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Celidonia mayor

Características de la Celidonia mayor

  • Nombre: Celidonia mayor
  • Reino: Plantae
  • Subreino: Viridaeplantae
  • División: Spermatophyta
  • Clase: Magnoliopsida
  • Subclase:
  • Orden: Papaverales
  • Familia: Papaveraceae
  • Subfamilia:
  • Género: Chelidonium
  • Especie: Chelidonium majus

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La celidonia mayor: su historia, su hábitat, sus propiedades en fitoterapia, sus precauciones y sus contraindicaciones.

Nativa de Asia occidental y Europa, la celidonia mayor es una planta herbácea perenne perteneciente a la familia Papaveraceae. Es la única especie conocida del género Chelidonium. Su látex tóxico, de color amarillo anaranjado, absorbe las verrugas, de ahí su apodo “hierba de las verrugas”. A menudo se confunde con la “Euforbia desperta mañanera” o Euphorbia helioscopia. Sin embargo, se reconoce por el olor acre que desprende.

Historia de la celidonia mayor

La aparición de la celidonia mayor se remonta a la Antigüedad. En ese tiempo, se le atribuían poderes mágicos, asociados con la magia negra. Su savia era capaz de transformar metales simples en oro. No obstante, esta afirmación sigue sin probarse hasta el día de hoy.

El origen del nombre celidonia proviene del griego Khelidôn, que significa golondrina. Corresponde a la llegada de estas aves migratorias y a la primavera, que es el período de floración de la planta. Se le nombró así porque las golondrinas usaban su jugo para abrir los ojos de sus crías y mejorar su agudeza visual.

Más tarde, Dioscórides (practicante griego) y Plinio el Viejo (enciclopedista romano) propusieron una descripción de la planta y observaron que podía curar numerosas patologías oculares. Su mayor particularidad era permitir a los ciegos recuperar la vista. En el siglo XVI, los médicos se interesaron más de cerca en la celidonia mayor y en la teoría de las firmas. Así, pudieron descubrir la eficacia de su savia amarilla en casos de ictericia y en los trastornos de la vesícula biliar. También se prescribía para tratar diferentes problemas cutáneos.

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Descripción de la celidonia mayor

La celidonia es una especie que mide entre 60 y 80 cm de alto. Florece entre abril y octubre y desaparece en invierno. Su apariencia varía según las condiciones ambientales existentes.

La planta se alza sobre raíces gruesas de color rojo, de las que emergen tallos erguidos, peludos y ramificados de 30 a 50 cm de altura. Cuando se cortan o se inciden, liberan quelidoxantina, el pigmento responsable del color amarillo anaranjado de su jugo.

Los tallos tienen hojas alternas y recortadas que presentan un gran número de folíolos, de los cuales el terminal es trilobulado. Tienen una consistencia suave y son dentadas. Las exteriores son verdes, mientras que las hojas basales son ligeramente azuladas.

Sus flores tienen aproximadamente 2 cm de diámetro y se agrupan en umbelas variables. Se encuentran en los extremos de largos e irregulares pedúnculos. Estas flores, que aparecen de mayo a julio, tienen cuatro pétalos amarillos reunidos en la corola. El cáliz está compuesto de dos sépalos verdes y el androceo está formado por varias estambres amarillas de 8 mm de largo.

Después de la fecundación, el ovario se transforma en una silicua que se asemeja a un pequeño frijol abultado de 3 a 5 cm de longitud. Contiene pequeñas semillas negras que caen al suelo cuando el fruto está maduro. Estas últimas poseen un elaiosoma blanco a amarillo, que es del gusto de las hormigas. Rico en lípidos y proteínas, atrae a estos insectos que contribuyen a la diseminación de las semillas.

La celidonia mayor es conocida bajo muchos nombres:

  • gran celidonia;
  • hierba de los chivos;
  • leche de demonio;
  • gran celidonia;
  • leche de brujas;
  • solenia;
  • hierba del diablo;
  • felógeno;
  • hierba de la golondrina;
  • felogne.

La hierba de la golondrina tiene una vida útil bastante limitada. Después de algunos años, su raíz se destruye poco a poco.

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Variedades de celidonia mayor

La especie clásica, el var lacinitium, representa la variedad de gran celidonia más difundida. Se reconoce por su follaje profundamente recortado y sus flores simples de color amarillo. Se distingue de otras variedades por sus hojas muy dispersas.

El flore pleno también figura en la lista de variedades comunes. Produce flores dobles doradas amarillentas que florecen por encima del follaje verde. Estas especies se encuentran en algunas regiones de Francia.

Hábitat

Para poder identificar la planta, es esencial conocer la naturaleza de su hábitat y su área de distribución.

Ecosistema

La celidonia mayor se desarrolla bien en suelos calcáreos o arcillosos. Su presencia en un terreno ácido o neutro significa que hay rocas calcáreas cerca. Prefiere las zonas de barbecho y las zonas pedregosas. Para que pueda desarrollarse en las mejores condiciones, necesita una exposición a pleno sol o a media sombra. Se observa con más frecuencia en los bordes de los caminos y en los alrededores de bosques ribereños. También prospera entre los escombros y cerca de los muros de los pueblos.

Distribución geográfica

La planta es común en el hemisferio norte y en el hemisferio sur: en el norte de Argentina, en el sur de Brasil, en Australia y en Nueva Zelanda. Crece en muchas regiones de los Países Bajos, Alemania y Suecia.

La distribución de la celidonia mayor no se limita solo a estos países. Se extiende hasta Siberia, Japón y Corea. Algunas observaciones testimonian su presencia en el este de Canadá y en los Estados Unidos.

Finalmente, también está extendida en Francia y se desarrolla bien en algunos departamentos. En las zonas montañosas, es bastante rara, ya que no prolifera a más de 1.500 m de altitud. Por otra parte, su naturaleza rústica le permite adaptarse a condiciones climáticas diferentes de un hemisferio a otro. A título indicativo, puede soportar temperaturas de hasta -23 °C. Sin embargo, la celidonia mayor no soporta la falta de agua durante un período prolongado.

Ecología

Las necesidades ecológicas de la celidonia mayor proporcionan datos precisos sobre su hábitat natural. Se encuentra cómoda en compañía de zarzamora azul, hiedra terrestre, siempreviva blanca y hierba de San Roberto, ya que estas últimas comparten necesidades ecológicas bastante similares. En los jardines, se asocia con violetas, pervincas, nomeolvides o fresas ornamentales.

Cultivo y reproducción de la celidonia mayor

Esta planta se reproduce principalmente por semilla. El mejor periodo para hacerlo es a principios de primavera. Es necesario desherbar el lugar de antemano antes de sembrar las semillas. En primer lugar, cava un hoyo bastante profundo y coloca el cepellón. Luego, cúbrelo nuevamente con tierra. No dudes en compactar minuciosamente todo. Un riego es indispensable en esta etapa. Termina con un acolchado para mantener el suelo fresco durante un período más prolongado. Así, la planta dispone de un entorno propicio para su crecimiento.

La celidonia mayor se resiembra naturalmente sin intervención humana. Las semillas, que son una fuente de alimento para las hormigas, participan en la polinización de la planta. Van y vienen para transportarlas a su hormiguero y suelen perder algunas en el camino.

Debido a su rápido crecimiento, puede volverse rápidamente invasiva si no se realiza un mantenimiento regular. Deja que algunos ejemplares crezcan un poco por todas partes y no arranques todo.

Mantenimiento y cosecha de la celidonia mayor

La celidonia mayor es una planta independiente que no requiere cuidados específicos. Solo se necesita un riego al inicio de la plantación. Antes de que aparezcan las altas temperaturas estivales, también es necesario renovar el acolchado. Esta operación es preferible a finales de junio. Retira las flores marchitas para evitar que suban a semilla. La celidonia mayor se cosecha idealmente en primavera, pero esta operación puede realizarse durante todo el año. Sin embargo, se recomienda no recogerla en plena floración para dejar que los insectos la polinicen. Al ser su látex tóxico, maneja la planta usando guantes. Si entra en contacto con la piel, lávala abundante con agua y jabón.

Composición

Las hojas y los tallos de la celidonia son las partes útiles. Contienen un látex compuesto de:

  • carotenoides;
  • quélidocistatina;
  • ácidos orgánicos
  • enzimas proteolíticas;
  • alcaloides hasta un 3 %, incluidos la coptisina, la sanguinarina, la berberina, la quelidonina y la alocryptopina. Gracias a estas bases nitrogenadas, la planta dispone de muchas propiedades medicinales.

Propiedades de la celidonia mayor en fitoterapia

Numerosas virtudes curativas se atribuyen a la celidonia mayor. Gracias a su savia cargada de alcaloides, ejerce una acción antimitótica, antibacteriana y antiviral. Produce enzimas que detienen el crecimiento celular, de ahí su eficacia contra las verrugas. También elimina las afecciones dermatológicas como los callos, el eczema, los callos o la tiña.

La planta se utiliza en el tratamiento de afecciones respiratorias como la bronquitis, la tos ferina o el asma. Es un remedio excepcional para la hipertensión y los trastornos de la circulación sanguínea. Su potencial sedante está indicado en casos de trastornos del sueño y ansiedad.

Se le atribuye un gran poder colerético. Esta planta es capaz de superar enfermedades hepáticas y patologías vesiculares. Su consumo favorece la secreción de bilis y su evacuación en el hígado. Gracias a sus virtudes antiespasmódicas, es altamente efectiva contra los trastornos digestivos, como los dolores gástricos y los espasmos intestinales.

Su savia, mezclada con agua hervida o agua de rosas, actúa como colirio. Esta solución alivia la conjuntivitis y las úlceras corneales. Sin embargo, este uso requiere de la máxima precaución, ya que no está exento de riesgos.

Usos de la celidonia mayor

La celidonia mayor está disponible en muchos formatos: cápsulas, cremas, extractos secos y tinturas madre.

Las partes aéreas de la planta, incluyendo sus tallos, flores y hojas, están a la venta libre en el comercio. Estas se ponen a secar al comienzo de la floración. El látex se utiliza preferiblemente fresco.

Para un uso interno, se deben preferir las infusiones y las decocciones sobre las cápsulas. La celidonia mayor puede usarse en forma de crema para aliviar las molestias asociadas a las afecciones cutáneas. Conviene aplicar una pequeña dosis sobre la zona afectada y masajear ligeramente para que penetre.

Sus propiedades, similares a las de la colchicina (veneno que impide la mitosis), sugieren aplicaciones anticancerígenas. Según algunos estudios científicos, limitaría la propagación de las células tumorales.

Dosificación de la celidonia mayor

Las soluciones a base de celidonia mayor pueden ser consumidas de diferentes maneras.

En aplicación interna

En infusión o en decocción: coloque 5 g de hojas en una taza de agua hirviendo. Deje reposar durante unos diez minutos y filtre. Puede beber hasta tres tazas, tres veces al día. El sabor es ligeramente amargo.

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Para la tintura madre, que se comercializa en las tiendas de productos dietéticos, la dosis prevista es de 15 gotas, tres veces al día.

Los extractos secos contienen celidonia mayor y otras plantas. El consumo recomendado es de 100 mg, dos veces al día, para poder sentir rápidamente los efectos.

Importante: en las preparaciones en gotas, la celidonia mayor se mezcla con diente de león o cúrcuma. Las soluciones homeopáticas y las cápsulas están destinadas a las enfermedades vesiculares.

En aplicación externa

En aplicación local, dos a tres veces al día es suficiente. Puede aplicar una cantidad mínima de su savia fresca sobre callos, verrugas o durezas. Estos se secan y desaparecen paulatinamente.

Su aplicación debe realizarse con cuidado, ya que la savia puede provocar irritaciones y picazón. Asegúrese de no aplicarlo sobre áreas sanas de la piel o heridas. Finalmente, no se exponga al sol, ya que se han constatado casos de fotosensibilidad.

Precauciones y contraindicaciones de la celidonia mayor

Los alcaloides contenidos en la planta son tóxicos, por lo que son perjudiciales para la salud. Por eso, es importante no consumir la planta fresca o su savia sin asesoramiento médico. Las dosis deben seguirse al pie de la letra para optimizar los resultados. Además, está desaconsejado su uso a largo plazo.

La celidonia mayor también está contraindicada en mujeres embarazadas y lactantes, así como en niños.

En cualquier caso, las personas que deseen consumirla deben examinar bien los datos relacionados con sus beneficios alegados.

Dosis elevadas pueden ser particularmente peligrosas para el hígado. Causan irritación de las mucosas acompañada de náuseas, diarreas repetitivas y vómitos. El paciente puede sufrir entonces de una severa deshidratación.

En grandes cantidades, esta planta provoca graves trastornos respiratorios, cardíacos, digestivos y nerviosos. Su consumo puede resultar fatal si no se controla.

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