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Coco

Características del Coco

  • Nombre: Coco
  • Reino: Plantae
  • Subreino: Tracheobionta
  • División: Magnoliophyta
  • Clase: Liliopsida
  • Subclase: Zingiberidae
  • Orden: Arecales
  • Suborden: Arecineae
  • Familia: Arecaceae
  • Subfamilia: Arecoideae
  • Género: Cocos
  • Especie: Cocos nucifera

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El coco: su origen, descripción, método de extracción, variedades, composición, cultivo, usos, virtudes en fitoterapia y precauciones.

El coco es un fruto tropical con numerosas virtudes nutricionales y terapéuticas. Originario del sudeste asiático, crece en el cocotero. Puede ser consumido en diferentes formas: fresco, seco, en forma de leche o aceite. Su pulpa fresca es rica en fibras alimentarias, vitaminas y minerales, así como en ácidos grasos esenciales. En cuanto a su aceite, está compuesto principalmente por ácidos grasos saturados de cadena media conocidos por sus virtudes metabólicas. Gracias a esta composición nutricional notable, el coco tiene efectos positivos sobre el tránsito intestinal. Actúa también sobre el sistema inmunológico, la salud cardiovascular e incluso sobre la piel. Así, representa una fuente valiosa de ingredientes beneficiosos para consumir con moderación.

Origen del coco

El coco tiene un origen lejano y agitado. Su historia es inseparable de la del cocotero que se dispersó naturalmente en todo el área indopacífica. Concretamente, este árbol es conocido desde hace al menos 5,000 años. Los científicos creen que sus frutos empezaron a ser utilizados por las poblaciones locales hace unos 6,000 años. El fruto en sí mismo no se volvió comestible hasta que el Hombre aprendió a abrirlo y extraer tanto el agua como la pulpa. En cuanto a la domesticación del cocotero, habría comenzado alrededor del -3000 a.C. El coco se propagó luego naturalmente a través de corrientes marinas y aves. Navegantes polinesios también lo cultivaron en los archipiélagos del Pacífico. Colonizaron este territorio hace unos 2,000 años. 

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El cocotero y su fruto fueron descubiertos por los primeros navegantes europeos en el siglo XV. Llegaron a las islas del Pacífico y al sudeste asiático en esa época. Sin embargo, los cocos no fueron introducidos en Europa hasta a partir del siglo XVIII. Fueron popularizados por los navegantes y comerciantes que regresaron de las colonias. Sus principales productores son India, Indonesia y Filipinas. Estos frutos también se producen en el Caribe y en algunas islas del Océano Índico.

Descripción del coco

El coco es un fruto atípico. Se presenta en forma de esfera de aproximadamente 15 cm a 25 cm de longitud. Pesa entre 1,5 kg a 3 kg según las variedades. Su envoltura exterior verde está constituida por fibras vegetales muy resistentes y una cera protectora. Forma una cáscara sólida que puede flotar durante meses en agua de mar sin deteriorarse. Debajo de esta se encuentra una gruesa envoltura marrón compuesta de largas fibras lignificadas extremadamente duras que se entrelazan en todas las direcciones. Esta cáscara tiene una resistencia mecánica comparable a la del acero. Protege los tejidos internos del fruto.

En el centro del coco se encuentra la pulpa blanquecina constituida por tejidos de reserva ricos en almidón y aceite. Contiene aproximadamente un 65% de agua y un 30% de materia grasa. Es la parte comestible del fruto. En la pulpa existe también el “germen”. Cuando se planta en el suelo, da lugar a un nuevo cocotero. Puede pesar hasta 1,5 kg, representando el primer tejido en desarrollarse.

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Variedades de coco

Existen tres principales variedades de coco. Las versiones enanas crecen en cocoteros bajos que no superan los cuatro metros. De tamaño reducido y redondo, su pulpa es gruesa. Presenta un alto contenido en agua. Debido a esta característica, es ideal para producir leche de coco. Los frutos de tamaño medio provienen de cocoteros de unos diez metros. Tienen una forma ligeramente ovalada con una pulpa menos gruesa y que concentra menos agua. Los cocos grandes crecen en palmeras cuya altura puede alcanzar hasta 18 m de alto. Alargados, alcanzan cerca de 30 cm de ancho. Su pulpa delgada y seca contiene poca agua. Por eso, es la variedad privilegiada para la extracción de aceite. También existen frutos híbridos nacidos de cruces entre cocoteros enanos y grandes.

Cultivo del coco

El cocotero crece exclusivamente en las regiones tropicales húmedas con clima cálido y húmedo, típicamente entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio. Necesita una temperatura promedio anual de al menos 24 °C, una precipitación importante, idealmente entre 1,000 mm y 2,000 mm al año. Este tipo de árbol también requiere un suelo bien drenado, pero rico en humedad. Los cocoteros soportan mal las bajas temperaturas (por debajo de 12 °C) y no pueden sobrevivir a heladas. La plantación se realiza en terreno llano, a una profundidad de aproximadamente 30 cm. Se debe respetar un espaciado de al menos 8 m a 10 m entre cada cocotero.

Por otra parte, el trasplante de plantas ya con dos a tres años es preferible para un mejor agarre de las raíces. Necesita un riego regular el primer año, luego se autosuficiente. Asimismo, es necesario desherbar cuidadosamente alrededor del tronco los primeros años y aportar enmiendas orgánicas para favorecer la fertilización del suelo. Concretamente, este árbol de las regiones tropicales tarda varios años antes de alcanzar su madurez y poder producir frutos.

Los jóvenes cocoteros necesitan ser protegidos de animales pastoreadores y vientos fuertes. A veces es necesaria una poda de mantenimiento de las hojas muertas, de los caulicédros (yemas) y del tronco. Su floración ocurre generalmente entre cuatro a cinco años. Sin embargo, la primera cosecha de cocosn’a lugar hasta después de siete a diez años según las variedades. El cocotero puede luego producir hasta 100 frutos al año durante más de 70 años. La cosecha de estos se lleva a cabo manualmente con la ayuda de escaleras o plataformas elevadas. Las nueces se recolectan maduras, cuando comienzan a cambiar del verde al amarillento o marrón según su uso. Caen naturalmente al suelo cuando están maduras. Su recolección debe ser regular antes de que germinen, ya que las plantas jóvenes compiten con el cocotero madre.

Métodos de extracción del coco

El coco puede ser utilizado para fabricar diversos productos deliciosos. También representa un ingrediente empleado en la cocina según el método de extracción empleado. La forma más simple de consumir este fruto es abrirlo con la ayuda de un martillo o un cuchillo. Así, se recolecta su agua fresca y sabrosa así como su pulpa de textura firme, pero fundente. Para obtener coco rallado, primero retire la pulpa. Luego, pásela por un rallador metálico para obtener copos finos con intensos aromas.

En cuanto a la leche de coco, se extrae presionando la pulpa fresca con una estopilla. De esta manera, se obtiene su jugo lechoso y opaco. La crema de coco se obtiene por evaporación parcial de este líquido. El aceite de coco generalmente se extrae de la pulpa seca mediante molienda. Algunos productores utilizan, entre otras cosas, solventes o técnicas de destilación. Para aprovechar al máximo los beneficios de este fruto tropical, basta saber extraer lo mejor posible el agua, la pulpa o el aceite según las necesidades.

Composición del coco

El coco se clasifica entre los frutos tropicales más energéticos, con 365 kcal por 100 g de pulpa fresca. Es particularmente rico en fibra alimentaria, con cerca de 9 g por 100 g de pulpa. Por ello, constituye la segunda fuente natural de fibra vegetal después del aguacate. Estos nutrientes ayudan a regular el tránsito intestinal y reducir el índice glucémico de los alimentos ingeridos.

Además, este fruto contiene una cantidad apreciable de minerales beneficiosos. El hierro (2,4 mg) es útil para la formación de glóbulos rojos. El fósforo (113 mg) es un mineral importante para los huesos y los dientes. El cobre, el manganeso y el zinc también se encuentran en el coco en cantidades moderadas. Este aporta vitamina C a razón de 3,3 mg por 100 g de pulpa fresca. Contribuye al fortalecimiento del sistema inmunitario. En cuanto a lípidos, es particularmente rico en ácidos grasos saturados, principalmente en ácido láurico (50 % de los ácidos grasos totales). Sin embargo, una gran parte de ellos son ácidos grasos de cadena media (AGCM), considerados más saludables. Pueden ser utilizados como una fuente rápida de energía por el organismo.

Usos del coco

Cada uno de los derivados del coco encuentra aplicaciones en diversos campos. 

En la cocina 

Los atributos del coco fresco o rallado son numerosos. Su sabor pronunciado, su textura crujiente y su aroma sutil a nuez aportan un toque tanto exótico como original a los platos. Este fruto también permite realzar naturalmente otros sabores como el dulce, el salado o el umami.

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Por otro lado, el coco rallado es indispensable en la cocina asiática, especialmente en platos tailandeses e indonesios. Se encuentra en ensaladas de papaya verde, currys de camarones, sopas y fideos de arroz. Su sabor complementa perfectamente los de lemongrass, jengibre o curry.

El coco fresco aporta crocancia y cremosidad a las ensaladas exóticas. Intensifica el sabor del mango y la fruta de la pasión. Acompaña, entre otros, pescados a la parrilla y brochetas de pollo o cerdo marinado.

Los copos también son deliciosos. Se utilizan principalmente en postres tropicales como piñas asadas, crumbles de mango o pudines de leche de coco. También permiten perfumar cremas quemadas, galletas y pasteles de chocolate.

La leche vegetal del coco se ha vuelto indispensable en la cocina caribeña, india y asiática (especialmente en la parte sureste). Se usa para la preparación de salsas, sopas, platos guisados, pasteles y bebidas refrescantes. En cuanto a la crema de coco concentrada, realza distintos platos a base de pollo y curry. El aceite de coco es apreciado por sus numerosas cualidades. Es extremadamente estable en la cocción, resistente y neutro en sabor. Debido a estas características, representa un excelente elemento para freír.

En cosmética

El aceite de coco es un aliado de elección en cosmética gracias a sus propiedades hidratantes, nutritivas y protectoras. Desde hace siglos, se utiliza en numerosos cuidados para la piel y el cabello. Penetra fácilmente en la epidermis y actúa como una película protectora, limitando la pérdida de agua. Además, es especialmente recomendada para pieles secas, sensibles o maduras en busca de un cuidado nutritivo y reparador. Este aceite también tiene propiedades emolientes. Su textura cremosa y sus ácidos grasos saturados permiten alisar la piel, haciéndola más flexible y sedosa. Proporciona una agradable sensación de confort al mismo tiempo que atenúa las irritaciones cutáneas.

El aceite de coco es conocido por favorecer el crecimiento y fortalecimiento del cabello. Aplicado como mascarilla capilar, nutre en profundidad el cuero cabelludo y las longitudes. Este producto aporta brillo y suavidad al cabello seco, dañado o rizado.

En farmacopea tradicional

El coco y sus derivados se han utilizado desde hace mucho tiempo por sus supuestas virtudes medicinales y curativas. El agua y la leche de este fruto han sido consideradas refrescantes y diuréticas. Se utilizaban para tratar los golpes de calor, diarreas, trastornos urinarios e hipertensión arterial. Su alto contenido en electrolitos y su efecto hidratante podrían explicar en parte estas propiedades.

El aceite de coco ha ganado una sólida reputación como antiséptico y cicatrizante ideal. Se dice que tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas debido a la presencia de ácidos grasos de cadena media y ácido láurico, un compuesto con efectos antimicrobianos. Aplicado localmente, podría tratar infecciones cutáneas menores, acelerar la cicatrización de quemaduras y picaduras de insectos. También contribuiría al alivio del eczema y la psoriasis.

De igual manera, la pulpa de coco se ha utilizado a lo largo de los siglos contra algunos trastornos gastrointestinales. Este truco se emplea a menudo en caso de úlceras de estómago. La carne fibrosa de esta fruta tiene de hecho efectos suavizantes y antibacterianos sobre este órgano. Algunos de estos beneficios ya han sido científicamente demostrados. Sin embargo, la mayoría de las virtudes medicinales tradicionalmente atribuidas al coco aún están por confirmarse mediante estudios rigurosos.

Otras utilizaciones

La madera del cocotero también encuentra aplicaciones en el ámbito industrial y de la construcción. La fibra de coco se utiliza particularmente para fabricar alfombras, escobas, cestas, etc. En cuanto a las hojas, pueden usarse como paja para los techos. Respecto a las cenizas derivadas de la combustión de las cáscaras y las hojas, pueden usarse como fertilizantes. En lo que concierne a la savia del cocotero, se fermenta para obtener vino de palma o limonada de palmera. El fruto del cocotero aún no tiene un uso conocido en fitoterapia.

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Virtudes del coco en fitoterapia

El coco y sus derivados poseen numerosas virtudes para la salud, especialmente en la digestión, la inmunidad y la reducción del colesterol.

La digestión 

La pulpa del fruto del cocotero presenta un alto contenido en fibra que favorece el tránsito intestinal y la regularidad de las excreciones fecales. La pectina, en particular, tiene la capacidad de absorber una gran cantidad de agua en el tubo digestivo. Aumenta el volumen de las heces y estimula el peristaltismo intestinal, acelerando así el tránsito.

Además, estas fibras forman un gel viscoso que atrapa los desechos y facilita su eliminación, al tiempo que nutre la flora intestinal útil. El consumo de pulpa fresca participa así eficazmente en combatir el estreñimiento. Por otro lado, la leche y el aceite de coco, ricos en AGCC y en particular en ácido cáprico, poseen propiedades laxantes suaves. Estas los hacen útiles en caso de estreñimiento pasajero. De hecho, estimulan la secreción de colecistoquinina, una hormona que incita el peristaltismo intestinal y acelera el tránsito. Además, su efecto hidratante alivia la hinchazón y los trastornos digestivos asociados.

La inmunidad

El coco contiene numerosos nutrientes y moléculas que pueden contribuir naturalmente al fortalecimiento del sistema inmunológico. Además de la presencia de vitamina C, indispensable para la estimulación de los glóbulos blancos, su pulpa fresca aporta muchos minerales con virtudes antioxidantes. Contiene particularmente zinc, selenio y hierro, esenciales para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Entre ellos, el zinc participa activamente en la producción de células inmunitarias y el refuerzo de la barrera cutánea contra los microbios.

Además, el aceite de coco está repleto de propiedades inmunoestimulantes relacionadas con su riqueza en ácidos grasos de cadena media. Tiene una alta concentración de ácido láurico, dotado de potentes actividades antibacterianas y antifúngicas. Por su parte, este activo dispone de virtudes antivirales que ayudan al organismo a combatir ciertos virus respiratorios. Así, el consumo moderado de pulpa y aceite de coco fresco aporta al organismo compuestos naturales capaces de fortalecer su inmunidad. Incluso sería particularmente eficaz frente a las infecciones bacterianas y virales menores.

La reducción del colesterol

El coco fresco y su aceite podrían contribuir de diversas maneras a la mejora de la salud cardiovascular. Participa especialmente en la reducción del nivel de colesterol LDL y en el aumento del nivel de colesterol HDL. De hecho, varios estudios muestran que el consumo regular de coco puede reducir el colesterol “malo” (LDL). Esta característica se explica probablemente por su alto contenido en ácidos grasos saturados de cadena media, que favorece la eliminación del colesterol excedente. En cuanto al incremento del colesterol “bueno” (HDL), refuerza la protección contra las enfermedades cardiovasculares. Este fenómeno está relacionado con el alto contenido en fibra alimentaria del coco.

Además, el aceite de esta fruta puede permitir reducir el nivel de triglicéridos en sangre, otro factor de riesgo cardiovascular. No obstante, se requieren más investigaciones al respecto. Algunos beneficios del coco en pérdida de peso, en la piel, en la hipertensión o en el envejecimiento también se mencionan a menudo. Sin embargo, hoy en día están poco documentados por estudios clínicos rigurosos. En cualquier caso, el consumo regular de este fruto fresco y de su aceite parece prometedor en la mejora del perfil lipídico. También sería eficaz en la reducción de los riesgos cardiovasculares.

Precauciones del coco

Si bien el coco y sus derivados presentan numerosos beneficios para la salud, su consumo debe ser moderado.

Primero, esta fruta tropical es extremadamente calórica, con cerca de 365 kcal por cada 100 g de pulpa fresca. Su alto contenido en grasas saturadas, esencialmente ácido láurico, puede favorecer un aumento de peso en caso de consumo excesivo.

Además, los cocos, y en particular su aceite, son ricos en ácidos grasos saturados. Según algunos estudios, estos podrían contribuir a aumentar el nivel de colesterol LDL si se ingieren en exceso. Sin embargo, los ácidos grasos de cadena media presentes en la fruta son capaces de contrarrestar este efecto.

Las proporciones normalmente recomendadas son de dos a tres cucharadas de aceite de coco al día. También se recomienda consumir la pulpa de coco fresca o rallada en pequeñas cantidades, menos de 50 g por comida.

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