
Características del Alga
- Nombre: Alga
- Reino: –
- Subreino: –
- División: –
- Clase: –
- Subclase: –
- Orden: –
- Familia: –
- Subfamilia: –
- Género: –
- Especie: –
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Las algas son organismos que, aunque se parecen a las plantas, están clasificados de forma diferente como protistas. Viven esencialmente en medios acuáticos, desde zonas húmedas hasta océanos pasando por aguas dulces. Producen oxígeno mediante fotosíntesis para crecer y desarrollarse. Además, juegan un papel crucial en la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos, proporcionando una fuente de alimento y energía para numerosas especies. Algunas de ellas son utilizadas en la alimentación, en la agricultura, en la industria y en fitoterapia.
La diversidad morfológica de las algas es impresionante. Se conocen más de 30.000 especies, desde formas unicelulares hasta formas gigantes de más de 100 metros de largo. Debido a su capacidad para realizar la fotosíntesis, convierten la energía solar en energía química, lo que las hace esenciales para la vida en la Tierra.
La historia de estos organismos se remonta a miles de millones de años y revela una evolución fascinante. Continúan asombrando a los científicos por su adaptabilidad y diversidad, ya sean microscópicas o gigantes.
Ya en la Antigüedad, los escritos de los griegos y romanos mencionaban las algas. A menudo las consideraban como simples plantas acuáticas, sin comprender plenamente su papel específico en los ecosistemas acuáticos.
La ficología emergió en el siglo XVIII cuando los científicos las reconocieron como un grupo distinto de organismos. Carl Von Linné, un naturalista sueco, jugó un papel importante clasificándolas en el reino vegetal.
El siglo XIX estuvo marcado por expediciones marítimas que condujeron al descubrimiento de numerosas especies nuevas. En la misma época, la invención del microscopio permitió grandes avances en el estudio de las algas. Los investigadores exploraron su estructura celular para comprender sus mecanismos de reproducción y desarrollo. Pudieron avanzar en su clasificación. Estos descubrimientos enriquecieron los conocimientos humanos sobre la diversidad de estos organismos.
El siglo XX fue testigo de importantes contribuciones a la ficología. Los avances de la biología molecular permitieron una mejor clasificación de las algas. Se desarrollaron nuevas técnicas de análisis para identificar y caracterizar las especies de manera más precisa. Las investigaciones también se centraron en su papel en el ecosistema marino y su impacto en el clima. Lo mismo ocurre con sus aplicaciones potenciales en la alimentación, la industria y la medicina.
En algunas culturas, las laminarias se consideran nutrientes esenciales para la alimentación. En otras, son valoradas por sus propiedades medicinales y su potencial en fitoterapia. Actualmente, la alguicultura se ha convertido en una industria en pleno auge, proporcionando productos alimentarios, cosméticos y farmacéuticos.
Las algas juegan un papel crucial en el ecosistema acuático. Forman la base de las cadenas alimentarias en los océanos, lagos y ríos. Al realizar la fotosíntesis, producen oxígeno y contribuyen así al equilibrio de la biodiversidad acuática. Estos organismos también proporcionan un hábitat vital para numerosas especies de peces, crustáceos y otros organismos marinos.
Las algas juegan un papel crucial en la preservación del medio ambiente acuático. Tienen la capacidad de ayudar a descontaminar las aguas absorbiendo nutrientes y fijando metales pesados. Su cultivo en acuicultura puede contribuir a la restauración de ecosistemas costeros degradados.
En el plano industrial, estos organismos ofrecen numerosas posibilidades. Son utilizados en la fabricación de productos alimenticios, cosméticos y farmacéuticos.
La palabra “alga” está relacionada con el latín alga que comparte el mismo significado. Aunque la etimología exacta sigue siendo incierta, algunas especulaciones la relacionan con el latín algère. Esta palabra significa “tener frío”, aunque esto no parece estar relacionado con las algas.
Otra fuente plausible es la palabra allĭga, derivada de “vinculante, entrelazando”. Esta podría hacer referencia a la forma en que estos organismos se desarrollan.
En griego antiguo, “phŷkos” designa un alga roja o un tinte rojo derivado. Podría estar relacionado con la palabra hebrea bíblica “פוך” (pūk), que significa “pintura”. Así, “φῦκος” (phŷkos) pudo haber sido utilizado para designar diferentes colores como el negro, el rojo, el verde o el azul.
El estudio moderno de las algas, ya sean marinas o de agua dulce, se denomina “ficología” (utilizando la raíz griega) o “algología” (considerando la raíz latina). Ambos términos designan la misma disciplina dedicada al estudio de estas especies. Por otro lado, la palabra “fucus” se emplea en varios términos taxonómicos para designar grupos específicos de algas. Esto muestra la influencia de la historia lingüística y científica en su nomenclatura. Estos términos ayudan a los investigadores a clasificar y comprender su diversidad en el reino vegetal.
El término “alga” engloba una gran variedad de organismos procedentes de diferentes líneas evolutivas, que representan numerosas divisiones taxonómicas. Fotosintéticas y acuáticas, las algas no poseen raíces, tallos, hojas o tejidos vasculares desarrollados. Su modo de reproducción es generalmente de naturaleza simple.
La mayoría de estos organismos son eucariotas y realizan la fotosíntesis gracias a sus cloroplastos, estructuras intracelulares que contienen clorofila y ADN. La naturaleza exacta de los cloroplastos varía según las especies.
Las cianobacterias, aunque tradicionalmente incluidas en la categoría de las algas, poseen en realidad la estructura celular procariota típica de las bacterias. Realizan la fotosíntesis directamente en el citoplasma, sin utilizar orgánulos específicos.
Estos organismos pueden clasificarse en dos grandes grupos: las microalgas o algas unicelulares, y las macroalgas o algas multicelulares. La clasificación basada en el color no es recomendable, ya que existen especies compuestas de diferentes colores.
Las macroalgas se dividen en tres grupos principales:
Las microalgas incluyen los siguientes grupos:
Estos diversos grupos de algas juegan un papel esencial en los ecosistemas acuáticos y terrestres. Participan activamente en la producción de oxígeno y son la base de las cadenas alimentarias. Su diversidad morfológica y su capacidad de adaptarse a diferentes hábitats los convierten en temas de estudio fascinantes para los científicos.
Al igual que con los animales, la distribución de las algas también es muy variada y depende de las condiciones ambientales en las que evolucionan. A lo largo de cientos de millones de años, diferentes especies se han desarrollado en hábitats diversificados. Han colonizado todos los medios acuáticos: aguas puras, aguas cargadas de minerales, glaciares, aguas termales, etc.
Según su modo de vida en el medio acuático, es posible clasificarlas en dos categorías principales. Por un lado, las algas planctónicas, que flotan sin movilidad propia. Por otro, las algas bentónicas, que están fijadas al fondo o estrechamente adheridas a este.
La ausencia de raíces en estos organismos facilita su aptitud para colonizar nuevos ambientes y adaptarse rápidamente. Según que el medio esté expuesto a elementos como las olas y las corrientes, o que sea más protegido, diferentes especies estarán presentes. Por ejemplo, en una costa accidentada como la de Finisterre, las algas difieren considerablemente en distancias cortas debido a las diversas condiciones. Esta diversidad juega un papel esencial en el mantenimiento del equilibrio de los biotopos acuáticos.
Las algas juegan un papel crucial en la preservación de la biodiversidad protegiendo los ecosistemas de los medios expuestos a elementos como el oleaje y las corrientes. Actúan como una barrera natural, estabilizando los suelos y los sustratos. Esto permite que otros organismos crezcan y se desarrollen en estos ambientes maltratados.
Contrariamente a lo que se podría pensar, las algas no se limitan al agua. También pueden estar presentes en tierra firme y en el aire. Algunas incluso pueden desarrollarse sobre vegetales o animales. Sin embargo, su principal hábitat sigue siendo el entorno acuático. Se identifican tres niveles de la zona litoral intermareal, donde las algas están presentes:
Estos diferentes niveles les ofrecen hábitats variados. Su presencia en estos medios juega un papel esencial en el equilibrio y la preservación de los ecosistemas marinos.
Las algas pueden ser cultivadas para responder a diversas necesidades. La alguicultura se realiza en estanques de agua dulce o salada, donde se desarrollan rápidamente gracias a la luz, al CO2 y a los nutrientes.
Los países asiáticos, especialmente China, Japón y Corea del Sur, son los principales productores a gran escala. Entre las especies cultivadas, encontramos la célebre espirulina, rica en nutrientes. Luego, Chlorella que se emplea como complemento alimenticio para reforzar el sistema inmunitario. Los métodos de cultivo varían según las necesidades y las especificidades de cada especie. Aquí hay algunos ejemplos de métodos de cultivo utilizados para ciertas algas:
La espirulina es una cianobacteria. Se cultiva frecuentemente en estanques poco profundos al exterior, bien expuestos al sol, en los que se ponen los cortes de siembra. Se disponen ruedas de paletas para asegurar la mezcla y la circulación del cultivo. Esto permite que esta alga se multiplique más rápidamente para poder ser cosechada en pocas semanas.
El cultivo de la clorela se hace generalmente en estanques llenos de agua dulce expuestos a la luz del sol para la fotosíntesis. Para que pueda desarrollarse de manera homogénea, los contenedores están equipados con sistemas de mezclado. Estos garantizan una distribución uniforme de los nutrientes y de la luz.
Esta especie prospera en medios muy salados. Este ambiente favorece su crecimiento y permite obtener cosechas de gran calidad.
Para el cultivo de ciertas verduras marinas, es posible utilizar la corriente marina para mezclarlas. Las esporas o las plantas jóvenes son liberadas en el mar. Se desarrollarán entonces naturalmente absorbiendo los nutrientes presentes en el agua. Este método resulta eficaz y ecológico.
Las algas constituyen una fuente valiosa de oligoelementos esenciales para la salud, como el hierro, el calcio, el magnesio y el yodo. También son ricas en proteínas, lípidos y vitaminas, especialmente B12, A, C, D y E.
Además, estos organismos contienen otros compuestos beneficiosos para la salud. Además de los carotenoides, se encuentran florotaninos. Estos polifenoles antioxidantes ofrecen una protección contra los radicales libres responsables del estrés oxidativo en el organismo. Se encuentran principalmente en las algas pardas.
Sin embargo, el contenido de los componentes varía de una especie a otra, según su entorno y sus condiciones de cultivo.
Estos vegetales acuáticos, sean cultivados o no, encuentran numerosas aplicaciones en la alimentación. Se emplean en forma de complementos o como aditivos en la industria agroalimentaria. Más de 50 especies comestibles son explotadas para estos fines, ofreciendo una gran diversidad de sabores y nutrientes.
Algunas algas se consumen directamente como verduras marinas, por ejemplo la lechuga de mar (Ulva lactuca). Su sabor es generalmente yodado, a veces con sabores de caramelo, violeta u hongo.
Estos organismos se comercializan a menudo en forma seca, como el nori, el wakame o el hijiki. Frescas, se conservan en sal, como la habichuela de mar. Su consumo aún no es habitual en la mayoría de los países occidentales. Sin embargo, las algas son importantes en la alimentación de ciertas regiones que bordean el mar (País de Gales, Bretaña). En cambio, en muchos países de Extremo Oriente (China, Corea del Sur, Japón y Vietnam), forman parte integral de la comida tradicional.
Comercializadas en forma de polvo, las diatomeas son complementos alimenticios apreciables, debido a su contenido en omega-3. Ricas en antioxidantes y minerales, apoyan la salud cardiovascular y el equilibrio lipídico.
La algina, también conocida como ácido algínico, se utiliza como aglutinante en ciertos embutidos. Los carragenanos extraídos de Chondrus crispus son gelificantes. Estos componentes son apreciados por su contribución a la textura y estabilidad de los productos alimentarios.
Su rico contenido nutricional y sus propiedades beneficiosas hacen de las algas ingredientes valiosos para alimentar diversos animales, desde peces hasta animales de cría.
En la acuicultura, se utilizan como alimento para los animales marinos de cría, como peces y crustáceos. El nori, el wakame y la clorela se transforman en gránulos o copos. Constituyen así una fuente de proteínas, lípidos, vitaminas y minerales. Además, contribuyen a mejorar el color y el sabor de estos animales, haciéndolos más atractivos para los consumidores.
Las algas sirven también para complementar la alimentación de bovinos, cerdos o aves. Proporcionan oligoelementos como el yodo, el zinc y el hierro, que son esenciales para la salud de los animales de cría. Estimulan su crecimiento y mejoran su valor nutritivo.
Además, contribuyen a la salud digestiva gracias a su riqueza en fibras y prebióticos.
Las algas son ampliamente apreciadas en cosmética por sus virtudes hidratantes, calmantes y regeneradoras. Estas propiedades provienen de los nutrientes y componentes antioxidantes que son beneficiosos para la salud de la piel y el cabello.
Ocupan un lugar esencial en la agricultura, especialmente en los cultivos hortícolas. Sus extractos son utilizados como fertilizantes para estimular el crecimiento de las plantas y para mejorar su resistencia al estrés ambiental. También aumentan su rendimiento.
Las algas juegan un papel importante en la preservación del medio ambiente marino. Descontaminan las aguas absorbiendo los nutrientes excedentes y fijando los metales pesados. Su cultivo en acuicultura puede contribuir a la restauración de los ecosistemas costeros degradados y a la lucha contra la eutrofización.
Algunas especies son convertidas en biocombustibles, ofreciendo así alternativas más sostenibles a las energías fósiles. La clorela y la lechuga de mar (Ulva) son empleadas para producir biodiésel o bioetanol.
Las algas presentan diversas propiedades beneficiosas para la salud.
Son una excelente fuente de proteínas, vitaminas y minerales. Complementan la alimentación aportando elementos a menudo ausentes o poco presentes en otros alimentos. Cubren carencias y mantienen un equilibrio nutricional óptimo.
Su consumo ayuda a proteger las células contra el envejecimiento prematuro y las enfermedades crónicas.
Algunas especies son reconocidas por sus propiedades antiinflamatorias. Contribuyen a aliviar los síntomas de diversas afecciones como la artritis y los trastornos gastrointestinales.
Las algas tienen la capacidad de unirse a metales pesados y otras toxinas presentes en el organismo, favoreciendo así su eliminación. Pueden apoyar el proceso de desintoxicación del cuerpo.
Gracias a su contenido en vitaminas y antioxidantes, refuerzan el sistema inmunitario. Ayudan al organismo a defenderse contra infecciones y enfermedades.
Debido a su contenido en fibras, las algas favorecen el tránsito intestinal. Contribuyen a prevenir o aliviar el estreñimiento de manera suave y natural.
Ricas en yodo, estos organismos apoyan el buen funcionamiento de la tiroides en la producción de hormonas tiroideas.
Algunas especies, como el sargazo, contienen prebióticos beneficiosos para la flora intestinal. Su consumo favorece una mejor digestión y una mejor asimilación de los nutrientes.
Estudios sugieren que las algas pardas podrían contribuir a reducir el nivel de colesterol sanguíneo y a proteger el sistema cardiovascular.
En fitoterapia, las algas son apreciadas por sus propiedades medicinales y sus beneficios para la salud. Están disponibles en diferentes formas, cada una adaptada a usos específicos. Sin embargo, su uso con fines medicinales debe hacerse con precaución y bajo la supervisión de un profesional de la salud. Algunas especies pueden contener compuestos potencialmente tóxicos a niveles elevados.
La dosificación en fitoterapia varía en función de la especie, la forma utilizada y el problema de salud a tratar. Sin embargo, es esencial seguir las recomendaciones del fabricante o las directrices de un profesional de la salud cualificado.
El uso de estos organismos en fitoterapia requiere tomar algunas precauciones.
Exceso de yodo
Algunas algas, en particular las pardas, son ricas en yodo. Un aporte excesivo de este nutriente puede alterar el funcionamiento de la tiroides. Pueden surgir problemas de salud como el hipotiroidismo o el hipertiroidismo. El respeto de las dosis recomendadas es importante. También, consulte a un profesional de la salud antes de incorporar regularmente algas en su alimentación.
Estos organismos tienen la capacidad de acumular metales pesados como el mercurio, el plomo y el arsénico, presentes en el entorno marino. Por lo tanto, es importante elegir aquellas que provienen de fuentes fiables y controladas para limitar la exposición a estos contaminantes.
Durante el embarazo y la lactancia, se debe prestar especial atención al consumo de algas. El exceso de yodo y los contaminantes pueden ser nocivos para el desarrollo del feto o del lactante. Se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de consumirlas durante este período.
Algunas especies pueden interactuar con medicamentos o suplementos, provocando efectos indeseables o alterando su eficacia. Por lo tanto, es importante señalar su consumo al médico tratante para evitar interacciones potenciales.
Como con cualquier alimento, algunas personas son alérgicas a las algas. Antes de cualquier consumo, es aconsejable hacer una prueba de sensibilidad. Por otro lado, en caso de síntomas de alergia, se recomienda cesar inmediatamente su uso.
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