
Características del Macadamia
- Nombre: Macadamia
- Reino: Plantae
- Subreino: Tracheobionta
- División: Magnoliophyta
- Clase: Magnoliopsida
- Subclase: Rosidae
- Orden: Proteales
- Familia: Proteaceae
- Subfamilia:Grevilleoideae
- Género: Macadamia
- Especie: –
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El aceite vegetal de macadamia se obtiene mediante prensado en frío de las nueces de esta planta. Con una textura viscosa y un ligero aroma goloso, se utiliza comúnmente en cosmética para formular productos destinados a pieles secas y frágiles. Entre sus virtudes terapéuticas, ayuda a reducir las estrías y a atenuar las cicatrices. Rico en ácidos grasos monoinsaturados, penetra rápidamente en la epidermis y proporciona un efecto suavizante. También es apreciado por su acción contra los signos del envejecimiento cutáneo.
Originario de Australia, el macadamia es un árbol de nueces de la familia Proteaceae. Es reconocido por sus nueces con numerosas virtudes fitoterapéuticas. Este árbol leñoso puede variar en tamaño, desde 2 hasta 20 m de altura.
Midiendo generalmente de 6 a 30 cm de largo y de 3 a 13 cm de ancho, las hojas del macadamia son dentadas y espinosas, persistiendo durante todo el año. Su tono oscila entre diferentes tonalidades de verde, y muestran una forma obovada o elíptica. Agrupadas en verticilos de tres a seis, forman una estructura circular a lo largo del mismo tallo.
Las flores del macadamia, reunidas en racimos de 5 a 30 cm de largo, pueden comprender hasta 300 unidades. Su paleta cromática va del blanco al violeta, pasando por el rosa. Midiendo cada una entre 10 y 15 mm, están dispuestas en 4 tépalos, piezas florales que fusionan pétalos y sépalos.
El fruto del macadamia, elemento distintivo de esta planta, es un folículo duro de forma globular, terminado en punta. Dentro de este folículo se encuentran una o dos semillas de aproximadamente 2 a 3 cm de diámetro cada una. Este fruto está rodeado de dos cáscaras distintas. La primera, llamada “pericarpio”, es verde, mientras que la segunda es marrón, lisa y carnosa, con propiedades mecánicas que recuerdan al aluminio.
Poco profundas, las raíces del macadamia hacen que el árbol sea susceptible de volcarse durante las tormentas. También es vulnerable a las enfermedades radiculares provocadas por un hongo del tipo sifomiceto, el “phytophthora”, que puede afectar a las hojas y a la salud general de la planta.
El aceite vegetal de macadamia es rico en vitaminas y ácidos grasos, ofreciendo así numerosos beneficios para el organismo, incluyendo la compensación de carencias de omega-3.
A medida que avanza la edad y disminuye la producción de sebo, este aceite se revela como un aliado valioso para mantener el brillo y el vigor de las pieles maduras.
Este producto resulta extremadamente eficaz para la hidratación profunda de la epidermis, gracias a su riqueza en ácido palmitoleico (omega-7). Este ácido graso, naturalmente presente en los lípidos membranares, favorece no solo la hidratación cutánea, sino que también desempeña un papel esencial en la acción antimicrobiana.
El aceite vegetal de macadamia es versátil en el cuidado de la piel. Devuelve elasticidad a la epidermis, combatiendo así los signos del envejecimiento, las estrías y las cicatrices. Gracias a sus virtudes calmantes, está especialmente recomendado para pieles dañadas, particularmente para las manos expuestas a climas rudos.
Además, ofrece una protección ligera contra los rayos UV, protegiendo la piel de las agresiones externas, como la contaminación y los rayos solares. Su textura fluida facilita una absorción rápida sin dejar una película grasa, haciéndolo ideal para masajes.
El aceite vegetal de macadamia favorece la regeneración y la cicatrización de pieles dañadas gracias a sus propiedades reestructurantes.
Rico en sabor y cualidades nutricionales, el aceite vegetal de macadamia es beneficioso tanto para uso interno como externo.
Estimula delicadamente la microcirculación sanguínea, fortaleciendo así la circulación general. Esta propiedad facilita una mejor distribución de nutrientes y oxígeno en todo el organismo, apoyando la salud vascular.
Su sabor que recuerda a la nuez tostada es muy apreciado. Tonifica los sistemas linfático y sanguíneo, ayudando a prevenir la diabetes tipo 2 y los trastornos cardiovasculares. Además, su gran estabilidad lo hace ideal para un uso tanto crudo como cocido.
En caso de alergia conocida a los frutos secos, es necesaria una consulta médica previa antes de utilizar este aceite. Es adecuado para:
Se aconseja conservarlo en un lugar fresco, protegido de la luz y el calor.
El aceite vegetal de macadamia se utiliza de dos maneras: en aplicación tópica sobre la piel, por sus virtudes hidratantes, o por ingestión, para realzar el sabor de los platos.
Debido a sus virtudes nutritivas y fortalecedoras, se recomienda como mascarilla capilar. Una hora después de la aplicación, un simple champú es suficiente para no dejar residuos grasos. Este extracto vegetal protege el cabello de las agresiones y favorece su salud. También puede utilizarse como acondicionador.
El aceite vegetal de macadamia es adecuado para pieles secas, dañadas, que sufren de grietas o agrietamientos. Rico en ácidos oleicos y palmitoleicos, refuerza la barrera hidrolipídica de la epidermis, manteniendo la hidratación, elasticidad y protección de la piel. Además, en masaje, dinamiza la circulación sanguínea y estimula el sistema linfático, acelerando así la regeneración de la piel.
Para reforzar su acción cicatrizante, es posible añadir aceites esenciales como el de espliego, el de geranio de olor o el de jara. Aplicar unas gotas por la mañana y por la noche sobre las zonas secas y dañadas.
Eficiente en la prevención de estrías, favorece la flexibilidad y elasticidad de la piel. En tratamiento preventivo, unas gotas son suficientes en las zonas de riesgo, como caderas y vientre, mañana y noche.
Para atenuar estrías ya presentes, se recomienda combinarlo con aceites esenciales: el de geranio de olor, el de jara y el de helicriso italiano son recomendados.
El aceite vegetal de macadamia constituye una solución natural eficaz para pieles con tendencia acneica. Regula la producción de sebo, y posee propiedades antibacterianas. Aplicar unas gotas, por la noche, en la zona T. Para una mayor eficacia, mezclar con una gota de aceite esencial de árbol de té.
Para un momento de relajación, componer un aceite de masaje relajante mezclando:
Este producto resulta ser un excelente medio para diluir los aceites esenciales.
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