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Berce

Características de la Berce

  • Nombre: Berce
  • Reino: Plantae
  • Subreino: Viridaeplantae
  • División:
  • Clase: Equisetopsida
  • Subclase: Magnoliidae
  • Orden: Apiales
  • Familia: Apiaceae
  • Subfamilia: Apioideae
  • Género: Heracleum
  • Especie:

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La angélica gigante: su etimología, nombres vernáculos, descripción, hábitat, virtudes en fitoterapia, precauciones de uso y caso particular.

La angélica gigante pertenece al género botánico conocido con el nombre científico Heracleum. Reúne más de ciento veinte especies herbáceas aromáticas. Estas plantas con flores son monocárpicas o perennes. Son generalmente de tamaño pequeño, pero a veces se convierten en especímenes de varios metros de altura. Pertenecen a la familia de las Apiaceae.

Encontramos la angélica gigante en el hemisferio Norte, especialmente en Eurasia.

La planta se utiliza tanto en fitoterapia como en alimentación.

La savia de ciertas especies puede provocar inflamaciones cutáneas en personas sensibles a la luz debido a la presencia de furanocumarinas. Estas últimas son sustancias fotosensibilizantes. Se aconseja consumirla en pequeñas cantidades para reducir el riesgo de reacciones alérgicas. También se recomienda evitar exponerse al sol después de su consumo.

Etimología y nombres vernáculos

El nombre científico Heracleum proviene de “Hércules”, en referencia a la robustez del héroe griego. En cuanto a la etimología del nombre “berce” (en francés), genera debates. Algunos sugieren que podría provenir de la palabra “berceau” (cuna) debido al parecido entre este mueble y la semilla. Otros mencionan que el término “berce” tendría un origen germánico, derivando de Bartsch que hace referencia a la planta.

El término también hace referencia a una bebida amarga llamada bartszez, originaria de países de Europa del Este. Esta bebida posee características entre la cerveza y el potaje. Este nombre habría sido transferido a la planta debido a la similitud en el sabor o en la apariencia.

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“Chirivía silvestre” y “angélica silvestre” son dos otras denominaciones que pueden prestarse a confusión. En efecto, la angélica gigante presenta una similitud con estas otras dos plantas. Se la apoda “chirivía de vaca” siguiendo la expresión inglesa “cow parsnip”. El nombre sugiere entonces un uso antiguo como planta forrajera. Otras denominaciones como “ruibarbo de los indios” y “apio de los indios” hacen referencia al uso alimenticio que le dan los amerindios.

En Picardía, la planta es frecuentemente denominada “chouelle”. La planta es llamada “fleur du cône gaye” en el dialecto de Lorena de Gaume, y “quequet” en el patois del Jura. “Chavarie” es otra denominación común en la parte suroeste de Francia.

Debido a una similitud de formas, la angélica gigante también es apodada “falsa acanta” y “pata de oso”. Otro nombre, aún más curioso y misterioso, le es dado: “berce branc-ursine”. Los términos “branc” y “ursine” no están registrados como tales en los diccionarios. Es posible que el segundo término siga haciendo referencia a un oso. También a veces se la llama “hierba del diablo”.

Descripción de la angélica gigante

Las angélicas gigantes pueden alcanzar una altura de 2,50 m, incluso más para la del Cáucaso. Ya sean bienales o perennes, presentan hojas simples y lobuladas (de uno a dos lóbulos) o pinnadas. Estas últimas están en trisección y pueden ser vellosas o glabras según las especies.

Las flores forman grandes umbelas con pétalos generalmente blancos, aunque algunas especies presentan pétalos de color verde pálido. Los pétalos de las flores exteriores son muy desiguales. Los sépalos son minúsculos. Los frutos son espinosos o glabros según las especies.

La taxonomía del género Heracleum es compleja. En 2007, dada la coexistencia de numerosas especies, se destacó que los botánicos necesitaban recolectar más materiales para autentificar estas especies. El período de floración se sitúa entre abril y septiembre y varía en función de la altitud.

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Hábitat y área de distribución de la angélica gigante

Las angélicas gigantes se encuentran esencialmente en Eurasia, sobre todo en el sureste de Europa. Existen 29 especies en China, 26 en el Cáucaso, 17 en Turquía y 10 en Irán. Ocho especies están presentes en Europa Occidental. También están extendidas en las montañas tropicales y en el hemisferio Norte.

Estas plantas se encuentran frecuentemente en linderos frescos y húmedos, en bosques claros y a lo largo de carreteras y arroyos. También se encuentran en praderas rocosas, generalmente hasta una altitud de 1.700 m.

En Francia, varias especies son identificadas, entre ellas:

  • la angélica gigante de los Alpes (Heracleum alpinum) que crece en el Jura,
  • la angélica gigante de los Pirineos (Heracleum pyrenaicum), una especie endémica de los Pirineos,
  • la angélica gigante de Lecoq (Heracleum lecoqii), una especie endémica del Macizo Central, que es una subespecie de la angélica gigante de Siberia (Heracleum sibiricum),
  • la angélica gigante común (Heracleum sphondylium),
  • la angélica gigante de Persia (Heracleum persicum),
  • la angélica gigante de Sosnowskyi (Heracleum sosnowskyi),
  • la angélica gigante del Cáucaso (Heracleum mantegazzianum).

Estas especies se diferencian por su tamaño. Por ejemplo, la angélica gigante común sólo alcanza uno a dos metros de altura, mientras que la del Cáucaso mide de dos a cinco metros.

La angélica gigante de Sosnowskyi, la de Persia y la del Cáucaso están consideradas como exóticas e invasoras en el territorio metropolitano, en Francia, según el decreto del 14 de febrero de 2018.

La angélica gigante lanosa (Heracleum maximum) se encuentra en América del Norte. Tiene una apariencia similar a la de la angélica gigante común, sin embargo, es más grande.

Virtudes y usos terapéuticos de la angélica gigante en fitoterapia

Cerca de un centenar de moléculas han sido aisladas en diversas partes de la angélica gigante, lo que podría explicar sus diferentes efectos beneficiosos. Su aceite esencial contiene alrededor de cincuenta.

Varios tipos de cumarinas con propiedades bioactivas están presentes en la planta. Entre estas, la angelicina es una furanocumarina natural que posee propiedades antifúngicas eficaces. Análisis realizados entre 1980 y 1990 también revelaron la presencia de moléculas antimicrobianas e insecticidas.

Virtudes terapéuticas

Según el hermano Marie-Victorin, botánico canadiense, los Hurones habrían utilizado en 1918 una infusión de angélica gigante para combatir la gripe española. Sin embargo, parece que este uso no fue ampliamente difundido, pues ningún artículo científico lo menciona.

Las hermanas de la Providencia describen la angélica gigante lanosa como poseedora de dos propiedades principales. Por un lado, es considerada como estimulante, lo que significa que puede aumentar la actividad o el funcionamiento de los órganos. Por otro lado, es reputada como carminativa: ayuda a aliviar los trastornos gástricos favoreciendo la expulsión de gases intestinales.

Esta planta también puede contribuir al tratamiento de la epilepsia. Para obtener resultados tangibles, el tratamiento debe efectuarse durante un largo período.

La angélica gigante lanosa comparte ciertas propiedades con la angélica gigante común. Estas dos especies tienen las mismas virtudes, pues ambas contienen una gran cantidad de octanol.

Todas las partes de la planta son utilizadas en la medicina tradicional. En Europa, la raíz, las hojas y los frutos de la angélica gigante común son utilizados como resolutivo, vermífugo, hipotensor, digestivo, estimulante y afrodisíaco.

Numerosas propiedades farmacológicas asociadas a la angélica gigante han sido confirmadas por la ciencia gracias a decenas de estudios.

  • Efectos antiviral, antibacteriano y antimicrobiano.
  • Efectos antiinflamatorio y anticolinesterasa, que reducen las inflamaciones y la actividad de la acetilcolina en el cuerpo.
  • Efecto antioxidante, que ayuda a neutralizar los radicales libres y a proteger las células contra los daños causados por el estrés oxidativo.
  • Efectos antitumoral y anticancerígeno, que contribuyen a inhibir el crecimiento y la proliferación de las células cancerosas.
  • Efecto inmunoestimulante, que refuerza el sistema inmunitario y ayuda a combatir las infecciones y las enfermedades.
  • Efectos analgésico y sedativo, que alivian el dolor y favorecen la relajación.
  • Efecto permeabilizante de las membranas celulares, que facilita la absorción de otras sustancias beneficiosas por las células.
  • Efecto vasorelajante, que favorece la relajación de los vasos sanguíneos y puede ser beneficioso para el sistema cardiovascular.
  • Efectos insecticida y nematicida, que pueden ser útiles para repeler insectos y nematodos.

Estas múltiples virtudes terapéuticas hacen de la angélica gigante objeto de diversas aplicaciones en la medicina tradicional. Estas últimas son además objeto de investigaciones médicas.

Modos de utilización y posología

La planta ayuda a tratar afecciones como la insuficiencia renal, la hipertensión arterial y la astenia sexual. En estos casos, preparar una decocción a partir de la raíz, hervir 15 g de raíz en 1 l de agua. Beber tres vasos al día.

En aplicación externa, la decocción de la raíz se emplea en lavados y compresas para tratar las úlceras atónicas, los forúnculos, los abscesos, los tumores y los edemas. Para esta decocción, hervir 30 g de raíz en 1 l de agua.

Los frutos de la angélica gigante contribuyen al tratamiento de la blenorragia. Se preparan en infusión. Para ello, mezclar dos cucharaditas de frutos en una taza de agua caliente. Dejar infusionar durante unos diez minutos. Luego filtrar la preparación. Consumir tres tazas al día.

Estas posologías se dan a título indicativo. No deben reemplazar los consejos de un profesional de la salud. Es fuertemente recomendado consultar a uno y exponer su caso antes de cualquier toma de angélica gigante con fines terapéuticos.

Otros usos de la angélica gigante

En cocina, las angélicas gigantes son muy utilizadas.

Los amerindios de Estados Unidos y Canadá consumen en primavera la angélica gigante lanosa. Esta planta está ampliamente extendida, creciendo desde Terranova hasta Alaska, y hacia el sur, en Georgia, Arizona y California. Se la nombra “patrona de todas las verduras”.

Los amerindios consumen las hojas jóvenes, sus pecíolos así como los tallos jóvenes antes de la floración. La recolección de estas partes de la planta se realiza generalmente a partir del mes de abril hasta el mes de junio. Los amerindios queman las hojas de angélica gigante y utilizan los residuos como alternativa a la sal. La proporción de potasio en estas cenizas es superior a la de sodio. Este último está vinculado a la hipertensión, por lo que esta opción es beneficiosa para las personas que sufren hipertensión.

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Los pecíolos y los tallos son preparados con grasa animal o aceite, o comidos crudos. Estas partes son mucho más sabrosas cuando se consumen crudas. Su cocción conlleva la pérdida de gran parte de sus aromas. También pueden ser sumergidos en azúcar, la preparación es similar a la del ruibarbo. Por consiguiente, la planta también es comúnmente llamada “ruibarbo de los indios”.

En otras naciones, los pecíolos son asados antes de ser pelados y consumidos. También son hervidos con pescado o carne, o utilizados en guisos o en sopas. Para conservar estos pecíolos, hay que partirlos por la mitad y secarlos. En la parte Este de Europa, una exudación azucarada de los tallos y los pecíolos secados al sol es recolectada para hacer golosinas o una bebida alcohólica.

Los frutos son preparados como condimento, sobre todo en invierno. Su aroma cercano al de la naranja es muy apreciado en la realización de helados o sorbetes. Las hojas y los frutos de Heracleum rawianum son utilizados para aromatizar platos, yogures, postres y bebidas. Diferentes tipos de tés se preparan con los frutos de la angélica gigante lanosa, las hojas y los frutos del Heracleum platytaenium.

Los amerindios y los europeos comen también las raíces de ciertas especies de angélicas gigantes. Estas últimas tienen un sabor extremadamente aromático, amargo y picante. En pequeñas cantidades, sirven de condimento.

En América del Norte, la angélica gigante se sirve como alimento para el ganado.

Precauciones de empleo de la angélica gigante

Desde hace tiempo y en varios países, numerosas especies de angélicas gigantes han sido consumidas de diferentes maneras. Este consumo no parece plantear problemas de salud pública.

Sin embargo, conviene señalar que la angélica gigante lanosa es tóxica cuando se consume en grandes cantidades. Por consiguiente, hay que ser prudente en su utilización y limitarse a dosis apropiadas.

Las angélicas gigantes contienen cumarinas en gran cantidad. Aunque estas moléculas no están clasificadas como cancerígenas, pueden ser tóxicas para el hígado y los riñones.

Compuestos fotosensibilizantes e irritantes llamados furanocumarinas están presentes en las hojas maduras, la piel de los tallos y los pecíolos de las angélicas gigantes. Por lo tanto, es crucial comer las hojas muy jóvenes y pelar los tallos y los pecíolos.

Algunas moléculas permiten a la planta defenderse naturalmente. Son eventualmente nocivas para la salud humana. También hay que tener en cuenta las propiedades potencialmente activas de las moléculas presentes en la planta.

La angélica gigante del Cáucaso, en particular, y algunas otras especies suscitan preocupaciones concernientes a su eventual toxicidad oculta. Algunas moléculas presentes en las angélicas gigantes hacen la piel más sensible a la luz del sol y provocan reacciones cutáneas.

Los investigadores recomiendan un consumo prudente de esta planta durante el embarazo. Es preferible que las mujeres embarazadas consulten a un profesional de la salud antes de consumir cualquier preparación a base de angélica gigante.

Particularidades de la angélica gigante del Cáucaso

La angélica gigante del Cáucaso florece dos veces al año y es originaria de Asia. Puede alcanzar hasta cinco metros de altura. Se distingue por sus tallos que presentan manchas rojas.

Esta especie es muy apreciada por los botánicos y los apicultores debido a su tamaño impresionante y a la riqueza de sus flores en néctar. Estas últimas atraen a numerosos insectos, especialmente a las abejas.

La planta fue deliberadamente importada a Europa. Se ha extendido en praderas, terrenos baldíos, a lo largo de carreteras y arroyos. Se desarrolla en detrimento de otras especies florales locales y resulta extremadamente difícil de eliminar. Por lo tanto, crea problemas medioambientales al competir con las especies indígenas y al perturbar los ecosistemas locales.

Además, la savia de la angélica gigante del Cáucaso es considerada como peligrosa. En efecto, presenta una fuerte fototoxicidad debido a su alta concentración en furanocumarinas. Cuando hay contacto con la piel, no provoca dolor inmediato. Después de dos días, aparecen quemaduras intensas, acompañadas de dolores y de ampollas que pueden dejar cicatrices permanentes. La fototoxicidad de las moléculas de la savia provoca una inflamación. Los daños causados a las células de la piel provocan una fotodermatitis. El tratamiento preconizado es la cirugía.

El hecho de respirar partículas de su savia provoca problemas respiratorios obstructivos. Por otra parte, cualquier contacto con los ojos puede provocar ceguera.

Si la savia ha tocado la piel, es importante deshacerse de ella lo más rápidamente posible. Para ello, utilizar papel absorbente, sin extender y sin frotar la superficie tocada. Luego, lavar la piel con jabón y enjuagar abundantemente. También se aconseja evitar exponer esta zona al sol durante al menos dos días. En caso de contacto con los ojos, es necesario enjuagarlos profusamente con agua y llevar gafas que los protejan contra la luz del sol. Cuando ha habido un contacto importante con la angélica gigante del Cáucaso, en particular en los niños, es imperativo consultar a un médico, o acercarse inmediatamente a un centro antiveneno.

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