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Amanita phalloides

Características de la Amanita phalloides

  • Nombre: Amanita phalloides
  • Reino: Fungi
  • Subreino:
  • División: Basidiomycota
  • Clase: Agaricomycetes
  • Subclase: Agaricomycetidae
  • Orden: Agaricales
  • Familia: Amanitaceae
  • Subfamilia :
  • Género: Amanita
  • Especie: Amanita phalloides

Ver los productos asociados con la Amanita phalloides.

La Amanita phalloides: su historia, características, hábitat, cultivo, variedades y precauciones.

La amanita phalloide (Amanita phalloides) forma parte de los hongos de la familia de las Amanitáceas. Es mundialmente conocida por su toxicidad. Se clasifica en la sección de Phalloideae, que agrupa a los hongos mortales. Su similitud con otras especies comestibles aumenta el riesgo de intoxicación.

Historia de la amanita phalloide

La historia de la amanita phalloide está ligada tanto a su origen taxonómico como a su introducción en diferentes regiones del mundo. También narra los relatos sobre las célebres víctimas de este hongo tóxico. Se han realizado investigaciones sobre estas intoxicaciones y sus tratamientos.

Descubrimiento

El primer descubrimiento de la amanita phalloide se realizó en Europa, su continente de origen. No obstante, los datos relacionados no son claros debido a la falta de conocimientos y herramientas en esos tiempos. Los primeros registros sobre Amanita phalloides datan de la Grecia Antigua y el Imperio romano. Los relatos sobre este hongo mencionan principalmente casos de intoxicación. Esto ocasionó enfermedades graves y, a veces, incluso la muerte de sus víctimas. Sin embargo, es difícil probar que la especie fúngica en cuestión era realmente A. phalloides. Las descripciones presentadas eran vagas y llevan a confusión debido a las similitudes con otros hongos.

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Origen taxonómico

El sistema de clasificación de los seres vivos del naturalista Carl Linnaeus, iniciado durante el siglo XVIII, permitió distinguir las diferentes especies de hongos. Los científicos se centraron en la identificación de estas especies, especialmente la amanita phalloide, durante este período.

Sébastien Vaillant propuso una primera descripción del hongo en 1727 y lo denominó Fungus phalloides, annulatus, sordide virescens y patulus. En 1797, esta especie fúngica fue llamada Amanita viridis por Persoon. La descripción de este hongo fue luego revisada por Elias Magnus Fries en 1821. Le dio el nombre de Agaricus phalloides. En 1833, el nombre científico actual, Amanita phalloides, fue presentado por Johann Heinrich Friedrich Link. Esta denominación ya había sido propuesta por Louis Secretan. Sin embargo, los argumentos que la sustentan no cumplieron las exigencias de la regla taxonómica.

Otras denominaciones científicas han sido aceptadas para designar la amanita phalloide:

  • Agaricus vernalis Bolton (1788),
  • Agaricus bulbosus Bulliard (1793),
  • Agaricus irroratus Schumacher (1803),
  • Hypophyllum virosum Paulet (1808),
  • Agaricus virosus Vittadini (1835),
  • Amanita virescens Quélet (1888),
  • Amanita floccocephala G. F. Atkinson (1900),
  • Amanita lignophila G. F. Atkinson (1909),
  • Venenarius phalloides Fries (1912).

Introducción de la amanita phalloide

Aunque la amanita phalloide es nativa de Europa, científicos han descubierto otros especímenes en diferentes regiones del mundo. En 1918, se detectaron hongos de esta especie en el este de Estados Unidos por G.F. Atkinson. Fueron confundidos con A. brunnescens. Otros especímenes de A. phalloides fueron encontrados en América del Norte por Charles Horton hacia finales del siglo XIX. En 1970, se confirmó su presencia en suelo americano.

La amanita phalloide fue introducida de manera indirecta en América a través de árboles importados, como el castaño. Este último forma parte del ecosistema de este hongo. Esta especie fúngica cruzó así las fronteras de otros continentes.

Paralelamente a la introducción de la amanita phalloide en numerosos países, se reportaron diferentes casos de intoxicación. Estos eventos incitaron a micólogos e investigadores en medicina y toxicología a interesarse por este hongo. Se iniciaron investigaciones sobre la toxicidad de esta especie para comprender su peligrosidad. Sus objetivos son aclarar su modo de acción y encontrar tratamientos efectivos para contrarrestar sus efectos tóxicos.

Las intoxicaciones históricas por amanita phalloide

Varias figuras históricas han sucumbido a una eventual intoxicación por amanita phalloide. La intoxicación se debió a un consumo accidental de este hongo tóxico o de una preparación que lo contenía.

Entre las víctimas notables, se menciona al emperador romano Claudio (10 a.C. – 54 d.C.). Los hechos relatan que este último ingirió un plato que contenía amanitas phalloides creyendo que se trataba de amanitas de los Césares. Este argumento es cuestionado por los historiadores Tácito y Suetonio. Plantean la hipótesis de un envenenamiento voluntario mediante la adición de un producto tóxico. Wasson sostiene ambas ideas al afirmar que la sustancia mortal es un derivado de la amanita phalloide. Fue complementada con una dosis fatal de coloquíntida.

El emperador Carlos VI murió de una indigestión, diez días después de consumir un plato de hongos que probablemente contenía amanitas phalloides. Esta tragedia fue el origen de la guerra de Sucesión de Austria.

Propuesta de tratamiento contra el envenenamiento por phalloides

El médico francés Pierre Bastien estableció un protocolo de tratamiento específico en caso de envenenamiento por el cáliz de la muerte. Debe aplicarse a más tardar 12 horas después del consumo de este hongo venenoso.

La eficacia del protocolo Bastien se demostró en tres ocasiones. La primera experiencia se realizó en 1971, ante un notario. Las otras dos se llevaron a cabo en las mismas condiciones, respectivamente en 1974 y 1981. Al cabo de estas pruebas, el doctor Bastien consumió amanitas phalloides de manera voluntaria. La cantidad registrada en 1981 fue de 70 g. Luego se administró vitamina C, vitamina B, un desinfectante intestinal (nifuroxazida), un antibiótico (neomicina) y levaduras. El médico sobrevivió.

Este protocolo de tratamiento se publicó en una revista científica internacional. Fue cuestionado por toxicólogos alemanes. Estos critican que el lapso entre el consumo de los hongos y la administración de los medicamentos es demasiado corto. No permite apreciar los efectos del tratamiento cuando las toxinas faloidinas atacan al hígado. El protocolo propuesto solo es fiable durante la fase inicial.

Otros hechos históricos

Las amanitas phalloides forman un grupo con forma de círculo cuando se multiplican en la naturaleza. En la mitología, esta agrupación se considera un anillo de hadas. Se retoma en diferentes cuentos fantásticos y folklóricos.

En 1970, se estrenó la película «¡Ella no bebe, no fuma, no coquetea, pero… habla!»» de Michel Audiard. En el guion, la amanita phalloide se utiliza para concoctar venenos destinados a los chantajistas.

En 1986, el cantante Hubert-Félix Thiéfaine lanzó su álbum titulado «Météo für nada». Incluye la canción «Sweet amanita phalloïdes queen».

Etimología y nomenclatura

La denominación científica Amanita phalloides se compone de palabras griegas. El nombre del género proviene del término «amanitês» que significa «una especie de hongo», o «Amanos», el nombre de la montaña de Cilicia. De hecho, las amanitas se consideraban hongos provenientes del monte Amanos. En cuanto al nombre específico phalloides, proviene de la palabra griega «phallos» que designa el órgano sexual masculino en erección. Este último hace referencia a la forma del hongo aún joven.

Relativamente a sus características morfológicas, la amanita phalloide también se conoce como oronja verde, agárico bulboso u oronja cicuta. Debido a su alta toxicidad, tiene el sobrenombre de cáliz de la muerte.

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Descripción de la amanita phalloide

Conocer las características botánicas de la amanita phalloidepermiten diferenciarla de otras especies de hongos del mismo género o de otras familias. 

El sombrero

El sombrero de la amanita phalloides mide de 4 a 15 cm de diámetro. Se separa del pie. En los especímenes jóvenes, este sombrero tiene forma de cúpula. Con la edad, se expande y se aplana. Además, su margen, inicialmente liso, se vuelve ondulado. 

La A. phalloides se destaca de otras amanitas por el color de su sombrero. Puede ser de color verde oliva o verde pálido e incluso a veces amarillento. En algunos especímenes, el sombrero es marrón o blanco, con finas rayas radiales o restos de velo blanco.

El estipe o pie

La amanita phalloides se alza sobre un estipe de forma cilíndrica. Es de color blanco y tiene escamas grises oliva. Mide aproximadamente 15 cm de largo por un diámetro de 1 a 2 cm.

En la base del pie se encuentra un bulbo cubierto por una volva. A menudo está enterrado en el suelo y constituye un criterio de identificación de la especie A. phalloides. Con el tiempo, el bulbo y la volva se desprenden del pie o se descomponen. También pueden ser devorados por las babosas. 

Las láminas

Bajo el sombrero, las láminas son blancas y muy juntas. Su color es un elemento que permite distinguir la amanita phalloides de los hongos comestibles. Estos últimos presentan láminas marrones o rosadas. Tal es el caso de los agáricos y de la volvaria volvacea.

El anillo

El anillo es visible en los hongos jóvenes. Es amplio, caído y membranoso. Su color es blanco, a veces teñido de verde. Cuando los hongos se desarrollan, este anillo puede desaparecer. 

Las esporas

Las esporas son transparentes y dejan rastros blancos. Son subglobulosas o amiloides y miden entre 8 y 10 μm de largo.

El olor y el sabor

Los especímenes adultos de la amanita phalloides desprenden un olor desagradable a rosa marchita. Este olor es discreto en los hongos jóvenes. Incluso puede tener notas dulces. Por otro lado, las personas que han ingerido accidentalmente la amanita phalloides informan que este tiene un sabor agradable. 

Variedades

Según la clasificación establecida por el INPN (Instituto Nacional del Patrimonio Natural), aquí están las diferentes formas de amanita phalloides:

  • Amanita phalloides f. albescens,
  • Amanita phalloides f. atra,
  • Amanita phalloides f. bicolor, 
  • Amanita phalloides f. citrina,
  • Amanita phalloides f. lutea,
  • Amanita phalloides f. olivacea, 
  • Amanita phalloides f. virescens,
  • Amanita phalloides f. viridis.

Además de estas formas, la amanita phalloides tiene algunos cultivares. El más popular es A. phalloides var. alba. Es completamente blanco, desde el sombrero hasta el estipe. Su carne presenta el mismo olor y sabor que la especie madre. 

Amanita phalloides f. fuscovolvata es una forma conocida de la amanita phalloides. Se caracteriza por un velo exterior marrón. 

La oronja verde tiene otra subespecie: A. phalloides var. larroquei. Su color es más claro en comparación con la especie clásica. Su sombrero es marrón en el centro. Esta variedad crece en las dunas. 

Entre las variedades conocidas de la amanita phalloides, también se citan:

  • Amanita phalloides var. pulla, 
  • Amanita phalloides var. euphalloides,
  • Amanita phalloides var. moravecii.

Algunos autores categorizan Amanita verna como una subespecie de A. phalloides. La diferencia entre estos dos especímenes se observa a nivel de su color. A. verna se caracteriza por un sombrero blanco uniforme, con un matiz amarillo ocre en el centro.

Hábitat y distribución

La naturaleza del hábitat de las amanitas phalloides y su distribución se explican por su asociación con ciertos árboles. 

Ecosistema

La amanita phalloides se desarrolla bien en suelos ricos en nutrientes y con buen drenaje. Prefiere las texturas arenosas o franco-arenosas. Su crecimiento y desarrollo requieren un clima templado y una humedad óptima. En caso de lluvias intensas, los hongos emergen formando un gran círculo de fructificación. Están protegidos de las precipitaciones gracias a las hojas de los árboles circundantes. 

Este hongo se observa a menudo en el corazón de los bosques, en los prados o en los jardines poblados por árboles de hoja caduca, e incluso coníferas en casos raros. Es próspero bajo robles, hayas, pinos, castaños y abedules. Entre los árboles generalmente asociados con esta especie, también se encuentran el abeto, el avellano y el castaño de Indias. 

En los países donde está naturalizada, la oronja verde se observa sobre todo en las esencias exóticas. Sin embargo, puede crecer con la cicuta. Es posible encontrarla a los pies de los árboles de la familia de las Mirtáceas como el eucalipto, el árbol del té o la kunzea. 

Distribución geográfica

La amanita phalloides está extendida en Europa: en Escandinavia, Irlanda, Polonia, Italia y los países bálticos. Crece en otras regiones del hemisferio norte, especialmente en América, Asia y Rusia. 

La distribución de la especie A. phalloides no se restringe a la parte norte del globo. Se extiende hasta África, con dominio en Tanzania, Marruecos y Argelia. Este hongo también se encuentra en Australia y especialmente en Nueva Zelanda. Algunas observaciones atestiguan la presencia de esta amanita en América del Sur (en Argentina, Chile y Uruguay). 

La distribución de la amanita phalloides se explica principalmente por la importación de árboles de hoja caduca y coníferas en las zonas geográficas mencionadas. Estos árboles habrían llevado consigo esporas o micelios del hongo. Su resistencia le ha permitido adaptarse a las condiciones climáticas y edáficas (relativas al suelo) diferentes de un hemisferio a otro. 

Ecología

La amanita phalloides se asocia a las raíces de los árboles, específicos a su área de distribución natural, mediante su micelio. Esta asociación se llama micorriza en biología vegetal. Dependiendo de la región, se realiza únicamente con ciertas especies de árboles. Tal es el caso en California, donde la oronja verde entra en simbiosis con los robles y excluye a los pinos. 

Aunque el cáliz de la muerte es una especie tóxica, su asociación con los árboles tiene un interés ecológico. La micorrización permite un intercambio de minerales que contribuye al crecimiento de estos vegetales. El micelio del hongo accede a sustratos nutritivos lejanos. Aumenta así la superficie de exploración de las raíces de los árboles. Al mismo tiempo, incrementa la eficiencia de absorción de las plantas circundantes.

Las especies que se parecen a A. phalloides

La peligrosidad de la amanita phalloides está más que probada. Además, puede confundirse con especies comestibles. 

La pedo de lobo

Cuando aún son jóvenes, las amanitas phalloides tienen forma de huevo. Se parecen mucho a las pedo de lobo, en particular a la especie perlada. Esta se distingue por una estructura interna homogénea. Presenta verrugas en punta situadas entre espinas cónicas. 

La volvaria volvacea o Volvariella volvacea

Esta especie es apreciada en la cocina asiática. Sus características botánicas (color, porte y olor) son similares a las de la amanita phalloides. Esta similitud es una de las principales causas de envenenamiento en el mundo. La volvaria volvacea no porta anillo, y la disposición de sus láminas difiere de la del hongo tóxico.

Hongos blancos comestibles

La psaliota de los bosques y el tricholoma colombetta son hongos a menudo relacionados con las formas blancas de la amanita phalloides. Estas últimas también se confunden con las especies del género Agaricus, especialmente cuando son aún jóvenes. Por el contrario, en la madurez, sus láminas son rosadas y luego se tornan marrones. 

Hongos del género Russula y los tricholomas verdes

Visto de cerca, las rúsulas se parecen a la forma verde de A. phalloides. No portan ni anillo ni volva y se destacan por una carne quebradiza. 

En lo que respecta a los tricholomas verdes o tricholomas ecuestres, ahora son considerados hongos tóxicos. La confusión ya no es peligrosa para los recolectores. Por el contrario, es posible no saber diferenciar la amanita phalloides del tricholoma pretencioso que es comestible. La distinción es aún más complicada cuando la volva y el anillo de la especie tóxica desaparecen.

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Cultivo y reproducción de la amanita phalloides

Al ser un hongo tóxico, la amanita phalloides no es cultivada por el Hombre. Se desarrolla y reproduce de forma natural en su entorno. Su multiplicación se lleva a cabo gracias a sus esporas (o basidiosporas).

Estas son ligeras y diminutas. Se dispersan por efecto del viento y también pueden ser transportadas por insectos. Una vez depositadas en el suelo, y bajo condiciones favorables, estas esporas se anclan desarrollando un micelio primario. 

Para permitir el crecimiento del hongo, una fibula asegura la unión de los núcleos opuestos (positivo y negativo) de cada célula del micelio. Este fenómeno lleva a la creación del micelio secundario. 

La formación del micelio terciario (basidiocarpo) se produce después de la división y transformación del micelio secundario. Los núcleos haploides en las láminas se fusionan luego para dar basidiosporas diploides. Estas darán origen a un nuevo individuo de A. phalloides

La multiplicación de la amanita phalloides puede realizarse por fragmentación o por escisión. Así, el nuevo hongo se forma directamente a partir de la división del micelio.

Composición de la amanita phalloides

Las muestras realizadas en la amanita phalloides muestran la presencia de agentes tóxicos: las amatoxinas, las falotoxinas y las virotoxinas. Estas resisten a la cocción, al secado y a la acidez.

Las amatoxinas

Estas toxinas incluyen las amanitinas α, β y γ. La más tóxica es la α-amanitina. En un hongo de 40 g, se encuentran de 5 a 15 mg de esta sustancia. No obstante, la dosis letal es de 0,1 a 0,3 mg/kg, es decir, aproximadamente 7 mg para un adulto. Esta toxina ataca el hígado y los riñones. Inhibe la síntesis de proteínas y provoca así la muerte de las células y el cese de las funciones de estos órganos. 

Debido a las amatoxinas, las personas que consumen accidentalmente la amanita phalloides sufren una insuficiencia hepática aguda fulminante. En los casos más graves, las funciones hepáticas y renales se deterioran de manera irreversible.

Las falotoxinas

Las falotoxinas más conocidas son la faloidina y la falacidina. Están disponibles en gran cantidad en las láminas. La acción de las amatoxinas permite su paso al torrente sanguíneo, luego al hígado. Sin esta intervención, las falotoxinas no pueden actuar en el organismo. 

Las virotoxinas

Las virotoxinas son menos conocidas que las otras toxinas encontradas en la amanita phalloides. Su acción directa no constituye un peligro para el Hombre. Junto con las falotoxinas, atacan la actina y provocan la aparición de edemas así como la muerte de las células hepáticas.

La intoxicación por amanita phalloides

En caso de ingestión de amanitas phalloides, el período de incubación o aparición de los primeros síntomas de envenenamiento es a menudo largo. Es de 12 a 48 horas. Por seguridad, es importante conocer las diferentes fases de evolución de la intoxicación. 

Los síntomas

La intoxicación por amanita phalloides comienza con una fase de agresión, manifestándose con vómitos y diarreas. Estas inducen una deshidratación cuando son intensas. 

Los primeros síntomas que se presentan durante la intoxicación por phalloides son típicos de una gastroenteritis. El diagnóstico diferencial se confirma en caso de recolección y consumo previos de hongos.

La segunda etapa de evolución del envenenamiento es la fase de remisión. Esta suele ser engañosa, ya que el estado del paciente mejora y desaparecen los síntomas mencionados anteriormente. Sin embargo, las toxinas actúan en segundo plano y atacan el hígado. Dos o tres días después, los síntomas revelan lesiones hepáticas y renales. 

Durante la fase final llamada hepatorenal, el nivel de amoníaco en la sangre es elevado. También se producen trastornos de coagulación. Algunas personas pueden caer en coma. Los síntomas de afecciones renales también aparecen. 

Las medidas curativas

El envenenamiento por phalloides se detecta mediante un análisis de sangre, permitiendo detectar las toxinas. De igual forma, puede confirmarse a partir de una muestra urinaria. Esta última debe realizarse en las 36 horas posteriores al consumo de hongos. Más allá de este plazo, las huellas de amanitas se eliminan totalmente. 

Durante la aparición de los primeros síntomas

Mientras se esperan los resultados de los análisis, se recomienda iniciar los primeros tratamientos. Primero, se debe maximizar la ingesta de agua. Esta permite compensar las pérdidas de fluidos debidas a las diarreas y los vómitos frecuentes. Así, la víctima escapa a la deshidratación que puede dañar su estado general. Con el fin de contrarrestar el efecto de las toxinas y los trastornos gastrointestinales, a menudo se recomienda el uso de carbón activado. 

Por otro lado, se puede realizar un lavado gástrico. Sin embargo, este método de descontaminación solo es efectivo si se realiza poco después del consumo accidental de hongos. Lo que no siempre es el caso. El lavado gástrico ayuda más bien a confirmar la causa real de la intoxicación. 

En este contexto, las medidas de acompañamiento buscan restablecer el nivel de glucosa y el equilibrio electrolítico. También se recomiendan para corregir la acidosis metabólica y los trastornos de la coagulación sanguínea. 

Los tratamientos propuestos

Después del protocolo Bastien en 1981, se propuso otro tratamiento para tratar a las víctimas de envenenamiento por phalloides. Este incluye la silimarina antioxidante natural. Está compuesta de silibinina. Su administración se recomienda a más tardar 24 horas después de la intoxicación. Se realiza durante cinco a seis días y se asocia con la administración de penicilina o de N-acetilcisteína mucolíticas (NAC) a dosis altas. Se genera duda sobre la verdadera eficacia de este tratamiento. Su acción aún es incierta. 

Hasta la fecha, no se ha encontrado ningún remedio contra el hongo más peligroso del mundo. Sin embargo, investigaciones recientes realizadas en la universidad Sun-Yat-sen en Cantón (en China) han permitido destacar la proteína contenida en la α-amanitina, responsable de la intoxicación. El método utilizado es el cribado genético. Consiste en investigar el papel de los genes en el envenenamiento. Este mismo método permitió descubrir un antídoto contra las picaduras mortales de las medusas de caja. 

Los investigadores han descubierto que la proteína implicada en la intoxicación por phalloides es STT3B. Gracias a los recursos de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos), han encontrado la molécula que inhibe la acción de este compuesto: el verde de indocianina (ICG). 

El verde de indocianina se prueba primero en células hepáticas intoxicadas. Luego se experimenta en ratones. Al término de estos estudios, las conclusiones son positivas. El efecto tóxico de la amanita phalloides se atenúa. Actualmente, los investigadores están interesados en la eficacia de este producto en el Hombre. Los resultados parecen prometedores. 

El trasplante de hígado

Los efectos de las toxinas phalloides en el hígado son devastadores. La completa deterioración de este órgano causa la muerte de las víctimas. En este caso, el último recurso es el trasplante de hígado. Este trasplante permite al organismo recuperar las funciones hepáticas que son vitales para él.

Precauciones

Frente al peligro que presenta la amanita phalloides, las medidas preventivas son necesarias. Estas están dirigidas sobre todo a personas que no tienen conocimientos de micología.

  • Se aconseja recoger solo las especies comestibles conocidas y cuyas características se alejan de las de la amanita phalloides. En caso de duda, lo mejor sería descartar al principal sospechoso. La presencia de volva y de anillo, así como el color de las láminas (blancas), son criterios de rechazo. 
  • Los hongos recogidos deben estar enteros y en buen estado para facilitar su identificación. Se evita cortarlos a nivel del pie. Es posible que la volva esté enterrada. 
  • Se desaconseja la recolección de hongos después de períodos de lluvias abundantes y heladas. Estos fenómenos climáticos pueden cambiar el aspecto de los hongos, especialmente su color.
  • Lo mejor sería recoger hongos en fase de maduración. Los especímenes jóvenes de amanita phalloides tienen un parecido sorprendente con especies de hongos comestibles. 
  • Después de la recolección, los hongos deben colocarse en una caja compartimentada para facilitar la clasificación y verificar su identidad. También se recomienda tomar fotos de estos hongos. Estas pueden servir para la identificación de la especie fúngica en caso de intoxicación. 
  • En general, el consumo de hongos se realiza en cantidades razonables. Es indispensable cocinarlos para minimizar los riesgos de envenenamiento. 

Para mayor seguridad, todas las especies del género Amanita deben excluirse de la recolección.

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