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Árbol de té

Características del árbol de té

  • Nombre: Árbol de té
  • Reino: Plantae
  • Sub-reino: Tracheobionta
  • División: Magnoliophyta
  • Clase: Magnoliopsida
  • Sub-Clase:
  • Orden: Myrtales
  • Sub-Orden:
  • Familia: Myrtaceae
  • Sub-Familia:
  • Género: Melaleuca
  • Especie: Melaleuca alternifolia

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El árbol de té, su origen, historia y descubrimiento, sus variedades, virtudes y contraindicaciones.

¿Qué es un árbol de té?

El árbol de té es también conocido como “tea tree” en inglés. Cabe destacar que este término se refiere generalmente al aceite esencial extraído de las hojas de Melaleuca alternifolia, y no a una variedad específica del árbol.

El cultivo y uso de esta planta se remontan a los tiempos de los aborígenes, quienes la utilizaban con fines medicinales. Aún hoy, esta planta es reconocida y apreciada tanto por sus virtudes antibacterianas como antifúngicas, a pesar de algunas contraindicaciones.

Origen del árbol de té

El árbol de té (Melaleuca alternifolia) es una planta originaria de Australia. Crece principalmente en las costas de Nueva Gales del Sur y Queensland. El clima cálido y húmedo de esta región ha favorecido el desarrollo de esta planta excepcional. El árbol de té se distingue del árbol del té (Camellia sinensis) de la familia de las Teáceas, utilizado para la producción de té por sus hojas y brotes.

Etimología, historia y descubrimiento del árbol de té

Etimología

El nombre Melaleuca deriva del griego antiguo, donde “melan” significa “negro” y “leuca” significa “blanco”. Esta denominación, por lo menos paradójica, tiene su origen en la primera especie de Melaleuca descubierta, caracterizada por un tronco cubierto de una corteza blanca y ennegrecida por el fuego. El término específico alternifolia tiene su origen en el latín alternus, que significa “alternando”, y folium, que significa “hoja”.

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Historia

Hay que remontarse a algunos siglos para encontrar rastros del uso del árbol de té antes de su descubrimiento por los europeos. En el continente australiano, los nativos de la región recurrían a las hojas de este árbol en sus prácticas tradicionales de sanación por sus virtudes medicinales. Ya hacían uso de ellas en forma de infusión similar al té. Estas hojas también eran utilizadas por los aborígenes para hacer cataplasmas sobre las heridas. Las hervían, las machacaban y las aplicaban sobre sus heridas. Asimismo, se bañaban en las lagunas donde caían y maceraban hojas de Melaleuca alternifolia, creyendo así curar los pequeños males que pudieran sufrir.

Descubrimiento

Las hojas del árbol de té fueron introducidas en Europa por el explorador inglés James Cook alrededor de 1770, después de su descubrimiento en las islas del archipiélago neozelandés. La falta de té verdadero a bordo llevó a su tripulación a consumir infusiones a base de hojas de árbol de té. Las virtudes terapéuticas del árbol de té no parecieron entonces interesar al capitán Cook. Hubo que esperar hasta los años 1920-1923 para que se llevaran a cabo numerosos estudios australianos sobre el aceite esencial y las propiedades bactericidas del árbol de té. El Dr. Penfold hizo entonces un descubrimiento importante: el aceite esencial extraído por destilación de las hojas presentaba un poder antimicrobiano once veces mayor que el fenol, el principal antiséptico de la época.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados australianos utilizaron el aceite esencial de árbol de té para tratar sus heridas. Este recurso vegetal precioso se reveló como un poderoso remedio, permitiendo aliviar y favorecer la cicatrización de las heridas.

Aún hoy, el árbol de té se planta en todo el mundo, pero su origen australiano sigue íntimamente ligado a su historia y a su reputación de planta con múltiples virtudes.

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Descripción del árbol de té

El árbol de té se caracteriza por su tamaño imponente y su porte estrecho. Sus ramas son flexibles y puede alcanzar de 4 a 6 metros de altura. Las hojas tienen una forma estrecha y lanceolada, generalmente miden de 10 a 35 mm de largo. Verdes oscuras, brillantes en el anverso y de textura coriácea, son resistentes y duraderas.

Las flores del árbol de té son blancas y delicadas, agrupadas en espigas densas. De estas espigas emana un olor agradable y dulce que contribuye al encanto de esta planta. Desempeñan un papel crucial al atraer insectos polinizadores, que transportan el polen de una flor a otra, favoreciendo así la formación de semillas.

Una vez maduras, las vainas siguen un proceso de secado y fisuración, liberando así las diminutas semillas que contienen. Estas se dispersan en el entorno, antes de germinar y formar nuevos plantones de árbol de té.

Cultivo del árbol de té

El árbol de té (Melaleuca) crece principalmente a partir de las semillas contenidas en sus vainas. Para ello, basta con recoger las que están maduras para extraerlas, y luego sembrarlas en un sustrato adecuado para la germinación.

La siembra se realiza preferiblemente en primavera, en un suelo húmedo que oscile entre arcilloso y arenoso. El árbol de té puede resistir temperaturas de hasta -8°C, y puede desarrollarse en maceta en regiones frías. Sin embargo, durante el invierno, es importante protegerlo del frío. La planta es fácil de mantener, solo requiere riegos regulares y asegurarse de que el suelo tenga buen drenaje. No necesita ser podada.

Composición química del árbol de té

El árbol de té presenta una composición química particularmente compleja y rica. Su aceite esencial, extraído de sus hojas, concentra todos los beneficios terapéuticos de la planta. Su estructura química es muy variada: terpenos, monoterpenos, sesquiterpenos y alcoholes.

Los terpenos, contenidos mayoritariamente en el aceite esencial de tea tree, confieren al aceite esencial su aroma característico y sus propiedades antisépticas. La presencia de monoterpenos, como el terpineno y el p-cimeno, le atribuye propiedades antifúngicas y antivirales.

El aceite esencial de árbol de té también contiene sesquiterpenos, como el viridiflorol y el cadineno, a los cuales debe sus propiedades antiinflamatorias y calmantes. Los alcoholes, en particular el terpineol, forman además compuestos activos conocidos por sus propiedades antimicrobianas.

Los óxidos, ésteres y cetonas, complementarios a estos compuestos clave, explican la complejidad química del aceite esencial de árbol de té y contribuyen a sus múltiples propiedades terapéuticas.

Según la norma ISO 4730:1996, la composición del aceite esencial de Melaleuca, tipo terpinene-4-ol, se indica en la tabla a continuación. También precisa la cantidad de catorce componentes.

Perfil cromatográfico
ComponenteConcentración (% min – % máx)
Terpinene-4-ol> 30n 3
Terpinolene 41,5 – 5
Eucalyptol (1,8-cineol)0 – 15n 5
α-Terpinene5 – 13
γ-Terpinene10 – 28
p-Cimeno0,5 – 12
α-Terpineol1,5 – 8
Limoneno0,5 – 4
Sabinene0,5 – 3,5
Aromadendrène n 6tr – 7
δ-Cadinenetr – 8
Globulol n 7tr – 3
Viridifloroltr – 1,5
α-Pineno1 – 6

Método de fabricación y extracción

El aceite esencial del árbol de té se elabora principalmente por destilación al vapor. Este método tradicional se utiliza ampliamente para extraer los compuestos volátiles valiosos de las hojas del árbol de té.

La recolección de las hojas se realiza primero manualmente, seleccionando cuidadosamente las más sanas y ricas en principios activos. Una vez recolectadas, es importante colocarlas en un recipiente específico. Luego se introduce vapor de agua en el recipiente para bañar las hojas. El aceite esencial se compone principalmente de terpenos, monoterpenos y alcoholes.

El vapor cargado de los compuestos volátiles se dirige luego a un condensador, donde se enfría. Es posible recuperar este aceite esencial en un recipiente diferente, ya que es más ligero que el agua y se separa naturalmente.

Las propiedades activas del árbol de té pueden preservarse gracias a la destilación al vapor, un método de fabricación esencial. A través de este método, se obtiene un aceite esencial puro y concentrado que puede servir para numerosas aplicaciones terapéuticas.

El tratamiento por destilación al vapor es un proceso complejo que exige un control riguroso de ciertos factores como la temperatura, la presión y la duración de la destilación. Estos datos se supervisan estrictamente para conservar los compuestos volátiles y obtener un aceite de alta calidad.

Propiedades en fitoterapia y usos del árbol de té

El árbol de té es reconocido por su notable acción antiséptica, antifúngica y antibacteriana, lo que lo convierte en un elemento esencial en muchos contextos sanitarios y de bienestar. Su aceite esencial, extraído de sus hojas, ofrece una gran cantidad de usos terapéuticos. A continuación, se presentan algunos de los más comunes.

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Cuidado de la piel

Gracias a sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias, el aceite de árbol de té (tea tree) se encuentra en numerosos productos para el cuidado de la piel. Permite tratar eficazmente el acné, infecciones fúngicas, picazón e irritaciones en la piel. Su acción antibacteriana contribuye a la eliminación de bacterias responsables del acné y a la reducción de la inflamación. Este aceite favorece la cicatrización.

Para eliminar esos molestos granos de acné, lave su rostro con agua y su jabón habitual. Con un hisopo de algodón, aplique una gota de aceite esencial de árbol de té puro sobre los granos. Luego, puede aplicar su crema de día. Tenga en cuenta que este tratamiento debe renovarse cada noche.

Higiene bucal

El árbol de té es un ingrediente de elección en productos de higiene bucodental por sus propiedades antisépticas. Los dentífricos, enjuagues bucales y geles gingivales a menudo lo contienen para la prevención de infecciones bucales, reducción de la inflamación de las encías y salud bucodental. También ayuda a remediar el mal aliento eliminando las bacterias que lo causan.

Puede poner una gota de aceite de árbol de té en su cepillo de dientes antes de aplicar su pasta dental, lo que permite mantener una buena higiene bucodental. De igual manera, se puede utilizar para masajear las encías o para realizar un enjuague bucal diluyendo unas gotas en medio vaso de agua.

Para tratar infecciones o abscesos dentales, simplemente deposite dos gotas de este aceite esencial directamente sobre las encías utilizando un hisopo de algodón. Este procedimiento puede repetirse varias veces al día.

Tratamiento de infecciones virales

Las propiedades antivirales del árbol de té lo convierten en un aliado natural para tratar infecciones virales como el resfriado y la gripe. El aceite esencial de árbol de té fortalece el sistema inmunológico, reduce los síntomas gripales como el dolor de garganta y congestión nasal, y acelera la recuperación.

Inhale ligeramente unas gotas sobre un pañuelo de papel para descongestionar sus vías respiratorias. En caso de dolor de garganta, coloque una o dos gotas de aceite esencial de árbol de té puro sobre un comprimido y deje disolver en la boca. Otra solución: realizar gárgaras con agua caliente mezclada con dos gotas de aceite de árbol de té y un poco de miel.

Contraindicaciones del árbol de té

Se aconseja probar el aceite esencial en el pliegue del codo para constatar una posible reacción alérgica. Es posible utilizarlo en mujeres embarazadas, pero se debe limitar su uso a un período corto y tomar precauciones al usarlo. Esto incluye diluirlo en un aceite vehicular (aceite de coco o aceite de almendra dulce).

Durante el embarazo, es preferible no ingerir el aceite esencial de árbol de té y privilegiar el uso tópico o la difusión. No se recomienda para niños menores de tres años. Es indispensable obtener consejo médico previo en cualquier caso si se desean consejos adaptados a su situación.

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