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E220 : Dióxido de azufre

Características del dióxido de azufre

    Identificación del dióxido de azufre:

  • Nombre UICPA: dióxido de azufre
  • Sinónimos: sulfur dioxide, sulphur dioxide, óxido sulfuroso, anhídrido sulfuroso, óxido de azufre
  • N° CAS: 7446-09-5
  • N° ECHA: 100.028.359
  • N° CE: 231-195-2
  • Código ATC:
  • PubChem: 1119
  • ChEBI: 18422
  • FEMA: 3039
  • SMILES:O=S=O
  • InChl: 1/O2S/c1-3-2

Propiedades químicas:

  • Fórmula: SO2
  • Masa molar: 64,07 g/mol
  • pKa:

Propiedades físicas:

  • T° Fusión: -75,5 °C
  • Solubilidad: en agua a 21 °C: 1,07X10+5 mg/L

Propiedades bioquímicas:

  • Codones:
  • pH isoeléctrico:
  • Aminoácido esencial:
  • Ocurrencia en vertebrados:

Propiedades ópticas:

  • Poder rotatorio:

Precauciones:

  • SIMDUT: A, D1A, E.

Todo sobre el E220 Dióxido de azufre: sus características, su historia, sus propiedades, su lugar en la nutrición y su aplicación

El dióxido de azufre es un compuesto químico incoloro con múltiples usos. Utilizado desde hace mucho tiempo como agente de fumigación y como elemento desinfectante y blanqueador, encuentra hoy numerosas aplicaciones tanto industriales como alimentarias gracias a sus diversas características. Al ser liberado a la atmósfera por la combustión de energías fósiles, figura entre los elementos que han desencadenado las lluvias ácidas.

La descripción del dióxido de azufre

El dióxido de azufre es un gas incoloro con propiedades irritantes y reductoras. Posee un olor característico y picante, perceptible desde una concentración de 0,45 ppm, aunque esto no constituye un indicador fiable de una exposición peligrosa. Sin embargo, debido a esta emanación sofocante, puede causar molestias respiratorias o provocar una sensación de asfixia. Además, es susceptible de irritar los ojos y las membranas mucosas. Estos efectos pueden sentirse inmediatamente o después de un cierto tiempo.

Este compuesto químico se transforma en líquido cuando se somete a una presión suficientemente alta. Por otra parte, su punto de ebullición es de -10 °C, indicando la temperatura a la cual pasa al estado gaseoso. Dado que es más pesado que el aire, tiende a acumularse cerca del suelo.

El óxido sulfuroso es el principal contaminante atmosférico procedente del uso de combustibles fósiles que contienen azufre tales como:

  • el carbón;
  • el gasóleo;
  • el fuelóleo pesado.

El dióxido de azufre es emitido por fuentes fijas, entre ellas las centrales eléctricas, las calefacciones urbanas y los procesos de fundición del cobre. También es producido por múltiples factores móviles, como la calefacción doméstica o los vehículos diésel. Presente naturalmente cerca de los volcanes, este gas ha contribuido a la aparición de las lluvias ácidas debido a sus emisiones antropogénicas. Con la capacidad de disolverse fácilmente en agua, encuentra aplicaciones en las cervecerías, las baterías, la industria textil y la agroalimentaria.

La historia del dióxido de azufre

El dióxido de azufre se utiliza desde hace siglos como desinfectante, particularmente en el ámbito vinícola. En efecto, los viticultores quemaban azufre en el interior de las cubas. En el siglo XX, con el desarrollo de la ingeniería química, este gas incoloro encontró nuevas aplicaciones.

A partir de los años 1950, las emisiones de óxido sulfuroso relacionadas con la combustión de energías fósiles provocaron una importante contaminación atmosférica, originando el fenómeno de las lluvias ácidas. Este fenómeno hizo necesaria la implementación de regulaciones específicas destinadas a limitar el contenido de azufre en los combustibles. Estas se acompañan de disposiciones relativas a la disminución del uso del carbón en favor de energías menos emisoras como el gas o la nuclear. Los niveles atmosféricos de óxido sulfuroso han disminuido significativamente durante las décadas siguientes.

Las propiedades del dióxido de azufre

La estructura del dióxido de azufre comprende un átomo del elemento químico de número atómico 16, unido por un doble enlace covalente a dos átomos de oxígeno. Esta configuración particular, en la cual el átomo central de azufre está rodeado por dos átomos idénticos, le confiere una estabilización mesomérica.

A temperatura y presión normales, el óxido sulfuroso se presenta en estado gaseoso. Sin embargo, cuando se comprime a una presión de 3,3 bares, se transforma en líquido. Su alta solubilidad en agua permite formar soluciones acuosas ligeramente ácidas. Además, este compuesto químico posee numerosas virtudes que explican su utilización desde hace mucho tiempo en diferentes ámbitos.

dioxyde-de-soufre

Propiedades desinfectantes

Debido a su acción bactericida y fungicida, el dióxido de azufre servía tradicionalmente para sanear las cubas de vinificación con el fin de eliminar los microorganismos indeseables que podían alterar el vino. Esta técnica de sulfitado favorece una mejor conservación de esta bebida a lo largo de su envejecimiento.

Del mismo modo, el óxido sulfuroso se utiliza en agricultura para desinfectar el aire y las superficies. Se aplica en forma de fumigación contra ciertos parásitos y enfermedades criptogámicas que afectan a los cultivos frutales o hortícolas. Gracias a su acción germicida, este gas contribuye a mejorar la calidad de los rendimientos agrícolas y a preservarlos limitando al mismo tiempo el recurso a los pesticidas.

Propiedades antioxidantes

La capacidad del dióxido de azufre para atrapar los radicales libres y reducir ciertas sustancias químicas le permite ralentizar las reacciones de oxidación. En general, estas últimas son responsables del deterioro de los nutrientes, de la pérdida de cualidades organolépticas y de la proliferación bacteriana. A título informativo, el óxido sulfuroso está aprobado en la industria agroalimentaria bajo la denominación “E220”. Se añade frecuentemente a los zumos de frutas para conservar su valor nutricional, su sabor y su color. De esta manera, este compuesto evita su fermentación durante varios meses de almacenamiento. También entra en la composición de las mermeladas y de las nueces, donde asegura una mejor conservación de los alimentos limitando el oscurecimiento enzimático.

Propiedades reductoras

El dióxido de azufre presenta la particularidad de actuar como un agente reductor. Esta especificidad se explica por la capacidad de su átomo de azufre para formar enlaces con otros elementos químicos. Se aprovecha en procesos de descontaminación de efluentes industriales y del agua. En efecto, este gas es capaz de reducir ciertos metales pesados como el mercurio, el plomo o el cromo. Estos son extremadamente tóxicos en estado iónico. Al entrar en contacto con el óxido sulfuroso, provocan la formación de compuestos sólidos menos solubles, lo que los hace menos nocivos.

El dióxido de azufre en la nutrición

El dióxido de azufre está presente en numerosos alimentos. Es posible encontrarlo especialmente en los moluscos y los crustáceos. Además, este gas incoloro evita el oscurecimiento de estos alimentos durante el almacenamiento. Algunos copos de patatas, los aperitivos o incluso los bizcochos también lo contienen. Por otra parte, el óxido sulfuroso se utiliza para optimizar la conservación de los productos a base de verduras y frutas, incluyendo aquellos que se comercializan en estado seco como los albaricoques.

Las mermeladas, la mostaza, los pepinillos así como el vino, la cerveza y la sidra son otras fuentes alimentarias comunes de este compuesto. Su tiempo de conservación se ve así prolongado evitando su alteración.

Las aplicaciones del dióxido de azufre

El dióxido de azufre encuentra numerosas aplicaciones industriales gracias a sus diversas propiedades. Participa especialmente en la secuencia de reacciones que conducen a la formación del ácido sulfúrico, un elemento clave de la ingeniería química. El óxido sulfuroso sirve para decolorar y blanquear la pasta de papel. Se utiliza, entre otros, como agente reductor en el sector agroalimentario. Además, este compuesto químico se emplea en el refinado del petróleo como extractor. Gracias a sus capacidades refrigerantes, también se utiliza en la industria del frío.

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