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Harpagophytum

Características del Harpagofito

  • Nombre: Harpagofito
  • Reino: Plantae
  • Subreino: Tracheobionta
  • División: Magnoliophyta
  • Clase: Magnoliopsida
  • Subclase: Asteridae
  • Orden: Scrophulariales
  • Familia: Pedaliaceae
  • Subfamilia:
  • Género: Harpagofito
  • Especie: Harpagophytum procumbens

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Harpagofito: su historia, su producción, sus características, su hábitat, su composición, sus virtudes, sus presentaciones, sus precauciones de uso y sus efectos secundarios

El harpagofito es una planta que pertenece a la familia del sésamo. Los angloparlantes lo apodan Grapple Plant, Wood spider o Devil’s Shoestrings. De hecho, sus frutos de forma curva y afilada se adhieren a los seres vivos que los rozan. Se comparan con arañas que se aferran a su tela. Por otra parte, phyton en griego designa a la planta y harpagos significa “gancho” o “garfio”.

Entre todas las especies existentes, la más utilizada en fitoterapia es el Harpagophytum procumbens. Esta, desde hace siglos, siempre ha sido reconocida por sus virtudes. Es la que comúnmente se designa con la simple denominación de “harpagofito”.

Historia del harpagofito

El harpagofito encuentra sus orígenes en Sudáfrica, en el desierto de Kalahari, en la provincia de Cabo Norte. Esta herbácea crece, de hecho, en estado salvaje en las regiones desérticas y semiáridas. Así, también se encuentra en Botsuana, Namibia, Angola y Madagascar. Se desarrolla en estos países de clima cálido, ya que sus raíces son capaces de hundirse hasta dos metros de profundidad bajo el suelo. Esta aptitud le permitiría, según los investigadores, almacenar el agua y los nutrientes que necesita para resistir al calor y la sequía.

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El harpagofito fue, al principio, considerado como nocivo por los ganaderos. Según ellos, esta planta podía dañar las patas de sus animales. Estos pisoteaban y se movían con furia para deshacerse de los frutos atrapados en sus pezuñas y en su pelaje. La denominación “garra del diablo” le fue dada por la población local en África en referencia a los movimientos endiablados de sus bestias. Solo varias décadas más tarde se reconocieron sus beneficios para la salud.

Como las demandas no cesan de aumentar en el ámbito farmacéutico, el harpagofito es objeto hoy en día de exportaciones masivas hacia los países de occidente. Convertido, a pesar suyo, en una especie amenazada, ahora está sujeto a políticas de explotación ecológicas y equitativas. Para limitar su recolección, se han desarrollado métodos de cultivo in vitro para explorar otras alternativas.

Producción del harpagofito

Científicos europeos fueron los autores de las primeras descripciones occidentales del harpagofito, en 1820. Sin embargo, hubo que esperar al siglo XX para que se descubriera el uso medicinal de esta planta. G. H. Mehnert, comerciante alemán, aprendió sus virtudes al convivir con las poblaciones Nama y San en Namibia. Los estudios científicos comenzaron así en la década de 1950, y la exportación a gran escala comenzó en 1962. Hasta la fecha, los tres primeros países productores de harpagofito son Namibia, Botsuana y Sudáfrica. Esta actividad constituye una fuente de ingresos significativa para los locales. En Namibia, generó más de un millón de dólares en 2009. Aproximadamente 3,000 sudafricanos viven de la recolección de esta planta, con un promedio de 1,600 plantas por recolector por año.

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Características del harpagofito

La harpagófito es una herbácea similar a una enredadera que crece en el suelo, y cuyos frutos están equipados con garras. Posee una raíz principal lignificada que se destaca por un desarrollo vertical en profundidad. Sus raíces secundarias están compuestas de tubérculos bulbosos de tamaños variados. De 25 cm de largo por un diámetro de unos 6 cm, los más grandes pueden alcanzar los 1,5 kg.

Esta planta perenne crece en regiones áridas. En estado salvaje, se concentra principalmente alrededor de las granjas, los puntos de agua y los bordes de las carreteras. Se distingue a primera vista por las espinas ganchudas de sus frutos, pero también por sus flores solitarias de color rojo violáceo. Rastra y de apariencia tuberosa, mide de cuatro a seis metros de largo. También se reconoce por sus hojas carnosas, de forma dentada y lobulada, en un tono violáceo.

Hábitat de la harpagófito

La harpagófito es una planta silvestre. Florece, en general, sobre suelos ricos en óxido de hierro, muy arcillosos o arenosos. Se desarrolla muy rápidamente en zonas con baja pluviosidad, sin embargo, su crecimiento comienza solo después de las primeras lluvias.

Las hojas emergen del suelo primero, luego vienen las flores tubulares. Estas últimas solo se abren durante 24 horas, el tiempo suficiente para que polinicen las abejas. La floración se detiene luego cuando comienza a hacer frío o cuando inicia la sequía.

Las latitudes favorables para el florecimiento de la harpagófito son las situadas entre 15 y 30 grados. De ahí su notable presencia en África: en Namibia, Zambia, Zimbabue, Angola, etc.).

Composición de la harpagófito

El Harpagophytum procumbens es mundialmente conocido por sus beneficios terapéuticos: es rico en principios activos. Su contenido en harpagósidos, su principal componente, es inigualable. Lo mismo ocurre con los glucósidos iridoides, la harpagoquinona, los fitoesteroles y los flavonoides.

Esta especie posee un alto contenido en terpenoides. También está compuesta de minerales: calcio, cobre, potasio, fósforo, hierro y magnesio. Los tetrafenos, especialmente el betacaroteno, así como las vitaminas B y C completan su composición. Actuando en sinergia, estos componentes hacen que esta planta sea muy utilizada en fitoterapia.

Virtudes de la harpagófito en fitoterapia

En fitoterapia, se utilizan los tubérculos de la harpagófito, también llamados raíces secundarias, para aliviar los males del día a día. Recogidos frescos en otoño, estos se cortan primero y luego se secan antes de ser transformados.

Numerosos estudios clínicos han demostrado la eficacia de esta planta para calmar los problemas de las articulaciones y los músculos. Actúa especialmente sobre las incomodidades articulares: dolor, crujidos, falta de flexibilidad y movilidad, etc. Asimismo, alivia las tensiones musculares: dolores musculares, pesadez, sobresfuerzo físico, etc. Además, contribuye a aliviar los dolores relacionados con el reumatismo, la artrosis, la artritis y los dolores de espalda. Finalmente, posee cierta eficacia para calmar los ataques de lumbalgia, mialgias, ciatalgias crónicas y tendinitis.

Estos beneficios son reconocidos por la OMS como clínicamente probados. Los alivios son notables, gracias a las propiedades analgésicas y antiinflamatorias de la harpagófito.

Esta planta también tiene el poder de calmar las perturbaciones del sistema digestivo. Ayuda a aliviar las flatulencias, los ataques de aerofagia, la hinchazón, las indigestiones, las náuseas y la pérdida de apetito no persistente. Debe estas características a sus cualidades aperitivas y tónicas. Sus principios activos amargos y su lado purificador le confieren una cierta eficacia calmante sobre los trastornos biliares.

El Harpagophytum procumbens dispone de muchas otras virtudes cuyas más conocidas son las siguientes:

  • descongestionante: es eficaz para aliviar una nariz tapada y despejar las vías respiratorias;
  • desintoxicante: ayuda a eliminar las toxinas que se han acumulado debido a una mala digestión o a un desequilibrio alimenticio (bulimia, anorexia, etc.);
  • estimulante: actúa sobre las papilas para luego despertar el estómago, que a su vez produce suficiente jugo gástrico, necesario para la digestión y el tránsito intestinal;
  • cicatrizante: ayuda a acelerar la cicatrización de heridas abiertas y eccemas.

Esta planta también es un aliado imprescindible para los deportistas. De hecho, favorece la flexibilidad y la movilidad de las articulaciones. Permite aliviar los edemas y el dolor tras un esfuerzo durante el entrenamiento o en competición.

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Diferentes presentaciones del harpagofito

El harpagofito no se utiliza en su estado bruto, sino en formas más adaptadas en aromaterapia y fitoterapia. Existen diferentes maneras de tomarlo, pero la presentación ideal sería la recomendada por los especialistas en función de los trastornos a tratar.

  • Polvo de planta completa seca: se trata de cápsulas muy amargas. Generalmente se toman con jugo o compota de frutas.
  • Extracto seco de raíz: en comprimidos o cápsulas, esta forma es hasta diez veces más concentrada que la versión en polvo.
  • Pomada, gel, crema o aceite esencial: estas formas se utilizan para aplicaciones locales.
  • Tintura madre, extracto fluido o extracto acuoso sin alcohol: estas formas líquidas se toman en gotas para diluir en agua.

Todas estas presentaciones permiten disfrutar de las virtudes del harpagofito, aunque sus finalidades no sean necesariamente las mismas. En algunas localidades africanas, por ejemplo, la población lo consume en forma de infusión o decocción. En cualquier caso, los beneficios de esta planta para la salud y el bienestar son innumerables.

Precauciones de uso del harpagofito

Se recomienda conservar este producto a una temperatura inferior a 25 °C, protegido de la luz, para que pueda preservar sus efectos beneficiosos. También es necesario respetar la dosis diaria prescrita, independientemente del propósito del tratamiento y la urgencia de la situación. Por otra parte, su uso está contraindicado para personas diabéticas o aquellas que sufren de problemas cardíacos, hipotensión o hipertensión. Asimismo, las personas con cálculos biliares o úlcera gástrica deben abstenerse de consumir harpagofito. Esta prohibición también se aplica a los pacientes que están bajo tratamiento anticoagulante, antiarrítmico o antiplaquetario.

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Finalmente, la planta está desaconsejada para personas menores de 18 años, así como para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

Tanto si se usa en prevención, como en tratamiento de ataque o de fondo, se recomienda encarecidamente el acompañamiento de un profesional de la salud para evitar cualquier uso inapropiado.

Efectos indeseables del harpagofito

Cuando el harpagofito se consume en dosis altas, puede causar náuseas y diarreas. Aunque no es tóxico, puede provocar reacciones alérgicas en personas sensibles a uno de sus componentes.

Si los productos derivados son de mala calidad, o si su composición no está bien establecida, pueden resultar ineficaces. También se pueden encontrar contaminantes nocivos para la salud: pesticidas, herbicidas, metales pesados, etc.

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