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Abedul

Características del Abedul

  • Nombre: Abedul
  • Reino: Plantae
  • Subreino: Tracheobionta
  • División: Magnoliophyta
  • Clase: Magnoliopsida
  • Subclase: Hamamelidae
  • Orden: Fagales
  • Suborden:
  • Familia: Betulaceae
  • Subfamilia: Faboideae
  • Género: Betula
  • Especie:

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El abedul: su historia, origen, propiedades, usos, cultivo y precauciones.

El abedul, conocido científicamente como Betula, es un género de árbol que pertenece a la familia de las Betulaceae. Cuenta con unas treinta especies, cuya característica distintiva es su corteza de color blanco y su porte elegante. Estos árboles, originarios del hemisferio norte, son apreciados por su valor ornamental. También se utilizan en el ámbito terapéutico y como leña.

Etimología de la palabra « Abedul »

La palabra «abedul» proviene del diminutivo «bououl», que significa «abedulera», o «betullus» en latín. Este término de origen celta se traduce como «brea». Se trata de una sustancia obtenida por la combustión de árboles jóvenes que contienen una gran cantidad de savia. En el sur de Francia, el abedul se conoce por varios nombres, como bessières, bèze o besse. Estos términos tienen todos el mismo significado, es decir, «abedul» o «abedulera».

Historia del abedul

El uso del abedul se remonta al Paleolítico. Este árbol se utilizaba para fabricar alquitrán, que los neandertales usaban como adhesivo fuerte. Esta «súper cola» podía fijar las puntas de las flechas o calafatear las canoas para la pesca. También era eficaz para reparar vasijas rotas.

Entre los nativos americanos, la corteza de este árbol se utilizaba para conservar alimentos. La utilizaban para revestir fosas que se convertían en despensas. Las poblaciones del norte de Europa la trenzaban en tiras para confeccionar sandalias llamadas « lapti ». Estas últimas eran especialmente comunes en las zonas rurales de Rusia. Además, servían como soporte de escritura.

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Durante la Edad Media, este árbol era apreciado por sus propiedades depurativas y diuréticas. Su savia permitía crear una bebida capaz de aliviar los dolores articulares. También era un excelente remedio contra la retención de líquidos. En la misma época, las ramas colgadas en las puertas y ventanas ahuyentaban a las brujas. Las cunas fabricadas con madera de abedul podían proteger a los recién nacidos del mal.

Durante los períodos invernales, era indispensable para calentarse. La madera de abedul producía un excelente fuego que ardía bien y duraba mucho tiempo. Antes de salir, los más frioleros se ponían esta madera en los zapatos para mantenerse calientes. Esta forro imputrescible podía conservarse hasta el final del invierno. También era popular entre los panaderos debido a sus cenizas raras, de ahí su nombre « madera de panadero ».

En la actualidad, ocupa un lugar importante en la fitoterapia gracias a sus numerosas virtudes medicinales.

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Símbolo del abedul

El abedul es ante todo un símbolo de la primavera y de las jóvenes. Una leyenda indica que los recién casados usaban ramas de este árbol como antorchas nupciales. Al ser quemadas, se suponía que atraían la felicidad.

Además, está asociado con la sabiduría, la regeneración, la vida y el renacimiento.

Considerado como el árbol de los chamanes, simboliza la relación existente entre el cielo y la tierra. El abedul también representa la renovación y la purificación. Puede purificar tanto el cuerpo como los lugares.

Árbol nacional en Finlandia y Rusia, es sagrado para los habitantes de estos países que lo veneran por sus numerosas cualidades.

Descripción del abedul

Este árbol de hoja caduca es fácilmente reconocible por su corteza lisa, blanca y brillante. Esta coloración proviene de su componente principal: la betulina.

Algunas especies pueden alcanzar los 30 m, mientras que otras variedades se adaptan a jardines pequeños. En una región de clima templado, el abedul vive 30, incluso 40 años. Sin embargo, su longevidad puede extenderse a 100 años en países nórdicos como Finlandia, Suecia o Rusia.

Sus ramas son erguidas y aireadas, permitiendo el paso de la luz solar, especialmente en verano. Portan hojas de color verde claro en primavera. Su tono se vuelve amarillo con la llegada del otoño. Florece de abril a mayo y presenta amentos masculinos de 10 cm de largo y 3 cm para los órganos femeninos. Sus frutos emergen al final del verano y difunden un polen alergénico. Cuando maduran, estos aquenios liberan pequeñas semillas aladas. Se dispersan por el viento para asegurar la reproducción de la especie.

El abedul agrupa unas treinta especies, de las cuales las más comunes son:

  • Betula pendula ‘Purpurea’ o abedul púrpura;
  • Betula ermanii o abedul de Japón; 
  • Betula pendula ‘Laciniata’ o abedul laciniado; 
  • Betula pendula o abedul blanco; 
  • Betula costata o abedul de Manchuria; 
  • Betula nigra ‘Heritage’ o abedul negro; 
  • Betula alleghaniensis o abedul amarillo; 
  • Betula papyrifera o abedul de papel; 
  • Betula utilis var. jacquemontii o abedul blanco del Himalaya; 
  • Betula albosinensis o abedul de corteza roja.

Existen también cultivares. Son apreciados por su tamaño, su corteza, su forma y el color de sus hojas.

Hábitat

En general, el abedul se adapta bien a suelos pobres más o menos silíceos. También está presente en regiones árticas y en montañas, hasta una altitud de 2000 m. De naturaleza rústica, es resistente al frío y puede soportar temperaturas inferiores a -20 °C.

En su entorno natural, desempeña un papel ecológico importante. Ofrece sombra a otras especies emergentes que temen la luz. Su rápido crecimiento le permite colonizar terrenos pobres o tierras baldías, incluso después de incendios forestales. Por ello, se considera una especie pionera. En el jardín, se adapta a numerosas situaciones: en grupos, en el borde de un camino, aislado en el césped, en un bosquecillo, etc.

Cultivo del abedul

El cultivo de este árbol reúne diferentes etapas: la plantación, el mantenimiento y la cosecha del abedul.

¿Cómo plantarlo?

Aunque el abedul exige muy poco en lo que respecta al suelo, lo ideal sería plantarlo en un terreno húmedo o ácido, expuesto al sol. Después de diez años, presentará una hermosa silueta. En ese momento, se parecerá a un árbol implantado desde hace mucho tiempo.

La siembra es el método para su plantación. Se recomienda realizarla con los amentos femeninos recolectados en otoño. Para optimizar las posibilidades de éxito, se aconseja almacenarlos en frío durante todo el invierno. En primavera, se siembran en plena tierra. Así, el árbol tiene más posibilidades de desarrollarse correctamente.

Si utiliza sus raíces desnudas, instálelas a una profundidad de 50 cm. De esta manera, se vuelven sólidas y robustas. Es conveniente instalar un tutor y llenar el agujero con tierra posteriormente. Un riego inmediato es esencial después de la plantación para poner las raíces en contacto con la tierra. Dos grandes regaderas de agua son suficientes.

Este árbol también se puede plantar en maceta, siempre que su dimensión mínima sea de 1 x 1 m. Conviene llenarlo con un sustrato compuesto de compost y tierra de jardín en proporciones equilibradas.

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¿Cómo mantenerlo?

El mantenimiento del abedul es casi inexistente. El riego de las plantas jóvenes solo se requiere en caso de sequía severa. El abedul no necesita poda ni fertilización. Puede desarrollarse de manera independiente. Solo es esencial un acolchado bajo su copa para mantener la frescura de sus raíces. Para resaltar el brillo de su corteza y las ramas, puedes limpiarlas con agua jabonosa.

En cuanto a las enfermedades y los depredadores, el árbol tiene pocos enemigos. Solo un hongo llamado “podredumbre” puede dañarlo. Para evitar su aparición, asegúrate de drenar bien el suelo en el que se plantará el árbol.

¿Cuándo y cómo cosecharlo?

La recolección de las hojas se realiza principalmente en función de las necesidades. Sin embargo, son más ricas en principios activos en primavera. Su sabor es sabroso, pero con el tiempo se vuelve resinoso.

La savia del abedul también se cosecha en primavera. Sin embargo, este proceso está reservado para los especialistas.

Composición y propiedades del abedul

Los principales componentes del abedul están presentes en sus hojas, su corteza, su savia y sus brotes.

Su corteza contiene flavonoides y heterósidos que le confieren propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. El árbol también es rico en ácido fenólico, vitamina C y potasio. Estos principios activos han demostrado su eficacia en los casos de insuficiencia urinaria.

Su concentración en minerales (zinc, cobre, calcio) es extremadamente alta. Estos ayudan al buen funcionamiento del sistema inmunológico y al desarrollo de los huesos y nervios.

Este árbol también es fuente de aminoácidos, proteínas y azúcares como la galactosa o la fructosa. Además, está compuesto de taninos y saponósidos triterpénicos, sustancias típicas del abedul. La betulina es una de ellas. Es citotóxica para muchas formas de tumores.

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Usos del abedul en fitoterapia

El abedul se utiliza en cosmética, en cocina y en medicina.

En cosmética

Las hojas del árbol tienen propiedades tónicas para el cuero cabelludo. Se recomiendan para limitar la caída del cabello y la aparición de caspa.

En cocina

Las hojas jóvenes de abedul se consumen crudas en ensalada. Se deben cosechar en primavera para que conserven su frescura.

La corteza interna del árbol se utiliza mucho en Europa. Se emplea en la fabricación de harina en Laponia. En Siberia, se combina con huevos de esturión. Los nativos americanos la apreciaban por su sabor dulce. Las cortezas de árboles más viejos son consideradas las más sabrosas. La infusión de esta parte del abedul también puede reemplazar el té.

Los nativos americanos recolectaban la savia del abedul para beberla tal cual. Además, puede realzar el sabor de algunas sopas. Forma parte de la lista de componentes de la bannique, un pan que servía como alimento básico para los comerciantes de pieles y los primeros colonos.

La savia del abedul amarillo, asociada a la del arce de azúcar, se emplea en la producción de jarabe. Estas dos savias permiten obtener una bebida fría, especialidad de los Saulteaux. La esencia natural de gaulteria, compuesta de salicilato de metilo, se obtiene de la destilación de la savia del Betula alleghaniensis. Este componente es responsable del efecto analgésico del árbol.

El jugo del abedul blanco es especialmente común en Europa. Al añadirlo a clavos de olor (cuatro a cinco clavos por litro de agua), se obtiene una cerveza refrescante o un vino espumoso.

En medicina

El abedul tiene virtudes medicinales que han contribuido a reforzar su notoriedad.

Uso interno

El consumo de soluciones a base de este árbol ayuda a eliminar el ácido úrico. Son efectivas contra los ataques de gota, tendinitis, artritis, artrosis y dolores reumáticos.

Según estudios científicos, también son indispensables para prevenir los cálculos urinarios. Estas preparaciones permiten que el riñón funcione mejor. Las personas con sobrepeso pueden tomarlas para perder grasa y reducir la celulitis.

Gracias a sus virtudes depurativas y diuréticas, el consumo de abedul ayuda a eliminar los desechos del organismo mediante un drenaje profundo. Además, revitaliza el cuerpo y restituye los minerales expulsados.

Por otro lado, su efecto espasmolítico contribuye a aliviar problemas respiratorios como el resfriado.

Uso externo

El abedul es conocido por sus virtudes antiinflamatorias, antisépticas y detersivas. Así, se administra en los siguientes casos:

  • afecciones cutáneas (acné, heridas, llagas, hidropesía, etc.);
  • afecciones del cuero cabelludo (alopecia, calvicie, caspa);

Recuerda verificar los efectos medicinales de cada especie para obtener todos los beneficios.

Preparación y dosificación

En farmacopea, se utilizan todas las partes del abedul: hojas, corteza, savia y brotes.

La mayoría de las veces, las hojas secas se consumen en té, hasta tres veces al día. Cuarenta gramos de hojas se deben infusionar durante diez minutos. Se recomienda agregar 1 g de bicarbonato de sodio para aumentar la eficacia de la infusión.

Es posible preparar una decocción a partir de los brotes. Ciento cincuenta gramos son adecuados para un litro de agua. Hervir el líquido y reducirlo a la mitad. Dejar templar y luego agregar 1 g de bicarbonato de sodio. Dos a tres tazas al día son suficientes.

Una cucharadita de corteza en polvo vertida en una taza de agua permite obtener una decocción más concentrada. Para una aplicación por vía externa, prevé 40 g, e incluso 50 g de corteza para diluir en 1 l de agua en caso de heridas, eccema o psoriasis.

La savia de abedul se consume en ayunas. La cura recomendada es de dos a tres semanas tomando un vaso al día. Este remedio está disponible en farmacias y en un formato “listo para usar”.

Además, el abedul se puede combinar con:

  • reina de los prados, ortosifón o cola de cereza para desintoxicar y drenar el organismo;
  • bardana para eliminar las toxinas acumuladas en los riñones;
  • gramilla, olivo y mate verde para actuar sobre los trastornos vasculares.

Estas últimas tres plantas, mezcladas con abedul, también ayudan a regular la tensión.

Precauciones de uso, efectos indeseados y contraindicaciones

El abedul no se recomienda para las personas que siguen un tratamiento para la diabetes. Del mismo modo, se desaconseja a quienes toman medicamentos inmunosupresores o anticoagulantes.

El uso de complementos alimenticios a base de esta planta no es adecuado para personas alérgicas a su polen. Además, quienes sufran de edemas causados por un trastorno cardíaco o renal deben abstenerse de tomarlo.

Provoca algunos efectos secundarios raros, como un estado de entumecimiento, letargo matutino o náuseas. También pueden presentarse como rigidez muscular.

Cualquiera sea su forma, el abedul debe evitarse durante el embarazo y la lactancia. Cualquier consumo debe ser prescrito por un profesional de la salud.

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