, como hormigueo, tirones y calambres. La persona también puede sentir un dolor más o menos intenso, así como una especie de descarga eléctrica.

El movimiento alivia parcial o totalmente estos síntomas.

Casos periódicos

Los casos periódicos de síndrome de piernas inquietas afectan a la mayoría de las personas que padecen este trastorno. Este tipo de crisis se manifiesta durante la noche.

Los principales síntomas son la aparición de movimientos involuntarios en las extremidades inferiores durante el sueño. Las partes más afectadas son obviamente las piernas, pero también las rodillas, la cadera y los pies.

Las crisis ocurren en episodios de 5 a 20 minutos y están espaciadas de 20 a 40 segundos. A veces pueden provocar microdespertares, lo que altera fuertemente la calidad del descanso nocturno. Además de su calificación como afección neurológica, el SPI también es reconocido como un trastorno motor del sueño.

¿Cómo reconocer el síndrome de piernas inquietas?

Identificar el síndrome de piernas inquietas requiere un diagnóstico médico.

Durante la consulta, el profesional de la salud analizará los síntomas descritos por el paciente. El médico también prestará atención a su perfil, así como a sus antecedentes médicos y familiares.

Según las circunstancias, la realización de otras pruebas puede ser necesaria. Estas se centrarán en los niveles de vitamina B12, creatinina, ferritina, glucosa, ácido fólico o hemoglobina.

En casos excepcionales, se puede solicitar la opinión de un neurólogo. El objetivo es evaluar la calidad del sueño del paciente, gracias a un examen con polisomnógrafo.

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¿Cuáles son las causas de este trastorno?

Los verdaderos orígenes del síndrome de piernas inquietas siguen siendo, hasta la fecha, bastante confusos. Sin embargo, los investigadores han identificado varios factores de riesgo que pueden desencadenar o favorecer la evolución de la enfermedad. Estos elementos activadores incluyen:

  • los antecedentes familiares y la herencia genética;
  • los trastornos nerviosos, como la ansiedad y el estrés;
  • el consumo regular de productos excitantes, como el café, el tabaco y el alcohol;
  • la deficiencia de hierro, ya sea acompañada o no de anemia;
  • el déficit de dopamina;
  • las afecciones crónicas, como la enfermedad de Parkinson, la diabetes, la esclerosis múltiple, la fibromialgia o el hipertiroidismo;
  • el sobrepeso (obesidad y exceso de peso);
  • los medicamentos, especialmente los antipsicóticos, los antidepresivos y los antihistamínicos;
  • el embarazo, especialmente durante el último trimestre;
  • una insuficiencia venosa.

Cabe señalar que esta afección afecta con más frecuencia a las personas de sexo femenino y generalmente se desarrolla en la edad adulta.

¿Cómo tratar el síndrome de piernas inquietas?

Existen varios remedios caseros que ayudan a aliviar los síntomas del síndrome de piernas inquietas.

Modificación del estilo de vida

La primera alternativa de tratamiento consiste en establecer un hábito de vida saludable. Esto implica un cambio a nivel de alimentación, actividad deportiva y rutina de sueño.

Alimentación

Mantener una dieta equilibrada permite prevenir las carencias de oligoelementos que originan el SPI. Para ello, se recomienda optar por alimentos coloridos, variados y con un perfil nutritivo interesante. Es particularmente aconsejable prestar atención al aporte de hierro, magnesio, calcio, potasio y vitamina B.

Entre las opciones alimentarias recomendadas, conviene privilegiar las verduras verdes, las legumbres secas, los cereales integrales y los mariscos. Como tentempié, opte por unos cuadrados de chocolate negro, productos lácteos y surtidos de frutos secos. Puede variar su aporte añadiendo frutas de temporada a su dieta.

Por otra parte, para realzar el sabor de los platos evitando las carencias, las especias constituyen una buena opción. Por ejemplo, el azafrán es un potenciador de sabor interesante, ya que además posee propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y calmantes.

Por último, durante los períodos propicios, como durante los cambios de estación, considerar un suplemento de vitaminas y complementos alimentarios resulta acertado.

Ejercicio físico

Desde siempre, el deporte ha sido considerado como un verdadero remedio. En efecto, varios estudios han demostrado que la práctica regular de una actividad física contribuye a mejorar la salud del cuerpo y la mente.

Esta afirmación ha sido respaldada por los resultados de una investigación realizada por la Restless Legs Syndrome Foundation. Según este ensayo, realizar ejercicios físicos de manera asidua reduciría hasta un 40% los síntomas de las impaciencias nocturnas. Esta estadística se explica por el hecho de que el deporte constituye un medio para compensar el déficit de dopamina. Cabe recordar que este tipo de carencia es uno de los factores de riesgo que pueden desencadenar este trastorno.

Las actividades deportivas son preferibles idealmente durante el día. Por la noche, antes de acostarse, realizar algunos estiramientos puede contribuir a mejorar aún más la calidad del sueño. Para ello, el yoga, así como la relajación muscular progresiva son opciones a considerar.

Hábito de sueño

Una buena higiene de vida, además de una alimentación equilibrada y una práctica regular de deporte, implica un sueño de buena calidad. Para ello, existen algunos trucos que permiten combatir el insomnio.

El primero es apagar todas las pantallas durante las dos horas previas a la hora de acostarse. En efecto, se ha demostrado que la luz azul no facilita el adormecimiento.

El segundo es acostarse y levantarse a horas fijas. Al mismo tiempo, asegúrese de completar siempre de siete a ocho horas de sueño por noche.

Masoterapia y aromaterapia

Como complemento del deporte y los estiramientos, la masoterapia y la aromaterapia son soluciones eficaces que permiten atenuar las sensaciones desagradables relacionadas con el síndrome de piernas inquietas.

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Preparación aceitosa

Para elaborar un aceite de masaje, comience por elegir una materia grasa vegetal como base. Puede optar por uno de los siguientes extractos: almendra dulce, árnica, calophyllum inophyllum, jojoba, hueso de albaricoque o coco. La cantidad requerida es de 8 gotas.

Añada luego 2 o 3 gotas de uno de los siguientes aceites esenciales: romero, pepita de uva, jengibre o pimienta negra. Estos productos estimulan la circulación sanguínea, particularmente el retorno venoso. Algunos de ellos presentan también propiedades analgésicas y antiinflamatorias, permitiendo así aliviar el dolor y los tirones.

También puede alternarlos con aceites esenciales de lavanda verdadera, pasiflora, manzanilla o valeriana. Estos son conocidos por su actividad relajante. Facilitan el adormecimiento mejorando la calidad del sueño.

Modalidades de aplicación

Una vez compuesta la solución aceitosa, practique un automasaje realizando movimientos suaves desde la rodilla hacia los dedos de los pies, y luego a la inversa. Realice este gesto tantas veces como sea necesario hasta sentir los beneficios de la preparación.

El masaje debe realizarse 5 días a la semana y durante varias semanas si es necesario.

Sin embargo, esta alternativa está contraindicada en niños, así como en mujeres embarazadas y lactantes. También está desaconsejada para personas asmáticas, epilépticas y con problemas hepáticos o renales.

Baño relajante

Para favorecer la relajación muscular, se recomienda tomar un baño caliente. Además de aliviar la tensión en las extremidades inferiores, esta práctica también atenuará los trastornos del sistema nervioso. Estas combinaciones facilitan el adormecimiento.

Para maximizar los efectos de este baño relajante, enjuague sus piernas con agua fría al salir. Esta diferencia de temperatura tonificará la circulación en sus extremidades inferiores. Para ello, utilice la alcachofa de la ducha. Ajuste la presión del agua al máximo, luego comience mojando los dedos de los pies. Suba lentamente hacia la pierna y la parte superior de los muslos, realizando movimientos circulares a lo largo de toda la operación.

Uso de compresas

Esta solución es ideal para calmar las crisis en plena noche. Es una alternativa al baño caliente, a veces muy laborioso.

En la práctica, necesita varias compresas calientes y frías. Colóquelas en sus piernas de manera alternada para relajar las tensiones musculares y estimular la circulación sanguínea.

Otra opción consiste en realizar una cataplasma con un paño empapado en vinagre de sidra. Enrolle el paño sobre sus piernas elevadas, luego deje actuar durante 30 minutos. Esto debería reactivar su sistema circulatorio y atenuar los síntomas.

Recurso a las mantas con peso

Una manta con peso también ayuda a mejorar el sueño y a aliviar las impaciencias nocturnas. En efecto, el peso del edredón aportará una presión adicional que atenúa las tensiones musculares.

Utilización de jabón de Marsella

Aunque algunos miembros de la comunidad científica permanecen escépticos en cuanto a la eficacia de este remedio, algunas personas han afirmado que sus efectos son prometedores.

Este método consiste en deslizar un bloque de jabón de Marsella nuevo bajo las sábanas al momento de acostarse. Como este producto es rico en potasio, los músculos absorberán este elemento durante la noche para compensar el déficit.

Fitoterapia

La naturaleza ofrece numerosas alternativas a base de especies vegetales para el tratamiento del síndrome de piernas inquietas. La elección de las plantas medicinales depende de los factores de riesgo a corregir, tales como la insuficiencia venosa, el déficit de dopamina o los trastornos del sueño.

Estimulación de la circulación sanguínea

Para optimizar el sistema circulatorio, la planta indicada es la vid roja. La parte utilizada son las hojas, que también desarrollan una actividad antioxidante.

Otra planta que resulta eficaz contra la insuficiencia venosa es el rusco, en particular su rizoma.

Regulación de la dopamina

Recurriendo a plantas dopaminérgicas, es posible aumentar el nivel de este neurotransmisor en el sistema nervioso.

Las especies recomendadas son la rhodiola, el frijol terciopelo, el tribulus terrestris y el ginkgo biloba.

Lucha contra el insomnio

Para conciliar el sueño más fácilmente, las plantas con propiedades relajantes y calmantes son las más adaptadas. Se trata, entre otras, de la valeriana, la manzanilla y la pasiflora.

Su administración se hace por vía oral o por aplicación cutánea. Varias formas galénicas están disponibles en el mercado, como tisanas, infusiones, cápsulas, comprimidos y tinturas madre. También existe crema o pomada a base de vid roja para una aplicación externa.

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Sofrología

La sofrología constituye una solución a considerar para calmar las crisis del síndrome de piernas inquietas. Las técnicas aprendidas en el marco de este método están dirigidas a enseñar al paciente cómo deshacerse de las tensiones mentales y físicas. En efecto, estas últimas favorecen la evolución de la enfermedad.

La sofrología también ayuda a reforzar la capacidad mental de una persona afectada por el SPI. De este modo, podrá concentrarse mejor en la gestión de las crisis que en la intensidad de los síntomas.

Litoterapia

Es posible recurrir a las piedras naturales para tratar el síndrome de piernas inquietas. Las recomendadas son el jaspe heliotropo y la sodalita.

Para aprovechar las virtudes de estos minerales puede llevarlos como joya (collar o pulsera). También es posible colocarlos en su dormitorio para ahuyentar las malas energías. Esto, además, reforzará los beneficios de sus sesiones de estiramiento antes de acostarse.

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