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Olores íntimos

Características de los olores íntimos

  • Los olores íntimos desagradables son a menudo fuente de incomodidad y preocupación.
  • Afortunadamente, algunos remedios de la abuela, tanto simples como naturales, han demostrado su eficacia para tratar delicadamente este tipo de problema.
  • Sin peligro para la salud, estas soluciones a base de ingredientes de la cocina están llenas de beneficios calmantes y antibacterianos.

Todo lo que necesitas saber sobre los remedios caseros para tratar los olores íntimos

¿Qué son los olores íntimos?

Los olores íntimos forman parte de la normalidad fisiológica femenina. Son el resultado de procesos naturales como la transpiración o la flora vaginal. Esta última alberga un conjunto de microorganismos protectores, compuesto principalmente por bacterias lactobacilos que secretan ácidos grasos de cadena corta responsables del aroma característico. Esta microbiota actúa como una barrera anti-infecciosa al acidificar el medio, creando así un ambiente inhóspito para los gérmenes patógenos.

Sin embargo, cuando ciertos factores desequilibran esta flora, las emanaciones pueden volverse más marcadas, a veces desagradables. Pueden indicar una infección subyacente, que requiere consulta médica.

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¿Cómo reconocer los olores íntimos?

Diferentes elementos característicos permiten reconocer mejor los diferentes tipos de olores íntimos.

  • La flora lactobacillar desprende un olor afrutado o ligeramente ácido cuando el pH vaginal está equilibrado.
  • El olor a pescado podrido y nauseabundo puede indicar una vaginosis bacteriana causada por un desequilibrio de la microbiota vaginal a favor de bacterias anaerobias.
  • El olor dulce que recuerda a la sidra o al vinagre generalmente es causado por ciertos tipos de infecciones fúngicas como las micosis vaginales.
  • Un aumento de los olores amoniacales fecales en las secreciones íntimas puede estar relacionado con una infección bacteriana severa o una fístula recto-vaginal.
  • El olor a huevo podrido a menudo se debe a una infección parasitaria por tricomonas.
  • El olor a transpiración o almizcle resulta de una maceración prolongada causada por ropa interior húmeda o actividad física intensa.
  • Algunos medicamentos como los antifúngicos o los antibióticos son el origen del olor a harina o a cereales.

Saber identificar la procedencia de estas emanaciones ayuda a determinar su causa. Por lo tanto, conviene adaptar de la mejor manera posible la higiene o el tratamiento requerido. En caso de duda, se impone una consulta médica.

¿Cuáles son las causas de los olores íntimos?

Las posibles causas de los olores íntimos son múltiples, y el ciclo menstrual así como las variaciones hormonales asociadas son una de ellas. En efecto, estos cambios tienen una influencia directa sobre la flora vaginal. Por consiguiente, son susceptibles de provocar emanaciones más marcadas. 

Durante las fases premenstrual y menstrual, el nivel sérico de estrógeno cae bruscamente. Esta sustancia jugaba hasta entonces un papel protector sobre el cuello uterino y las secreciones. Su disminución repentina perturba el ecosistema. 

Además, la degradación del endometrio durante la regla conlleva una descamación celular más importante a nivel del sexo femenino. Las células mucosas se renuevan más rápido en ese momento. Proporcionan más nutrientes a las bacterias presentes. Éstas producen compuestos sulfurados responsables de los efluvios desagradables. 

En fase lútea, bajo la influencia de la progesterona, el espesor del moco cervical aumenta la retención de las secreciones. Paralelamente, las glándulas endometriales y vaginales secretan una cantidad más elevada de moco para preparar la implantación de un posible óvulo.

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Perturbación del pH vaginal 

En principio, el pH del sexo femenino está naturalmente regulado de forma extremadamente fina. Una perturbación ácido-alcalina tiene importantes repercusiones sobre el ecosistema protector. En efecto, el potencial de hidrógeno óptimo de este órgano genital gira en torno a 3,8 a 4,5. Esta acidez es mantenida por la flora lactobacillar, compuesta por bacterias acidificantes. Producen esencialmente ácidos láctico y acético que permiten limitar el crecimiento de gérmenes patógenos. 

Sin embargo, un exceso de productos para la higiene íntima diluye esta protección ácida, en particular aquellos que contienen agentes alcalinizantes. De igual modo, ciertos medicamentos como los antibióticos o los anticonceptivos orales perturban la función reguladora. 

En un medio menos ácido, las levaduras y bacterias indeseables pueden proliferar anormalmente, provocando: 

  • infecciones micológicas;
  • infecciones bacterianas; 
  • desequilibrios reactivos más severos.

Por otra parte, los lactobacilos ya no cumplen correctamente su papel. Así, las emanaciones características que proporcionan desaparecen en favor de efluvios potencialmente más marcados.

Infecciones vaginales 

Las infecciones del órgano genital femenino son causadas por gérmenes específicos. La micosis vaginal, por ejemplo, es provocada por el hongo Candida albicans. Extremadamente extendida, generalmente provoca pocos síntomas, pero puede ocasionar, en ciertos casos, el desequilibrio de la flora microbiana. Las secreciones toman entonces un olor distintivo a levadura o almendras amargas. 

En cuanto a la vaginosis bacteriana, a menudo se debe a la bacteria anaerobia Gardnerella vaginalis. Su implantación anormal a nivel del órgano genital femenino genera efluvios desagradables de pescado podrido reveladores de este trastorno infeccioso común. Otros gérmenes como el Trichomonas vaginalis en la tricomoniasis parasitaria ocasionan olores de pescado o huevo podrido aún más marcados.

Estas infecciones, si no son tratadas, pueden volverse crónicas y afectar la salud reproductiva. Además de sus síntomas característicos, los olores íntimos ocasionados constituyen signos evocadores importantes que justifican una consulta médica para un diagnóstico y un tratamiento adaptados.

Enfermedad de transmisión sexual

La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual común, causada por el protozoo Trichomonas vaginalis. Transmisible por relaciones sexuales no o insuficientemente protegidas, este parásito se implanta a nivel de la vagina y la uretra. A menudo provoca complicaciones ginecológicas, y frecuentemente causa emanaciones particularmente pronunciadas.

Su proliferación incontrolada en los aparatos genitales femeninos y masculinos engendra secreciones amarillentas malolientes. Éstas desprenden fuertes efluvios que recuerdan a los del pescado o los huevos podridos, o incluso olores amoniacales. 

Transpiración

La zona genital es particularmente propensa a la maceración y a la transpiración. Una sudoración excesiva en esta región puede efectivamente engendrar emanaciones más o menos desagradables. Es especialmente abundante a nivel de la ingle y los órganos genitales externos cuando se crean ciertas condiciones. Éstas incluyen notablemente las situaciones de fuerte calor, los períodos de esfuerzo físico sostenido y el uso de prendas demasiado ajustadas. En resumen, la transpiración favorece el desarrollo de bacterias de la flora cutánea. 

Estas últimas se desarrollan sobre la piel humedecida, y liberan naturalmente compuestos sulfurados volátiles durante su metabolismo. En principio, derivados del ácido láctico y ácidos grasos son los primeros responsables de los efluvios característicos de la transpiración.

Alimentación

La alimentación tiene una influencia considerable en el buen equilibrio de la flora vaginal. En efecto, un aporte nutricional inapropiado puede favorecer los olores íntimos.

Un consumo excesivo de proteínas animales tales como la carne roja aumenta la carga en aminoácidos sulfurados que son precursores de emanaciones. El organismo metaboliza mal este exceso proteico, liberando más compuestos olorosos a nivel de las mucosas, incluyendo la de la vagina. 

Por otra parte, ciertos micronutrientes juegan un papel clave en el mantenimiento del ecosistema del órgano genital femenino. El déficit en oligoelementos antioxidantes tales como el selenio, el zinc o el manganeso afecta el equilibrio redox y la acción barrera de la flora protectora. 

De igual modo, la carencia en vitamina C, en tocoferol o en probióticos de origen alimentario debilita los lactobacilos acidificantes de la vagina. La insuficiencia de frutas y verduras en los alimentos ingeridos aumenta estos riesgos de déficit.

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Higiene

La higiene íntima diaria es importante para limitar el riesgo de olores íntimos. En efecto, el uso prolongado de protecciones higiénicas internas o de ropa interior manchada de transpiración favorece el desarrollo bacteriano. 

Las zonas de fricción así como los pliegues cutáneos que constituyen medios calientes y húmedos son nidos propicios para la proliferación microbiana. En contacto con la piel, las bacterias naturales de la flora cutánea son susceptibles de liberar compuestos olorosos al multiplicarse abundantemente. 

Estrés

El estrés psíquico como la ansiedad o la fatiga excesiva puede tener una repercusión sobre el equilibrio cutáneo de la zona íntima. En efecto, es conocido por debilitar el sistema inmunitario en general. A nivel de la flora vaginal y de la piel de la región genital, esta fragilización se traduce en una disminución de las defensas contra los agentes patógenos. 

Concretamente, durante períodos de tensión psíquica prolongada, el nivel de cortisol, hormona del estrés, aumenta en el organismo. Ésta influye negativamente en el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas, tales como los lactobacilos que participan en el mantenimiento del pH ácido protector de la vagina.

¿Cómo tratar los olores íntimos?

Para tratar eficazmente los olores íntimos, la higiene corporal regular y respetuosa de la intimidad femenina es esencial. Primero, tomar una ducha simple con agua y un jabón suave para pieles sensibles una o dos veces al día es más juicioso. La ropa interior también debe ser de algodón, que es un material transpirable. Debe reemplazarse diariamente para no dejar que la humedad se instale en los pliegues cutáneos. Después de cada ducha, es necesario un secado perfecto de la piel del pubis y los labios mayores. 

Paralelamente, adoptar un estilo de vida sano y equilibrado permite reforzar las defensas naturales de la intimidad femenina. En esta óptica, se recomienda beber suficiente agua para eliminar toxinas. También es necesario limitar el consumo de excitantes alimenticios, incluyendo alcohol, tabaco o especias que estimulan la sudoración. Por otra parte, una alimentación rica en probióticos, antioxidantes así como en frutas y verduras debe privilegiarse para apoyar la flora vaginal y cutánea. 

En caso de olores persistentes o síntomas característicos, una consulta médica se impone a fin de identificar eventuales infecciones. De igual modo, permite seguir escrupulosamente el tratamiento prescrito, generalmente a base de antifúngicos o antibióticos. Además, técnicas de relajación pueden ayudar a gestionar el estrés que también puede perturbar el equilibrio íntimo. Se aconseja una reevaluación con el profesional de la salud si el problema reaparece después del tratamiento a fin de ajustar de la mejor manera posible el manejo del caso.

El truco del vinagre de manzana

El vinagre de sidra de manzana es eficaz gracias a sus propiedades antifúngicas y antibacterianas. Durante un baño, las moléculas activas de este líquido rico en ácido acético penetran la piel y acidifican suavemente el pH de la zona íntima. Este ambiente desequilibra las bacterias responsables de los malos olores en favor de la flora protectora. Los efectos se prolongan varios días manteniendo un crecimiento limitado de los gérmenes malolientes. Como solución de enjuague, los hidrolatos aportan un toque refrescante y perfumado controlando al mismo tiempo el desarrollo microbiano gracias a su ligera acidez.

El truco del yogur

El yogur es rico en probióticos vivos que restauran el equilibrio microbiano del órgano genital femenino. Durante la aplicación, las bacterias lácticas que contiene se adhieren a la mucosa vaginal y dominan poco a poco las cepas patógenas por competencia. Su presencia duradera impide la proliferación excesiva de gérmenes productores de olores. Así, este tratamiento suave permite mantener una flora microbiana sana a largo plazo previniendo los riesgos de infecciones fúngicas o bacterianas.

La infusión de plantas

Las plantas medicinales como la salvia o el tomillo están repletas de compuestos antisépticos que permiten luchar contra los malos olores. Durante un baño, estas moléculas actúan sobre la flora cutánea para limitar el crecimiento bacteriano. En forma de hidrolato, su acción refrescante y purificante permite preservar el equilibrio íntimo a diario de manera más práctica. Sin embargo, debe prestarse especial atención a las posibles irritaciones cutáneas que podrían provocar ciertos vegetales sensibilizantes en algunas mujeres.

La litoterapia para tratar los olores íntimos

La litoterapia es una práctica holística que consiste en explotar el poder de las piedras y los cristales para optimizar el bienestar de una persona. Cada trastorno está vinculado a una energía desequilibrada o a un chakra cerrado. Así, para remediar los problemas de salud, incluyendo los olores íntimos, es necesario restablecer cierta armonía en su cuerpo. Liberarse de las ondas negativas es también uno de los objetivos últimos fijados por esta medicina no convencional. Para activar el centro de la energía sexual, por ejemplo, se aconseja recurrir a las piedras adaptadas al chakra sacro o Swadhistana. Éstas son generalmente de color naranja, como la cornalina, la citrina ámbar o la piedra del sol. Informarse previamente sobre sus modos de utilización es esencial a fin de obtener el máximo de beneficios.

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