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Cruralgia

Características de la cruralgia

  • La cruralgia, también conocida como «neuralgia crural», es una afección dolorosa resultante de la compresión o irritación del nervio crural.
  • A menudo se confunde con la ciática debido al recorrido del dolor.
  • Esta inflamación puede provocar una incapacidad temporal o complicaciones para realizar movimientos.
  • Para aliviar el dolor, se pueden considerar remedios de la abuela.

Todo lo que necesitas saber sobre los remedios caseros para tratar la cruralgia

Definición de la cruralgia

La cruralgia se caracteriza por la compresión de los nervios L2, L3 y L4, que inervan zonas cutáneas específicas designadas con el nombre de dermatomas. Estos nervios siguen caminos distintos desde la espalda hasta diferentes partes del muslo, impactando así la sensibilidad y la movilidad del miembro afectado.

Las personas más susceptibles de desarrollar una cruralgia comprenden aquellas:

  • que practican ejercicios físicamente intensos;
  • que sufren de artrosis lumbar;
  • con antecedentes familiares de hernia discal;
  • que experimentan ansiedad o estrés crónico.

A veces, esta afección también afecta a las mujeres embarazadas. En efecto, ellas tienden a curvar la espalda.

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Causas de la cruralgia

Las causas de la cruralgia son diversas. Las más conocidas son las siguientes.

Hernia discal

La hernia discal se produce cuando el núcleo de un disco intervertebral se fisura y ejerce presión sobre las raíces del nervio crural. El envejecimiento de las células del disco, la deshidratación y la ausencia de regeneración celular son los principales factores de esta condición.

Artrosis

La artrosis, una degeneración de las articulaciones, provoca la formación de osteofitos que comprimen el nervio crural, desencadenando así la cruralgia.

Hematoma, tumor y absceso

Anomalías tales como tumores, hematomas o abscesos pueden ejercer directamente presión sobre el nervio crural. Esto puede desencadenar esta afección dolorosa.

La insuficiencia circulatoria

Un aporte insuficiente de oxígeno, agua y nutrientes, combinado con una mala evacuación del dióxido de carbono, conduce a una mala circulación sanguínea. Aunque los discos cerebrales son avasculares, dependen de un intercambio capilar, lo que los hace vulnerables a un aporte sanguíneo insuficiente.

Tensiones mecánicas sobre el disco vertebral

Las tensiones mecánicas sobre el disco, debidas a músculos dorsales contraídos, desplazan las fuerzas hacia el disco vertebral. Estas contracciones modifican las posturas y los movimientos naturales de la espalda, favoreciendo así los pinzamientos, las protrusiones y las hernias.

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Síntomas de la cruralgia

Los síntomas de la cruralgia varían de una persona a otra, pero generalmente incluyen:

El dolor

El dolor se siente a lo largo del trayecto del nervio crural, frecuentemente en la parte delantera del muslo. A veces irradia hacia la rodilla o la parte baja de la pierna. Algunos movimientos, como la flexión de la cadera, pueden intensificarlo. Así, levantarse de una posición sentada es particularmente doloroso.

Las sensaciones anormales

Se sienten hormigueos, entumecimientos o sensaciones de ardor a lo largo del recorrido del nervio afectado.

Los trastornos motores

En los casos más graves, esta patología provoca trastornos motores como debilidad o parálisis del muslo o de la pantorrilla.

Diagnóstico de la cruralgia

El establecimiento del diagnóstico de la cruralgia es realizado por un profesional de la salud como un médico general o un especialista en ortopedia. Aquí están las etapas generales del proceso para determinar la condición:

La anamnesis

El médico comienza por recopilar información detallada sobre los antecedentes médicos y los síntomas actuales del paciente. Tiene en cuenta cualquier evento susceptible de estar relacionado con la aparición de la patología.

El examen físico

Durante el examen físico, el médico evalúa la movilidad, la fuerza muscular y los reflejos. Realiza pruebas específicas con el objetivo de examinar la función del nervio crural. También puede realizar evaluaciones para descartar otras causas potenciales de los síntomas.

Los exámenes complementarios

Son necesarios exámenes complementarios para confirmar el diagnóstico. Pueden incluir radiografías, resonancias magnéticas (RM) o electromiografías (EMG) para evaluar la actividad eléctrica de los músculos.

La consulta especializada

Si el médico no logra determinar la causa exacta de los síntomas, se recomienda una consulta especializada. Se solicitan entonces profesionales como un neurólogo o un ortopedista para exámenes más profundos. Una vez confirmado el diagnóstico, podrán proponer un método de tratamiento adaptado.

Tratamiento de la cruralgia

Diversos remedios naturales contribuyen a atenuar los síntomas de la cruralgia.

Consumir alimentos antiinflamatorios

Ciertos alimentos contienen compuestos activos que presentan propiedades antiinflamatorias. Para aliviar naturalmente el dolor generado por una neuralgia crural, se recomienda integrarlos en la alimentación:

  • el apio, abundante en poliacetileno;
  • la cúrcuma, rica en curcumina;
  • la pimienta de Cayena, que contiene capsaicina;
  • el jengibre, compuesto de gingerol;
  • la piña, rica en bromelina.

Los ácidos grasos, en particular el omega-3, contienen moléculas antiinflamatorias. Los pescados grasos como el salmón, el arenque y la caballa presentan un contenido interesante de esta sustancia. Este nutriente esencial también está presente en cantidad significativa en las nueces y los aceites vegetales de soja y colza.

Utilizar aceites esenciales

Puede utilizar los siguientes aceites esenciales (AE) para aliviar la cruralgia. Sin embargo, se recomienda una prueba cutánea previa para evitar cualquier reacción indeseable.

El AE de gaulteria

La gaulteria, científicamente llamada Gaultheria procumbens, contiene ésteres y Salicilato de metilo. Estos compuestos activos atribuyen al aceite esencial sus virtudes antiinflamatoria, antiespasmódica y analgésica. Este producto se revela eficaz contra los dolores musculares y articulares.

Basta con mezclar 2 a 3 gotas en un aceite vegetal neutro y masajear la zona dolorosa.

El AE de eucalipto citronado

El aceite esencial de eucalipto citronado es conocido por sus propiedades analgésica y antiespasmódica, lo que lo convierte en un remedio potencial para aliviar la cruralgia. Su componente principal, el citronelal, un potente antiinflamatorio, ayuda a reducir la inflamación de los nervios. Además, la propiedad antiespasmódica del AE contribuye a relajar los músculos, aliviando así los espasmos asociados a esta condición.

El uso del aceite esencial de eucalipto citronado requiere una dilución previa en un aceite portador antes de una aplicación mediante masaje en la zona afectada.

El AE de manzanilla noble

El aceite esencial de Manzanilla noble presenta virtudes beneficiosas para el alivio de la cruralgia. Extraído de las flores de Matricaria chamomilla, este producto posee propiedades antiinflamatoria y relajante. Ayuda a atenuar la inflamación nerviosa y a relajar los músculos.

Se aconseja diluir algunas gotas de AE en un aceite vegetal antes de masajear delicadamente la zona afectada. Alternativamente, la adición de este aceite esencial a un baño caliente favorece una relajación general.

Utilizar antiinflamatorios naturales

Ciertas plantas presentan virtudes antiinflamatorias, de las cuales las más conocidas son la árnica y el harpagofito. Su uso está recomendado en caso de neuralgia crural.

La árnica

La árnica es una planta herbácea reconocida por aliviar los hematomas, las contusiones y los dolores musculares. Las lactonas sesquiterpénicas que contiene son responsables de sus efectos antiinflamatorios. En aplicación tópica, en forma de gel o pomada, se utiliza para masajear delicadamente la zona afectada.

El harpagofito

El harpagofito, también conocido como “garra del diablo”, es una planta originaria de Sudáfrica. Sus principios activos, los harpagósidos, son reconocidos por sus propiedades antiinflamatoria y analgésica. Varios ensayos clínicos han confirmado su eficacia contra los dolores articulares y lumbares. Así, constituye una opción interesante para las personas que sufren de neuralgia crural. El harpagofito está generalmente disponible en forma de complemento alimenticio, tintura madre o gel tópico. Antes de utilizarlo, se recomienda consultar a un profesional de la salud.

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Realizar acupuntura

La acupuntura, una práctica médica tradicional china, consiste en estimular puntos específicos del cuerpo mediante agujas finas. Esta práctica se emplea a menudo para tratar diversas afecciones, incluyendo la cruralgia. Algunos expertos estiman que puede modular la liberación de sustancias químicas como las endorfinas y los neurotransmisores. Esta acción busca reducir el dolor y la inflamación mejorando la circulación sanguínea.

Realizar ejercicios físicos

La práctica de ejercicios físicos está recomendada para relajar y estirar el nervio crural.

Estiramiento del nervio crural

Para realizar este ejercicio:

  • acuéstese boca arriba, levante una pierna hacia arriba manteniendo la rodilla recta;
  • use una correa para tirar suavemente de la pierna hacia usted hasta que sienta un estiramiento a lo largo de la parte posterior de la pierna;
  • mantenga la posición durante 15-30 segundos, luego relájese.

Es crucial escuchar a su cuerpo durante los ejercicios y no forzar los movimientos. En caso de dolor intenso, se requiere la interrupción inmediata del ejercicio seguida de una consulta a un profesional de la salud.

Yoga y Pilates

Ciertos ejercicios de yoga y Pilates, centrados en el fortalecimiento del tronco y la mejora de la flexibilidad, pueden ser beneficiosos para aliviar la cruralgia. Además, permiten sentirse bien mental y físicamente. Sin embargo, la elección de las posturas es crucial para no agravar la condición. Recurrir a los servicios de un profesional en estas disciplinas está indicado para beneficiarse de consejos personalizados.

Ejercicios de rotación de la pelvis

Esta actividad física es fácil de realizar. Basta con acostarse boca arriba, con las rodillas dobladas y los pies planos sobre el suelo. Realice rotaciones suaves de la pelvis, haciendo movimientos circulares en ambos sentidos para relajar los músculos lumbares.

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